8, un cortometraje de Raúl Cerezo


Pocos cortometrajistas tienen la suerte de realizar un lanzamiento de toda su obra en DVD. Este hito es casi un sueño incluso para los más veteranos cineastas, a la vista de la situación de un mercado, el del cine fantástico, que va remontando, pero no con la rapidez y la forma que se merece. Pero ante la adversidad queda el tesón y el talento, y de eso Raúl Cerezo tiene de sobra. Y más, sabe rodearse de un equipo cuya profesionalidad está fuera de toda duda a tenor de los resultados obtenidos: su último cortometraje, 8 (2011), ha sido galardonado con el Premio Paul Naschy en la pasada edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges y, entre otros, también le ha sido otorgado el Premio al mejor cortometraje en el Fear and Fantasy Film Festival de los Ángeles. 8 también ha sido coproducido por el director de fotografía del corto Ignacio Aguilar. La implicación personal de Ignacio Aguilar ha sido otra de las piedras maestras en las que se ha apoyado esta inquietante producción.

Mencionar que los premios del Festival de Sitges o del Fear and Fantasy Film Festival sólo han sido unos hitos dentro del extenso currículum de Raúl Cerezo, el de la carrera de un cineasta joven que está despegando y promete llevarle alto. El DVD 8, el Cortometraje (2011), es más que la edición de su corto en formato doméstico, es un recorrido por lo que ha sido su etapa como cortometrajista hasta el día de hoy, con cerca de seis horas de metraje, numerosos extras referentes al cortometraje 8 y sus obras anteriores desde el año 1996, momento en el que el cineasta realiza el cortometraje Lenguas (1996) y, a pesar de su juventud, rubrica su compromiso con el cine como carrera profesional.

El DVD de 8 ha sido lanzado en dos tipos de ediciones: La edición convencional viene acompañada de unas gafas 3D clásicas y una postal del cortometraje al más que módico precio de 8 €. La edición especial se entrega con una carpeta de la empresa Producciones Corsé S.L. firmada y dedicada por Raúl Cerezo, una tarjeta comercial de Ignacio Aguilar -en la que figura un código para descargar el cortometraje en formado HD-, gerente de la empresa Harmonica Rental y director de fotografía y coproductor de 8, y un afiche tamaño DinA4 de Escarnio (2004), el anterior y aclamado corto de Raúl Cerezo, todo ello por 9 €, sólo un euro más que la edición normal. Los pedidos se pueden realizar desde la misma página web del cortometraje, www.8elcortometraje.com.

El DVD está claramente centrado en la última obra de Raúl Cerezo pero a su vez contiene como extras varios bloques de contenidos que vamos a desgranar a continuación.

8, EL CORTOMETRAJE

8 (2011)

Así de enfático es el título del último cortometraje de Raúl Cerezo, con el que va cosechando galardones por todos los festivales por los que pasa. Su argumento es netamente fantástico aunque también toca de pasada el género de la denuncia social. La duración es menor que la de sus anteriores creaciones pero su realización es de mucha más envergadura. No rehúye el efectismo pues la ausencia de diálogos se suple con una cuidada y milimétrica combinación de miradas, gestos ligeramente exagerados, piezas musicales e insertos de ruidos perfectamente medidos que dan un sensación hipnótica y atmosférica a la vez.

Un clan brujeril se reúne en el octavo cumpleaños del alevín de la familia. Al mismo tiempo que es iniciado, el ritual servirá para hacer acabar con su padre, un maltratador. Sin embargo algo saldrá mal y el resultado del ritual no será el esperado. Los ecos cinéfilos y estéticos de 8 suenan a películas como La Niebla (The Fog, 1980)La Semilla del Diablo (Rosemary´s baby, 1968) o Dellamore Dellamorte (1994), aunque el carácter de las referencias rituales que contiene el guión se aleja de la tradición satánica occidental y nos remiten al temible vudú haitiano.

La densa atmósfera creada en exteriores usa con profusión la niebla artificial, y en las tomas interiores predominan los tonos fotográficos espectrales especialmente marcados con luces indirectas. El encargado de los efectos especiales es el legendario Colin Arthur (2001 una odisea en el espacio, Conan el Bárbaro) que junto al director de fotografía Ignacio Aguilar realizan un trabajo de una extraordinaria calidad que pocas veces tenemos ocasión de ver en un cortometraje. El making of de 8, incluido en el dvd, lo dice todo sobre la factura de este título, una extra de más de una hora de duración en el que el equipo nos cuenta todos los detalles sobre la realización del corto.

Para este cortometraje el DVD dispone de varios extras adicionales de forma que podemos ver la pieza con sistema de sonido Dolby 5.1, Stereo 2.0, la BSO aislada o los audiocomentarios de imagen y sonido. Atentos a la BSO. En el making of Raúl Cerezo comenta la inspiración y la gestación de esta banda sonora, sin duda merecedora de una atención especial por lo que tiene de mezcla de tonos contemporáneos y scores clásicos de terror.

Trailers

Los extras incluyen dos trailers cuyos planos no fueron incluidos en el corto sino que fueron realizados expresamente para la promoción; uno lleva como titulo “Trailer Español” y el otro “English Trailer”. El cortometraje 8 no está dialogado ni subtitulado así que el idioma da igual en ese aspecto. La diferencia entre un trailer y otro es el idioma en el que aparecen los créditos.

8, versión 3D

Si alguien se preguntaba por qué diablos se han incluido una gafas 3D rojo/cyan dentro del pack, echando un vistazo a los extras del DVD tendrán la respuesta. En el apartado de extras de 8 aparece la versión en 3D del cortometraje, que es una versión más limitada que la que se proyectó en su día para el evento CÓRTATE 4D. Este extra está precedido por una presentación que el director realizó en Córtate, en la que señalaba que esa era la mejor forma de ver el corto, consiguiéndose mayores dosis de hipnotismo y horror. Inquietante esta declaración de Raúl Cerezo, que atisba el formato 3D como genuino conductor del horror, al menos el de 8.

postal de 8 el cortometraje

La versión 3D incluida en el DVD está realizada con la técnica más clásica en este tipo de formato, las imágenes anaglifo, una técnica que usa dos capas de color distintas (en este caso rojo y cyan) y superpuestas pero con un ligero desfase para producir un efecto de profundidad de campo.

Fotogalerías

Este DVD no escatima en extras. Se nos muestran las interioridades de la concepción y realización del cortometraje mediante todo tipo de material, y ahora le toca el turno a las fotogalerías. En éstas se incluyen unas extensas colecciones fotográficas del making of, los eventos Córtate y el Festival de Sitges, el diseño gráfico de los afiches, la dirección artística y vestuario, y el storyboard. De entre todos ellos, son sin duda las del making of y el storyboard las que más aportan al aficionado, no sólo por el número de fotofijas incluidas, también por la cantidad de datos que éstas proporcionan referentes a la factura del cortometraje.

fotofija del cortometraje 8

Memorias de Rodaje

Pocas veces tenemos ocasión de disfrutar de las memorias de rodaje del equipo técnico. Generalmente hay que recurrir a artículos especializados en libros o revistas pero Raúl Cerezo y su equipo nos las ofrecen en el DVD como extras. Todo un lujo contar con estos documentos que contienen una gran cantidad de detalles técnicos.

LOS CORTOMETRAJES

Lenguas (1996)

“No me vas a perder tonto, te quiero”

Corto realizado por Raúl Cerezo a la mayoría de edad, en el que intenta, con éxito discutible, aunar varios niveles narrativos sobre una historia de infidelidad y cotilleos estudiantiles, ambientada en el madrileño Parque del Retiro. Utiliza de forma ingeniosa algunas soluciones narrativas como los filtros de luz para la parte en off de la historia, y se ceba con el formato B/N en el acto más truculento: un divertido bloodshed en el que se introducen atractivos efectismos como el de la trayectoria de una bala o las salpicaduras de sangre a cámara.

El corto contiene un número musical, sexo, guiños cinéfilos, y no quiere disimular cierto aspecto autobiográfico. El director aparece en un par de escenas vestido con chándal de macarra y apuñala al actor principal que, en sentido figurado, interpreta al mismísimo Raúl Cerezo. Lenguas pretende ser una muestra brute de metacine.

Escarnio (2004)

“Tienen seis años y desde aquello no te has dignado en llamarles por su nombre”

Un matrimonio vive atormentado por las taras de sus hijos, que se han convertido en bestias pseudohumanas. Sin embargo, su cuarto vástago es una niña preciosa de buena salud a la que quieren con locura. Sus hermanos, marginados y embrutecidos, querrán vengarse.

Basado en el relato de Horacio Quiroga, La Gallina Degollada, el prestigioso cortometrajista Raúl Cerezo realiza una adecuada adaptación a la que añade elementos sobrenaturales y cierto fatalismo celestial. La figura del médico es un guiño al padre Merrick de El Exorcista (The Exorcist, 1973); amén de otro detalles –el sol se manifiesta de un modo extraño en los momentos claves de la historia – sugiere que la bestialidad de los niños tendría un origen diabólico. Aunque el realizador deje caer esta posibilidad, en el cuento no se insinúa.

Una excelente fotografía cambia el tono de la luz en cada escena, desde los colores apagados del principio de la cinta hasta los rojos intensos en la parte final, un clímax de nihilismo y crueldad infantil estremecedor. También cabe destacar la ambientación en el entorno rural y el efectivo uso que se hace del paisaje: en el último segmento del corto el campo parece bañado por sangre.

The Party is Over (2006)

“Fuck, It´s my party”

Realizado en New York, con equipo artístico norteamericano, la idea original de este cortometraje fue de Raúl Cerezo, pero la labor de dirección recae en Jim Box, que escribe el guión y también interviene como actor secundario en el film.

Rodado en planos muy cortos, cuenta el último día de vacaciones para un adolescente y su hermana. Sus padres han estado ausentes un verano entero y ellos han aprovechado para correrse unas buenas juergas en casa. La fiesta llega a su fin pero aún quedará poner la guinda. El estilo visual y la temática nihilista  de la historia beben claramente de las películas de Larry Clark, que siempre retrató a los adolescentes urbanos como personas perdidas en un mar de alcohol, drogas y desarraigo.

Los Spots

Aparte de su faceta como cineasta, Raúl Cerezo es un auténtico activista del cortometraje y su  compromiso va más allá de ponerse detrás de las cámaras, arriesgándose a producir eventos como el Festival Escorto, o las citas mensuales Cortópolis y Córtate, donde se da la oportunidad para que los cortometrajistas puedan exhibir sus obras en pantalla grande, ante un público que paga una entrada exclusivamente para ver cortometrajes de calidad. Para la promoción de estos eventos, Raúl Cerezo y su equipo realizaron varios spots promocionales. Entre ellos el más simpático es Años Cero (2007), una pieza en la que se realiza una analogía entre el nacimiento del cristianismo y el de Escorto. Otro spot menos simpático y que no pasa desapercibido es aquel en el que el equipo de Escorto visita la población rural de Gascueña, amenazando y sacudiendo a sus pacíficos lugareños. Gamberrada psicotrónica con mala leche, neowestern sin prejuicios o sobrada que pretende ridiculizar el modo de vida rural, ahí queda la cosa. Quizás a este spot se le debía de haber dado un enfoque mejor, pero aún así hay que ser bastante corto de miras para no percatarse de que sólo es una broma urdida por el equipo de Escorto.

Según explica el texto del DVD Día V (2006) fue un spot que Raúl Cerezo dedicó a Nacho Vigalondo tras una época de distanciamiento mutuo. Aparte de la controvertida personalidad de Nacho Vigalondo y su discutible papel de showman allá donde va, Cerezo realiza un montaje acertado en el que Vigalondo es víctima de un francotirador. A Vigalondo sólo le vemos en una televisión que el francotirador tiene en la azotea, de forma que el espectador presencia la ejecución del crimen y su aftermath al mismo tiempo. No sólo el spot queda estupendo con su acertada planificación, también Vigalondo, todo hay que decirlo, y a pesar de su breve aparición, consigue apropiarse de los pocos los planos en los que interviene.

El Pasado: ESCORTO

¿Un festival que tiene un logo en el que aparece un feto humano con una cámara? ¿A qué pandilla de locos se le puede ocurrir algo así? Pues se trata del Festival de cortometrajes de El Escorial, precursor de CÓRTATE, el evento creado de forma independiente por Raúl Cerezo. El cineasta es el responsable del documental de ESCORTO, así como de algunos de sus spots. Cerezo filma el ambiente distendido de un festival que aún hoy sigue editándose y disfruta de muy buena salud.

Presente y futuro CÓRTATE

CÓRTATE es un evento creado por Raúl Cerezo y The House of Films destinado a encontrar un marco adecuado para el cortometraje español. Era toda una necesidad que aún no se había cubierto el que un cortometrajista pueda estrenar en pantalla grande, y con la mejor calidad, su obra, con la publicidad que eso conlleva. El evento se realiza de forma mensual en los cines Capitol de Madrid, con gran afluencia de público que paga su entrada por disfrutar de una velada con los mejores cortometrajes españoles del momento.

Y unas cuantas sorpresas más…

Desde la pantalla principal, y jugando con nuestro mando a distancia nos encontraremos con un pequeño reportaje musicado, el de la Dirección. Este “huevo” es una manera desenfadada de ver el rodaje de 8.

Nos encontramos otras tres sorpresas en el menú AUDI8. En la última opción debemos seguir presionando el cursor del mando y saldrá un inserto publicitario de la empresa TIMELAPSES, el corto UVA, una pequeña obra humorística que usa como marco las campanadas de año nuevo, y el teaser trailer de 8, donde Raúl Cerezo y su equipo dan un rápido vistazo a algunos aspectos del rodaje y del storyboard a modo de cuenta atrás…a partir de 8, por supuesto.

Unas notas de humor grueso es lo que nos hará sonreír en el quinto “huevo” del DVD. En el menú de los extras, y jugando nuevamente con el mando a distancia, encontraremos la presentación del evento CÓRTATE 4D, de la mano de Antonio Casado (de Timelapses) y Raúl Cerezo. Groserías varias y buen montaje humorístico de la mano de estos dos showman.

Y esto es todo por el momento. Pero Raúl Cerezo ya tiene en preproducción su nuevo corto Semblante, y en vistas su primer largo que de momento es todo un misterio. Queremos mostrar desde aquí nuestro apoyo al cineasta y a su equipo, gente que hace grande el cine español, y que lucha contra viento y marea para que el fantástico patrio tenga presencia y nombre propio. Desde esta web ¡¡BUENA SUERTE!!

RESIDENT EVIL RETRIBUTION, lista para estreno


MY NAME IS ALICE…AND THIS IS MY WORLD

La fecha para el estreno de la nueva entrega de la saga Resident Evil Retribution (2012) está fijada para después del verano, el 14 de septiembre de 2012, cuando la resaca del estreno de Prometheus (2012), la esperada precuela de Alien, dirigida por Ridley Scott ya haya pasado por nuestras carteleras. Curiosamente la película recuperará a uno de los personajes que es muerta y zombificada en el primer título, Rain O´Campo (Michelle Rodriguez). Es toda una intriga saber cómo ha vuelto a la vida, como ser humano claro.

Resident Evil Retribution está dirigida nuevamente por el marido Milla Jovovich, Paul W.S. Anderson. También estará rodada en formato de 3D, al igual que su película predecesora. Si bien este formato no está llenando las arcas de los estudios hollywoodienses como a los productores les gustaría, para la saga Resident Evil ha supuesto un buen espaldarazo para su carrera comercial. Cuando Paul S.W. Anderson vio la cifra de la recaudación del último título no le cupo la menor duda, la saga debía continuar, y debía hacerlo en 3D. Otra cosa es que los resultados artísticos con esta factura sean tan buenos como los que vimos en la tercera entrega, y mejor de la saga, Resident Evil Extinction (2007), firmada por Russel Mulcahy. Y echemos un vistazo a las cifras de recaudación mundial de cada una de las películas: Resident Evil (2002) recaudó 102,5 millones de $; Resident Evil Apocalypse obtuvo 129,4 millones de $, Residente Evil Extinctión (2007) recaudó 147,7 millones de $, y por último Resident Evil Afterlife (2010) logró amasar 296,2 millones de $ en todo el mundo (Fuente: Boxofficemojo.com).

Y ahí va la sinopsis de esta nueva entrega:

El mortal virus de la corporación Umbrella continúa arrasando la tierra, transformando a la población en legiones de no-muertos caníbales. La última y única esperanza de la raza humana, Alice, despierta en el corazón de una de las instalaciones clandestinas de Umbrella y descubre mucho mas sobre su misterioso pasado a medida que se adentra en el complejo. Alice continua cazando a aquellos responsables por la infección; una persecución que la lleva desde Tokyo hasta Nueva York, Washington D.C. y Moscú, culminando en una inesperada revelación que le hará percatarse de que todo lo que ella creía saber podria no ser verdad.

Para la ambientación en Moscú se han desarrollado impresionantes decorados de edificios industriales abandonados, salas de control con tecnología obsoleta y un laberinto de corredores  y afiches de la antigua Unión Soviética. A falta de unos meses para poder contemplar como Alice (Milla Jovovich) sigue volando las cabezas a los zombies a ritmo de ralentí, nos quedamos con un buen puñado de fotos y el tráiler de la película…y de regalo, una entrevista que Shock Till You Drop ha realizado al director Paul S.W. Anderson.

Bellflower


Año: 2011. Duración: 106’ País: EE.UU. Director: Evan Glodell. Guión: Evan Glodell. Música: Jonathan Keevil, Kevin MacLeod. Música: Joel Hodge. Reparto: Evan Glodell, Jessie Wiseman, Tyler Dawson, Rebekah Brandes, Vincent Grashaw, Zack Kraus, Keghan Hurst, Alexandra Boylan, Bradshaw Pruitt, Brian Thomas Evans.

Lord Humungus cannot be defeated! (Lord Humungus)

¿Hay algo más apocalíptico que tu chica te deje por otro y tú la sigas queriendo? Claro que sí: el cambio climático, la escasez de alimentos o gasolina, una pandemia, una crisis económica…pero cuando usamos nuestra visión de miras individualista y estrecha, el desamor es lo peor, una situación de desasosiego donde el dolor que podemos llegar a sufrir es difícilmente superable. Evan Glodell, director, protagonista, guionista y productor de Bellflower (2011) nos pone en esa tesitura con una historia romántica de corte indie, usando como un telón de fondo un escenario suburbial de desarraigo y nihilismo, desenfocando la cámara, quemando la película, saturándola, y mil y un barrabasadas cuya lista sería interminable.

Woodrow (Evan Glodell) y Aiden (Tyler Dawson) son dos amigos llegados a California con la única intención de fabricar un lanzallamas y un coche postapocalíptico –al que llamarán Mother Medussa-. Allí conocerán a Milly (Jessie Wiseman) y Courtney (Rebekah Brandes) con las que ambos terminarán saliendo mientras ultiman sus ingenios postapocalípticos. De los dos noviazgos, será el de Woodrow y Milly el más apasionado. Hasta ahí la primera parte de la película. El segundo segmento del film comienza con el descubrimiento de la infidelidad de Milly y el hundimiento de Woodrow en un estilo de vida aún más nihilista si cabe; la cuenta atrás para el apocalípsis ha comenzado. El alcohol y el tabaco, están omnipresentes en la vida de los protagonistas. Esto, junto al entorno agresivo y destartalado que les rodea, serán el combustible que hará que se pongan en pie por las mañanas y que tiren el día a día mientras prueban el lanzallamas, follan salvajemente o se pelean.

La película introduce un guiño cinéfilo de gran peso en el argumento, la figura de Lord Humungus, uno de los personajes de Mad Max 2 el Guerrero de la Carretera (Mad Max 2: The Road Warrior, 1981), de George Miller, que es asimilada por los personajes como referente cultural, y que servirá de hilo conductor de gran parte del relato. Será en la última parte de la película cuando esta figura y los protagonistas culmirán su simbiosis en escenas de una gran belleza épica. Este personaje aparece, no sólo mencionado, sino protagonista de los más recónditos rincones de algunos planos, y hasta en algunas elipsis.

La evolución de los personajes, sobre todo el de Woodrow, se ha realizado con un notable talento actoral. Es también el última parte del film donde cada uno de ellos exterioriza su rabia, frustración y desamor de  una forma tan visceral como brutal. Las buenas intenciones de estos jóvenes que van por la vida sin rumbo, bebiendo whisky y desayunando bacon con cerveza, terminan por reventar en un pustulento drama de violencia, gasolina sexo y llamas. Es en este aspecto donde la película se desvela esencialmente misógina, cargando las tintas sobre los personajes femeninos, que son los que provocan las pasiones más descontroladas.

No es de extrañar que esta película vaya triunfando (al menos relativamente) en todos los festivales donde se estrena, desde Sundance hasta Sitges. El trabajo de Glodell –con el ridículo coste de producción de 18.000 dólares- es tan indie que narrativa y estéticamente es muy discutible pero, por eso mismo, también es más que impresionante. Un primer visionado de la cinta puede provocar la indiferencia del público, saturado de efectismo estético y de la vacuidad de la vida de los personajes, pero es ahí donde reside el valor de la película, en una visión de la vida intensa, sin tonos grises, y sin preocupación por un mañana que no existe, pues va a desaparecer y sólo Mother Medussa y Lord Humungus sobrevivirán en el terreno yermo del día de mañana, abrasando todo a su paso con el lanzallamas y olvidando que una vez amaron y tuvieron algo parecido a un hogar.

TRASH-O-MARKET


La Segunda Muestra de Cultura Trash, psicotronía y bizarradas varias va a tener lugar en Barcelona, de la mano de SPOOKY HIGH SCHOOL y la OSCURA CEREMONIA. El evento será un punto de encuentro para todos los amantes de la cultura trash, la serie b, el underground, D.I.Y., las tribus urbanas, lo kitsch, lo psicotrónico ¡y lo cutre! No os lo perdáis, será el próximo 27 de mayo.
Casal de Joves La Fontana C/. Gran de Gracia 190
Metro La Fontana

Domingo 27 de Mayo del 2012
De 16h a 21:30h

Música a cargo de J. Oskura Nájera, Sandroide Vulcana y Billy Thunder

Stands con complementos, decoración, maquillajes, películas en DVD y VHS, Venta e Intercambio, Golosinas y Cupcakes, Zona de Bar, Proyecciones de Pelis y Pasarela Trash

Invitado Especial Roller Derby Barcelona.

Precio: 0,50€

Con la proyección de las películas:
Thrashing, 1986
Dir. David Winters
Roller Blade, 1986
Dir. Donald G. Jackson

Organiza:

Spooky Entertainment
Gracia Xtreme Maniac

A. C. Spooky Entertainment / La Oscura Ceremonia / The Monster Museum
http://www.laoscuraceremonia.com/
Nuevo tel. +34 93 457 9753
Horario lunes – sábado
12h – 14h y 17h – 21h
C/. Camprodon, 22.

08012 – Barcelona – Spain.

Desnuda ante el Asesino (Nude per l´Assessino)


Año: 1975. Duración: 95′ País: Italia. Director: Andrea Bianchi. Guión: Andrea Bianchi, Massimo Felisatti. Música: Berto Pisano. Fotografía:  Franco Delli Colli. Reparto: Edwige Fenech, Nino Castelnuovo, Femi Benussi, Solvi Stubing, Amanda, Franco Diogene,Lucio Como, Erna Schürer, Achille Grioni, Filippo La Neve, Claudio Pellegrini.

No desde hace mucho el género giallo está alcanzando la dimensión que le correspondía por derecho propio. El giallo (del italiano, amarillento) dio nombre a toda un catálogo de títulos que mezclaban la intriga hitchcockiana con estéticas y soluciones narrativas de gran contenido violento, amén de generosas escenas de sexo más explícito que implícito. Quizás esta sea una escandalosa simplificación de lo que fue el giallo, pero sirve como aproximación a un género que ha dado innumerables producciones y cuyos directores imprimieron su sello personal, siempre dentro de los cánones del género.

Andrea Bianchi, en su quinta película, Desnuda para el Asesino (Nude per l´assesino, 1975) se decanta por el giallo, pero siempre con ese barniz –más que evidente- de erotismo que ha caracterizado casi toda su obra. Esta vez será un asesino con traje negro de motorista, en lugar del encuerado asesino prototípico del giallo, el que realizará los salvajes asesinatos de turno. Un grifo que deja el agua correr, acompañado de un peculiar sonido cuando el asesino hace aparición, será el que nos advertirá del inminente peligro que corre la víctima. En este caso, personajes vinculados con una agencia de moda donde trabajaba una chica recientemente fallecida mientras se le practicaba un aborto.

Según sus colaboradores, Andrea Bianchi era una persona tranquila pero tras las cámaras era un consumado erotómano, y así enfocó su carrera posterior, mezclando diversos géneros con los desnudos. Posesión de una Adolescente (Malabimba, 1979) sería un exploit de El Exorcista (The Exorcist, 1973) de William Friedkin con una gran carga erótica. Por otra parte, la actriz principal Edwige Feneche nunca había parado  de exhibir su poderosa anatomía en otros giallos tan famosos como Todos los colores de la Oscuridad (Tutti i colori del buio, 1972) de Sergio Martino o Cinco Muñecas para la Luna de Agosto (5 Bambole per la luna d´agosto, 1969) de Mario Bava.

La cinematografía italiana de esta época se mostraba muy preocupada por dar un enfoque realmente artístico a sus películas, ya se tratase de giallos, sexploitation, acción o drama. Los cuadros, igual que sucede en Desnuda para el Asesino, siempre están llenos de detalles. Sin duda los responsables de producción trabajaron muy duro para asegurar que cada una de las escenas estuviera dotada de los elementos suficientes como para crear un fresco de conjunto de gran valor artístico. Si eliminásemos a los personajes de los cuadros nos quedaría un conjunto de naturaleza muerta que imaginamos llevaría bastantes horas de preparación. Aún así, apreciamos como detalle de “economía” que algunos de los escenarios se repiten aún cuando las escenas no tienen nada que ver la una con la otra como la del asesinato de Lucia (Femi Benussi) y el de Maurizio (Franco Diogene) que son cometidos en el mismo piso sin que en la película haya conexión alguna entre la vivienda de uno y de otro.

Queda claro que esta película no es un giallo al uso, y si no fuera por la estructura who dunnit? que marca el avance del guión, creeríamos encontrarnos ante una cinta de destape, tan en boga en los años 70, a la que se le ha aderezado un poco de hemoglobina, con un personajillo va administrando una justicia cuyos motivos no se desvelan hasta la última parte de la película. Sin embargo, a poco que nos fijemos, se nos muestran valores y referencias de un modo de entender el cine entre artístico, erótico y con cierta pátina de thriller americano. Este último apunte se manifiesta claramente en la música funky que sirve de tema central del film.

La violencia de Desnuda ante el Asesino tiene un carácter centrífugo, dejando fuera de plano las escenas más escabrosas y combinando la cámara subjetiva y el travelling para ilustrar las acciones del asesino. Apenas hay explicitud en los asesinatos y sólo en algunas ocasiones se muestra algún cuerpo mutilado, cosa habitual en multitud de giallos, pero que aquí aparece únicamente como componente escenográfico de carácter menor destinado a satisfacer los gustos del público de la época, que esperaba precisamente una gran carga de violencia explícita.

En Desnuda ante el Asesino, aparte del aspecto del asesino y de la trama truculento-detectivesca, hay un factor que inclina el peso de la balanza hacia géneros más carnales. Tras la introducción, una chica con un bikini (Femi Benussi) se pasea por el borde una piscina ante la mirada de un montón de “machotes” lascivos. Es Carlo (Nino Castelnuovo) el que se la lleva a una sauna con el pretexto de hacerla una sesión de fotos desnuda. Sorprendentemente la chica se deja adular y se desnuda. Carlo hace lo mismo, se tiende encima de ella y la escena se corta. En otro momento, Magda (Edwige Fenech) se declara a Carlo en el laboratorio fotográfico y para demostrarle su amor le hace una felación (intuida y fuera de plano). Aparte, las chicas se desnudan continuamente (sobre todo Edwige Fenech) y algunos asesinatos se ejecutan a modo de travelling en los que la víctima nos muestra toda su generosa anatomía mediante planos frontales. Desde luego, en estos tiempos esta película sería tachada de machista y seguramente su producción sería una empresa imposible, pero en la Italia de los años 70 el público también se interesaba por la liberación sexual tras la encorsetada moral de posguerra. Desnuda ante el asesino es ante todo, una película erótica. La carnalidad es generosa y explícita, e incluso tenemos la ocasión de vislumbrar –sólo eso- dos desnudos integrales de Nino Castelnuovo.

Desde las primeras películas giallo, los guiones han sido impregnados de una moralina que produce extrañeza. Si cualquier película ha exhibido unos niveles de violencia elevados, que llegaron a su máximo esplendor –discutible o no- con Torso (1973) de Sergio Martino, el sexo aparecía siempre como un elemento distorsionado, insano y moralmente cuestionable. Animados por el morbo que producía en la época la aparición de lesbianas, homosexuales, machotes y otro tipo de conductas sexuales alejadas del convencionalismo, el giallo siempre usó y abusó de la aparición de los citados colectivos. Sólo recordar aquella escena en la película Tenebrae (1982) de Dario Argento, en la que el asesino mata a una chica lesbiana y grita la palabra “¡pervertido!”, justificando el crimen mediante el irregular comportamiento sexual de la víctima, cuando es el asesino el verdadero perturbado. En Desnuda ante el Asesino sucede lo mismo: lesbianas, bisexuales, incestuosos, fetichistas o libertinos, todos los personajes muestran comportamientos sexuales desviados en un entorno, el del mundo de la moda, que debe ser que lo da de sí si tenemos en cuenta que el giallo siempre ha tenido predilección por estos ambientes, desde la seminal Seis Mujeres para el Asesino (Sei Donne per l´assessino,1964) de Mario Bava, hasta la más tardía Crímenes en Portada (Le Foto di Gioia, 1987) de Bava hijo (Lamberto). La agencia de modelos donde todos sus miembros están siendo pasados a cuchillo, la dueña, Gisella (Amanda) aprovecha su posición para acostarse y chantajear a todos las chicas que quieren hacer carrera, mientras que su impotente marido únicamente puede realizar el acto sexual con una muñeca hinchable. Señalar también tras la muerte del fotógrafo Ferrari (Claudio Pellegrini) -personaje de clara inclinación homosexual- el cadáver aparece boca abajo y con los pantalones bajados. También resulta curioso el chiste machista sobre la sodomía con el que termina la película en un plano congelado.

Otro de los sellos característicos del giallo es el trauma. Ese momento concreto en el que una acción violenta realizada en el pasado convierte a una persona normal en un asesino despiadado, o bien es el detonante de ellos. Dicho momento es recreado por el asesino en todos sus crímenes. Como ya se ha hablado antes, en Desnuda para el Asesino, es el agua de un grifo corriendo el preludio de un sangriento crimen, pues es en una bañera donde la introducción de la cinta donde nos muestra a la chica a la que se le practicaba el fallido aborto -otro guiño anacrónico de sexualidad pervertida-. Durante el asesinato de Ferrari, el grifo abierto es sustituido por un vaso que se va colmando de whisky.

Milán es la ciudad elegida para ubicar la acción del film. Generalmente los giallos utilizaban referencias de ciudades o pueblos italianos para situar su acción. No olvidemos que los traumas de los asesinos se producían en un sitio determinado y éstos acudían de nuevo a los lugares familiares para llevar a cabo su terrible venganza; una vuelta al origen del Mal, como si el horror tuviese una esencia kármica. Al igual que en el neogiallo que fue Seven (1995), se ubicó en Seattle la acción -una ciudad donde estaba lloviendo permanentemente, excepto en el escalofriante final-, Desnuda ante el asesino utiliza la metrópolis milanesa como escenario de corrupción moral, ofreciéndonos algunos paseos en coche como aquel en el que el imprudente Maurizio lleva a su casa a una de las modelos.

Desnuda ante el Asesino no es un film ejemplar para los amantes del giallo debido a que pondera más el peso del erotismo que el del thrill. No obstante nos muestra una buena colección de ideas, tópicos y manifestaciones de estos dos géneros que siempre han estado unidos en mayor o menor medida, como hemos demostrado en este artículo. Es una película a revindicar por todo lo que significó a los actores y a los aficionados de su tiempo, y un tipo de cine a recuperar por los aficionados, toda vez que la violencia se ha adueñado totalmente del género terrorífico, dejando atrás un modo de ver el exploit tan digno como polémico.

 

The Human Centipede: Final Sequence, a los tribunales


Seguramente Tom Six, el realizador, guionista y productor de El Ciempiés Humano (The Human Centipede: First Sequence, 2009), no se imaginó la polvareda que iba a levantar con su cinta, todo un éxito mundial por el morbo que despierta su singular argumento: el Dr. Heiter (Dieter Laser), un mad doctor que vive en una apartada casa de campo, secuestra a varias personas para crear un ciempiés humano, una criatura quimérica en la que los individuos son cosidos unos a otros por el ano y por la boca formando una cadena humana que necesariamente ha de moverse a rastras. Nos vamos a ahorrar algunos detalles sobre la anatomía y modo de alimentación del ciempiés humano. Sólo decir que la película tiene un guión ocurrente pero está rodada con medios tan escasos que aligeran una historia que podría haber dado más de sí. Una pena que Tom Six no hubiese contado con más financiación para su obra. Teniendo en cuenta su temática tan marginal y el escaso número de salas donde se proyecto en EE.UU. -18- sólo recaudó en la taquilla mundial 252.207 $ (Fuente: Box Office Mojo), sin embargo ha sido en el mercado doméstico donde ha conseguido mejores réditos, con toda una legión de fans que ha comprado la película, editada en diversos formatos.

Sabiendo que hay un mercado potencialmente enfermo y morboso y con un animado fandom que quería disfrutar con otro ciempiés más sucio y depravado –a fin de cuentas el concepto del ciempiés humano es el de una fantasía sexual-, Tom Six emprendió la producción de una secuela, The Human Centipede 2: Full Sequence (2010). Desde el mismo momento de su anuncio, tuvo en frente a la crítica más recalcitrante que desdeñó este nuevo proyecto por obsceno y anticinematográfico; y para alegría de sus detractores y en contra de los pronósticos, el resultado en taquilla fue decepcionante: sólo 141.877 $ (Fuente: Box Office Mojo). Aún no se han cuantificado los ingresos del formato doméstico, pero también se prevén inferiores al título anterior. Parece como si los fans de Tom Six le hubieran fallado. Este nuevo título ya no contaba con Dieter Laser como el creador del ciempiés humano puesto que moría en la primera película. En su lugar se reinventó la historia y ahora es un guardia de seguridad, Martin (Laurence R. Harvey), aquejado de una severa sociopatía, el que, obsesionado por el primer film, decide construir su propio ciempiés, esta vez con más componentes (en la primera parte eran tres personas y en ésta son cinco).

El fenómeno The Human Centipede tuvo un buen arranque y el éxito se debió, sin duda, a la polémica suscitada por la anatomía del ciempiés humano. Sin ir más allá de un enfoque bizarro de la cinta, y sin caer en lecturas fantacientíficas de la estética de la nueva carne –pues seguro que esta idea no estaba en la mente de Tom Six cuando escribió el guión-, todo el tinglado que ha montado Six se ha ido al garete de forma injusta pues toda película fantástica tiene valores que la pueden ensalzar o no como obra de género, y únicamente el tiempo puede etiquetar a una cinta como obra de culto, sin que se necesiten críticos de medios generalistas para censurar obras que no entienden ni quieren entender.

Ahora Tom Six se plantea terminar la trilogía con un último título The Human Centipede: Final Sequence (2013) , que contará con el protagonista de la cinta original, el alemán Dieter Laser. Lo que en un principio prometía ser un brindis al sol, se ha convertido en todo un via crucis para Tom Six. Dieter Laser dijo estar de acuerdo con el guión y firmó el contrato para, siete semanas antes del rodaje, mostrar unas desavenencias creativas de tal tamaño, que provocaron su salida –voluntaria- del proyecto. Tom Six y su productora han demandado a Dieter Laser y confían en ganar el pleito para que éste vuelva al rodaje. Según Tom Six define a Laser como “un actor que exige sus propios cambios en mi guión, que a mí, el creador de The Human Centipede, no me gustaban ¡Era aceptar los cambios o irse, incluso después de firmar el contrato!” y la productora emite la siguiente nota “la compañía de Tom Six va a demandar a Dieter Laser. Debido al éxito de The Human Centipede, parece que el ego del Sr. Laser ha crecido hasta proporciones ridículas. Primero firma el contrato y asegura que el guión de The Human Centipede 3 es fantástico. Después, exige sus propios cambios, inaceptables. Y ahora rechaza actuar en la película sólo siete semanas antes de empezar a rodar. Six Entertaintment va a iniciar el proceso legal contra Dieter Laser”. Tom Six asegura que nadie debe preocuparse: el rodaje será retrasado y tendrá lugar a finales de año.

Por otra parte, Dieter Laser emitió la siguiente réplica: “Es muy simple: Me encantó la historia cuando me lo dijeron, firmé el contrato e hicieron la promesa de tener el guión en 4 ó 6 semanas. Cuando llegó -medio año después y tras el anuncio oficial- no me gustó. No podía identificarme con el personaje en la forma en que había sido escrito y desarrollado. Inmediatamente, tras un maratón de un día y una noche, envié una versión completa de mis sugerencias que me permitían a mí ser el protagonista total de la historia. Pero esta revisión tenía algunos efectos inevitables en la estructura dramática, algo que fue demasiado para Tom. Yo como actor del método no podía identificarme con su versión. Le dije que yo no veía otro camino y que él tendría que bajarse de la burra…Eso es todo”.

Será difícil llevar a cabo un buen rodaje con el actor principal trabajando a regañadientes y por orden del juez, pero Tom Six está dispuesto a rodar sí o  sí el guión de The Human Centipede: Final Sequence (2013), que promete un ciempiés más largo y más dosis de escatología y gore con Laser a la cabeza, quizás buscando busca a toda costa ese éxito que se esfumó con la segunda entrega. Los aficionados respetan mucho al personaje de Dieter Laser pero el atractivo del ciempiés es igual o mayor, y Laser puede no ser tan imprescindible. Tom Six deberá tener en cuenta de que el proceso judicial puede dañar más al film que ayudarlo. La respuesta la tendremos al final del verano cuando hablen los tribunales y se produzca, para bien o para mal, el desencuentro Laser-Six.

IRON SKY, el delirio steampunk del 4º Reich


El cine fantástico sigue buscando fuentes de inspiración para emprender nuevos y estimulantes proyectos. Iron Sky (2012) es uno de los más esperados, una película que combina elementos steampunk con la estética de corte nazi, todo en clave de comedia de ciencia ficción que se une a la ya larga lista de producciones que pretenden aunar el pavor cultural provocado por el nacionalsocialismo con visiones fantásticas de su megalomaníaco proyecto de conquistar el mundo a toda costa, mediante clones, zombies, ovnis, soldados invencibles o ritos de magia negra. Esta visión fantástica del fenómeno nazi, que se inauguró con la producción Los Niños del Brasil (The Boys from Brazil, 1978), del veterano Franklin J. Schaffner, ha tenido su eco en otras películas como Dead Snow (2009), Outpost (2008), La Masacre de Town Creek (Blood Creek, 2009) o la española Intrusos en Manases (2008). Como vemos, en estos últimos años han ido gestándose varios proyectos, con desigual resultado, que indicen en una vertiente menos historicista y más nebulosa. Dejamos atrás al prolífico subgénero de la nazixploitation, que no por menos importante en la escena del cine underground de principios de los 80, no le podemos considerar adscrito al género fantástico de una forma rotunda al ser un vehículo en el que pesaba más el morbo que la narración.

Para aquellos que no conozcan la estética steampunk, les recordaremos brevemente que es un movimiento artístico que se desenvuelve en una ambientación donde la tecnología a vapor sigue siendo la predominante, y por normalidad, asentada en Inglaterra durante la época victoriana.  Las obras de temática steampunk muestran tecnologías anacrónicas o invenciones futuristas imaginadas por los visionarios de la época. Escritores como Julio Verne o H. G. Wells han sido sus valedores literarios más conocidos. No obstante, esta concepción “primitiva” del steampunk ha evolucionado hasta límites insospechados en un principio. Quizás su propuesta cinematográfica más radical sea la película Crónicas Mutantes (Mutant Chronicles, 2008), en el que se mezclan religiones primigenias, estética de la Primera Guerra Mundial, y tecnología steampunk.

Sin en Sucker Punch (2010) ya se realizaron los primeros apuntes de lo que la estética nazi y el steampunk podrían dar de sí –recordemos el combate en las trincheras- Iron Sky puede suponer el empujón definitivo de un subgénero estético, el steampunk, al que se va a nutrir de elementos claramente fantacientíficos: A punto de finalizar la Segunda Guerra Mundial, un grupo de científicos nazis han llevado a cabo grandes avances en la investigación de la Antigravedad. Desde una base secreta instalada en la Antártida, el primer cohete nazi es lanzado a finales de 1945 con destino a la Luna. Su primer objetivo será crear la base de Shwarse Sonne (Sol Negro) en el lado oscuro de la Luna. En dicha base se construirá un poderoso ejército de naves espaciales destinadas a regresar a la Tierra y permitir a los nazis conquistar el mundo. En 2018, la invasión de la Tierra dará comienzo.

El resultado es que la tecnología y la estética nazi ha avanzado en su fondo, pero no en su forma, dando lugar a un look ajado pero a la vez moderno, cuya referencia más inmediata y grandilocuente sería el polémico e incomprendido film Sky Captain y el Mundo de Mañana (Sky Captain and the World of Tomorrow, 2004).

Ironsky, coproducción finlandesa, alemana y australiana, y dirigida por Timo Vuorensola –también cantante de la banda de industrial ambient noise Älymystö-  ya ha sido estrenada en Finlandia durante el pasado mes de abril tras una intensa campaña publicitaria y una astuta estrategia captación de donaciones online al “módico precio” de 50 euros cada “bono de guerra”, como lo quieren llamar en su página web –este modo de financiación se ha dado en llamar crowd-funding-. La fecha estimada de estreno en España es toda una incógnita. En su página web los productores indican estar en negociaciones con alguna distribuidora española –miedo nos da- pero estamos esperanzados en que al final la película pase por las carteleras de nuestro país.

Los efectos especiales lucen más de lo que parecen gracias a la utilización de la pantalla macro y la recreación en los sets de toda clase de escenarios y artilugios nazi-steampunk, pero también hemos de destacar la banda sonora, compuesta por el músico industrial Laibach, ya disponible en el mercado, y que pretende dar una vuelta de tuerca a algunos sonidos wagnerianos al mezclarlos con música electrónica y elementos sonoros de viejas películas de ciencia ficción. Aunque en esto de poner score a una película los gustos de cada cual son los que son, y la música electrónica no siempre es la más adecuada, está claro que el steampunk se presta a  este tipo de sonoridades y el trabajo realizado por Laibach es interesante, y encaja como un guante en el espíritu del film. Atentos a los diálogos incluidos en el disco de la banda sonora, ya nos van apuntando muchos detalles de la producción y nos van poniendo los dientes largos…Y atentos al reparto, ni más ni menos que el indispensable Udo Kier tiene uno de los papeles principales. Este título no puede ser más prometedor.

Este es el reparto principal:

Udo Kier como Wolfgang Kortzfleisch

Julia Dietze como Renate Ritcher

Götz Otto como Klaus Adler

Christopher Kirby como James Washington

Tilo Prückner como el Doktor Richter

Peta Sergeant como Vivian Wagner

Stephanie Paul como la Presidenta de los Estados Unidos

El Caserón de las Sombras


Ya hemos hablado anteriormente de otros lanzamientos de la editora independiente 39 Escalones, referentes al género del terror y el misterio, y hemos resaltado la espléndida calidad de sus ediciones. Ahora le llega el turno a una magnífica película clásica, El Caserón de las Sombras (The Old Dark House, 1931), que se incorpora así a la colección Clásicos del Terror.

Si tenemos que referirnos a los orígenes del cine de terror en su etapa sonora, sin duda nos vendrá a la cabeza el nombre de la productora UNIVERSAL, que llegó a crear un extenso catálogo de películas de horror en el que reuniría a los nombres más prestigiosos del cine de su tiempo (hablamos del periodo 1930-1945), bajo el paraguas de un estilo de cine deudor del expresionismo alemán. No en vano, gran cantidad de técnicos que trabajaron para la Universal procedían de las escuelas de cine alemanas. Sería con Legado Tenebroso (The Cat and the Canary, 1927), dirigida por el expresionista Paul Leni, el momento en el que el estudio rompería el hielo con un subgénero en sí mismo, la comedia de horror “gótica”, o mistery comedy, que encontraría su decadencia años más tarde con aquella ridícula saga en la que los humoristas Abbot y Costello combatían a fantasmas y seres sobrenaturales en castillos embrujados.

James Whale, genio entre genios, creador de películas tan imprescindibles como El Doctor Frankenstein (Frankenstein, 1931) o El Hombre Invisible (The Invisible Man, 1933), y cuya extensa filmografía ha sido tratada en centenares de ensayos, llevó a cabo la adaptación de una novela gótica con tintes de comedia negra, Perdidos en la noche (Benighted, 1927) de J. B. Priestley. El resultado es El Caserón de las Sombras (The Old Dark House, 1932). El humor negro, la mordacidad y la alternancia entre el horror y el sarcasmo, convirtió a la novela de Priestley -obra menor en la tradición gótica- en un ensayo cinematográfico de expresionismo gótico, de tintes colosales, estéticamente redondo y con unas interpretaciones inigualables.

Cinco personas se refugian en un viejo caserón durante una noche de tormenta. Los habitantes del caserón los acogen a regañadientes y les advierten sobre las funestas consecuencias de pasar allí la noche, sin desvelar más detalles. La familia propietaria de la vetusta vivienda procede de un pecaminoso linaje que ha hundido a sus miembros en la demencia. A medida que transcurre la noche saldrán a la luz los horribles secretos del caserón, y nuestros improvisados visitantes tendrán que luchar por sus vidas.

En la toma exterior, el caserón aparece brevemente en unos cuantos planos, y casi siempre es su portada pues únicamente hay un plano general en el que se aprecian sus verdaderas dimensiones. Tanto da el exterior de la vivienda, es el interior lo realmente importante, es la sala de juegos donde se va a desarrollar la acción, entre viejos candiles, mobiliario de madera maciza y una imponente chimenea. Y la acción no será ni más ni menos que un tour de force entre los distintos personajes que van apareciendo en la película, prácticamente a modo de goteo, con un tono deliberadamente teatral: por una parte los habitantes del caserón, familia Femm, conjunto freak del todo completito con señora –de la casa- de sospechoso nombre, Rebecca Femm (Eva Moore), con tendencias homicido-lésbico-religiosas, su pusilánime hermano Horace Femm (Ernest Thesiger), el aristócrata y yacente patriarca Sir Roderick Femm (Elspeth Dungeon), el mudo y bestial mayordomo Morgan (Boris Karloff), y el pirómano Saul Femm (Brember Wills). Del otro lado, cinco viajeros que representan la modernidad que tanto exaspera a la familia Femm: el galán y seductor Penderel (Melvyn Douglas), el flemático Sir William Porterhouse (Charles Laughton), la sensual Margaret Waverton (Gloria Stuart) y su marido Philip Waverton (Raymond Massey), héroe de acción de la película, y la desinhibida Gladys (Lilian Bond).

Sin lugar a dudas la familia Femm representa un antecedente de familia monstruosa que se han repetido de forma sistemática en otras películas de horror: aquellas en las que unos viajeros, por curiosidad o accidente, llegan a una casa o granja y son acogidos por una familia -a priori un poco rara-, ignorantes de la pesadilla que está por venir. Dentro de esta tradición fantástica encontramos títulos tan señeros como La Matanza de Texas (The Texas Chainsay Massacre, 1974) o la más reciente La Casa de los Mil Cadáveres (House of 1000 Corpses, 2003). En su concepto formal conectaríamos este estereotipo familiar con la película La Parada de los Monstruos (Freaks, 1932).

El Caserón de las Sombras no es una película que se distinga por tener un guión perfectamente engarzado. En ocasiones nos encontramos con elementos un poco burdos que sirven para hacerlo avanzar de escena en escena. Es en los diálogos donde el guión da lo mejor de sí. Éstos son mordaces, sarcásticos, dignos de la mejor comedia negra, sobre todo los de Melvyn Douglas, sin desmerecer los duelos interpretativos que realizan otros personajes como el que tiene lugar entre Gloria Stuart y Eva Moore en el dormitorio: Margaret Waverton (Stuart) se desviste en presencia de Rebecca Femm (Moore), exhibiendo una espectacular anatomía mientras la anciana relata el accidente que tuvo su hermana Rachel, y que la dejó postrada hasta su muerte, en la misma cama donde pasará la noche el personaje de Gloria Stuart. La escena termina con un monólogo de Rebecca Femm frente a un espejo que deforma su rostro mientras maldice la promiscuidad que ha llevado a su familia a la decadencia, y critica –y envidia- la frescura de la sexualidad de Margaret Waverton “desvergonzadas criaturas vestidas con seda y satén”, comenta la anciana frente a su reflejo deformado y maligno.

Boris Karloff, actor del género terrífico por excelencia, en activo durante las tres principales corrientes del terror norteamericano del siglo XX: el de la Universal, el gótico de Roger Corman, y el American Gothic de final de siglo (Targets, 1968), encarna a Morgan, el mayordomo mudo y de tendencias homicidas, maquillado de forma genial pero cuya interpretación arrastra los tics del monstruo de Frankenstein al que había interpretado por primera vez sólo un año antes, y sobre el que volvería con la grandiosa La Novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935), también a las órdenes de James Whale. Por cierto, Ernest Thesiger, el actor que interpreta a Horace Femm, sería el infame Doctor Pretorius en la misma película. También como curiosidad señalar que Melvyn Douglas, aquí galán de colmillo afilado, intervendría al final de su carrera en un título imprescindible del cine gótico contemporáneo, Al Final de la Escalera (The Changeling, 1980), y en la crepuscular Historia Macabra (Ghost Story, 1981) junto a viejas glorias del cine clásico estadounidense.

Las luces y las sombras también son protagonistas de la película. La herencia del expresionismo alemán de la que hemos hablado antes se hace patente en cada plano de la película, creando ambientes que ya de por sí evocan una gran densidad en cada plano, y que compensan el, a veces, escaso mobiliario existente en la escena. Gracioso detalle el de la actriz Gloria Stuart, que en medio de una persecución se detiene a jugar a las sombras chinescas en la pared del salón, algo que refuerza aún más, si cabe, el tono paródico de la película. Gracias a la versatilidad de la actriz, el inserto queda de todo menos forzado.

Cuando la Universal todavía no había dado sus mejores obras en el terreno del terror gótico, El Caserón de las Sombras ya aparece como una película que autoparodia el estilo que se estaba cultivando, y aún lo que estaba por llegar. El happy end, un poco abrupto, con beso y propuesta matrimonial incluida, resalta el carácter lúdico del film, tras el cual hay un trabajo artístico irrepetible que concede un merecido valor a esta película como clásico indiscutible del cine de terror. El estilo de Whale, lejos de apolillarse como les sucedió a su trasunto en la productora Hammer -La Maldición de Frankenstein (The Curse of Frankenstein, 1957), de Terence Fisher-, queda inmutable y como objeto de estudio para críticos y cineastas de todos los tiempos. Su “legado tenebroso” siempre permanecerá entre nosotros.

El DVD editado por 39 Escalones contiene además un sabroso material adicional:

Introducción y audiocomentario por el prestigioso crítico de cine Ángel Gómez Rivero, donde imprime su característico sentido del humor.

Libreto elaborado por Carlos Díaz Maroto, también reconocido crítico de terror, en el que desgrana los antecedentes literarios del film, y relata a grandes rasgos cómo fue su producción, así como algunas anécdotas. Este libreto viene profusamente ilustrado en blanco y negro, con la portada de una atemorizada Gloria Stuart.

Además, incluye la filmografía del director y algunos actores, y una galería de fotos.

FICHA TÉCNICA DEL DVD

La Angustia del Miedo (Angst)


Dentro de la colección Clásicos del Terror de la editora 39 Escalones, merece destacar un título que por su relativa antigüedad, su origen (Austria) y lo crudo de su planteamiento y puesta en escena, debe tener un hueco en las estanterías de los aficionados. Hablamos de la película de culto La Angustia del Miedo (Angst, 1983), dirigida por el realizador Gerarld Kargl, en lo que fue su único trabajo para el cine, pues casi toda su obra se centró en el documentalismo.

Película inspirada en el caso real del psicópata Werner Kniesek, La Angustia del Miedo recrea de una forma muy realista las horas posteriores a la puesta en libertad de un peligroso asesino tras diez años en presión. La Angustia del Miedo ha sido un film precursor de otros que han alcanzado mayor popularidad. Nadie concebiría la existencia de Henry retrato de un asesino (Henry, Portrait of a Serial Killer, 1986) si la producción de Gerald Kargl no se hubiese adelantado tres años a la cinta americana. También puede decirse que el realismo y la explicitud de sus escenas marcaron una tendencia temática que sólo hoy en día podemos ver en su verdadera dimensión en títulos como el found footage de la explícita The Poughkeepsie Tapes (2007).

La puesta en escena de La Angustia del Miedo carece de formalismos fotográficos o ribetes estéticos. Todo en ello está rodado de una forma cruda, con poca iluminación, aprovechando unos cuantos escenarios reales apenas preparados –la casa donde el psicópata realiza los asesinatos está prácticamente vacía de enseres-. El director quería prescindir de aditamentos para centrar la atención en dos cosas: la secuencia psicodramática de los crímenes y la brutalidad con la que son llevados a cabo. La música es un simple acompañamiento hecho con un sintetizador, sello muy ochentero, por otra parte, que le da una pátina al film que a larga juega más en su contra que a su favor; no obstante los amantes del cine más retro podrán disfrutar oyendo una buena colección de sonidos electrónicos mientras el psicópata hace de las suyas. El uso de las cámaras no quiere subjetivizar la acción y su papel es casi siempre contemplativo. Apenas hay injerencia de la cámara en la acción. El realizador usa y abusa de travellings con cámaras al hombro y grúas, y en la mayoría de los casos, no hay encuadres directos o planos fijos, todo está en movimiento y la acción se contempla mediante planos cenitales, a media altura, y a veces a ras de suelo.

Todos los psicópatas con tendencias sádicas o masoquistas tienen trastornos originados en su infancia. Estos trastornos suelen proceder de una sed de venganza insaciable hacia aquellos con los que comparte vínculos afectivos, o bien por un sentimiento de culpa exacerbado. A este punto recordar la excelente película que Martin Weisz realizó sobre el caníbal de Rotemburgo, Grimm Love (2006), donde verdugo y víctima encarnan estos roles perfectamente plasmados en guión. El título de la película de Kargl en español es bastante  tramposo y su diferencia con el original nos da una de las claves del film. Todos esperamos que La Angustia del Miedo cause una terrorífica empatía del especador con las víctimas del psicópata. Sin embargo, el título original es Angst, que significa simplemente “angustia”. La angustia con la que finalmente empatizamos no es con la de las víctimas sino con la del asesino. La mitad del film consiste en secuencia en la que mediante una voz en off el psicópata ejecuta tres asesinatos mediante un ritual que coincide con el deseo de venganza hacia su familia carnal, que ha sido, en parte, la causante de su trastorno mental. Las vejaciones y humillaciones de que fue objeto durante su infancia son relatadas en esta secuencia mientras se lleva a cabo un macabro ritual de exorcismo personal consistente en la tortura y ejecución  de una familia elegida al azar. Tras los brutales asesinatos, el psicópata decide coger los cuerpos y llevárselos consigo -acción que en términos psicológicos significaría que está llevándose a su nueva familia con él- en medio de un paroxismo que ya le está incitando a matar de nuevo.

Independientemente de la lectura psicológica que se pueda hacer de las acciones del psicópata, la puesta en escena de los asesinatos deja indiferente a nadie. El estrés que sufre el asesino y las prisas por consumar sus fantasías de crueldad y sexo le llevan a perpetrar asesinatos cada cual de una forma más violenta y caótica. Erwin Leder (también visto en la bizarra Taxidermia, 2006), interpretando al psicópata, realiza un papel muy notorio sacando afuera la desesperación y el odio, vertiendo sus emociones por todos los poros de su piel. De entre las muertes, sin duda la de la chica es la más salvaje; tras ser acuchillada sin piedad, el asesino bebe su sangre y se masturba sobre su cuerpo muerto. La belleza e inocencia de la chica se convierte en un amasijo sanguinolento.

La edición de 39 Escalones incluye el tráiler original y una introducción de siete minutos que acompañaba al formato televisivo de la película. Esta introducción relata los hechos por los que el psicópata es encarcelado y nos ofrece una breve biografía a modo de documental sobre su infancia y adolescencia, donde vemos claramente que reside el origen de su comportamiento sociopático; una pieza que enriquece el visionado del film.

Aparte, se han incorporado dos interesantes cortometrajes:

ESCARNIO (Raúl Cerezo, 2004)

Un matrimonio vive atormentado por las taras de sus hijos, que se han convertido en bestias pseudohumanas. Sin embargo, su cuarto vástago es una niña preciosa de buena salud a la que quieren con locura. Sus hermanos, marginados y embrutecidos, querrán vengarse.

Basado en el relato de Horacio Quiroga, La Gallina Degollada, el prestigioso cortometrajista Raúl Cerezo realiza una adecuada adaptación a la que añade elementos sobrenaturales y cierto fatalismo celestial. La figura del médico es un guiño al padre Merrick de El Exorcista; amén de otro detalles –el sol se manifiesta de un modo extraño en los momentos claves de la historia – sugiere que la bestialidad de los niños tendría un origen diabólico. Aunque el realizador deje caer esta posibilidad, en el cuento no se insinúa.

Una excelente fotografía cambia el tono de la luz en cada escena, desde los colores apagados del principio de la cinta hasta los rojos intensos en la parte final, un clímax de nihilismo y crueldad infantil estremecedor. También cabe destacar la ambientación en el entorno rural y el efectivo uso que se hace del paisaje: en el último segmento del corto el campo parece bañado por sangre.

Este cortometraje viene acompañado de un audiocomentario en el que Raúl Cerezo y la directora de producción, Vanessa Alonso, cuentan algunas de las interioridades del rodaje.

JULIA (Susanne Aernecke, 1989)

Al igual que Gerald Karlg, también directora documentalista, Aernecke propone un relato clásico de doppelgänger y suplantación de la personalidad. Un ama de casa ve como una mujer idéntica a ella compra en las mismas tiendas, seduce a su marido y se adueña de su casa. La historia navega entre el cuento de horror y la alucinación esquizofrénica.

FICHA TÉCNICA DEL DVD

 

Los Zombies No Saben Leer, nº 10 más y mejor


Acaba de ser publicado el décimo número de la revista pulp de referencia en español Los Zombis No Saben Leer, de descarga gratuita en su web [www.revistapulp.com] en tres versiones: gráfica en dos calidades (.pdf), textual para laptops (.pdf) y compatible para ebooks (.epub).

En su interior encontraremos 18 relatos y dos historietas gráficas de diversos géneros que ahondan en el carácter pulp desde las diversas perspectivas artísticas de los catorce autores que han participado. Ilustrado todo ello de las manos de Aina Albi, David Montero, Javier Durán, Mafer, Ösk y Raquel Tormo.

Esta revista pulp, que ha contado en números anteriores con una extensa participación de decenas de autores del elenco nacional e hispanoamericano, se presenta en esta edición de primavera con una extensión de 150 páginas en la versión  texto y 170 en la gráfica, que incluye además un relato extra y dos historietas breves.

Autores y relatos:
- Alfredo Paniagua García: Mohamed.
- Ana Morán Infiesta: Animadoras robadas. / Ojos de jade. / Y la Discordia renacerá.
- Ángeles Mora & Ösk: Too late.
- Félix Morales Hidalgo: Una frase mágica.
- Félix Royo: Metro / Relato incombustible.
- Israel Santamaría Canales: La piedad es para los débiles.
- Luis Carbajales Terés: Cartuchos sortílegos. / Hank Bloodwalker contra Brutus McConaughey. / Hank Bloodwalker y la Némesis de los cojones.
- Luis Guallar: El padre de la bestia.
- Manuel Mije: Dragonada Odyssey 2012, el resumen.
- Manuel Santamaría Barrios: Marineidas. / Mascarada.
- Pedro López Manzano: De jinetes y hombres.
- Ösk: ICO Crumb.
- Pedro Pastor: Una cuestión de fe.
- Rubén Nicolás Alarcón: Instintos asesinos al descubierto.

LOS ZOMBIS NO SABEN LEER #10 – Primavera 2012
Disponible en www.revistapulp.com y en Cyberdark.net

SITGES 2012 arranca motores


Y lo hace con una nota de prensa en la que desvela la temática conceptual de este año: El Fin del Mundo. Este arranque significa que en breve empezaremos a conocer algunos de los títulos e invitados que protagonizarán la edición de 2012. Os mantendremos informados. Entre tanto  podéis leer la nota de prensa y echar un vistazo al póster, con estética found footage.

NOTA DE PRENSA

PHENOMENA, segunda edición madrileña


La pasada tarde tuvo lugar la segunda edición de Phenomena, the Ultimate Cinematic Experience en Madrid, evento apadrinado por el realizador Nacho Cerdá, que pretende acercar al público títulos clásicos de los años ochenta, en pantalla grande y en versión original subtitulada en español. Phenomena consiste en una doble sesión de largometrajes al más puro estilo sesión continua (que los americanos llamarían grindhouse para que quede más guay), que en esta ocasión ha reunido a dos auténticos pesos pesados del fantástico ochentero:

Un Hombre Lobo Americano en Londres (An American Werewolf in London, 1981)

David Kessler y Jack son dos jóvenes estadounidenses que, con sus mochilas a la espalda, van a pasar tres meses recorriendo Europa. En Inglaterra, en una zona rural desolada, la gente les da unos consejos escalofriantes: “no os adentréis en los páramos” y “cuidado con la luna”. Los jóvenes serán atacados por una bestia sedienta de sangre. Aquellos que mueren a manos de la bestia se convertirán en muertos vivientes. Para los supervivientes el destino es aún peor, les perseguirá la maldición del hombre lobo.

Aunque esta película haya pasado a la historia del cine fantástico como un clásico, el tono humorístico, a veces innecesario y ridículo que le imprime John Landis, echa al traste una producción que, de haber sido más seria, tendría el lugar que se merece en el Olimpo del cine de terror. Lo mejor es la extraordinaria transformación del hombre lobo, diseñada por el mítico Rick Baker. Años más tarde se realizaría una nueva película inspirada en la obra de Landis, Un Hombre Lobo Americano en París (An American Werewolf in Paris, 1998), mucho mejor en cuanto al argumento y el desarrollo de la acción, con un humor más medido, pero lamentablemente sin Rick Baker y mucho efecto digital.

La Cosa (The Thing, 1982)

En el desolado continente antártico la tripulación de un helicóptero noruego lanza granadas a un perro que corre entre la nieve. El perro llega a una base norteamericana, donde la tripulación del helicóptero muere como consecuencia del enfrentamiento. Comienza la pesadilla. El animal encierra un organismo alienígena capaz de imitar cualquier forma de vida que irá diezmando horriblemente al contingente de la base.

Dirigida por el irregular John Carpenter, y clásico indiscutible, ha trascendido a la época por su estética y temática intemporal. Relato camufladamente lovecraftiano, se basa en la obra de John Campbell Who Goes There? Pero también en el cuento de H.P. Lovecraft En Las Montañas de la Locura. Los efectos especiales de Rob Bottin juegan un papel decisivo en la credibilidad de las transformaciones del alienígena. Recientemente se ha realizado una notable precuela, también titulada The Thing (2011) pero que no está a la altura del original de Carpenter. La banda sonora de Ennio Morricone encaja como un guante en la descripción sonora de los paisajes helados y solitarios de la Antártida.

La doble sesión fue presentada por Nacho Cerdá, que anunció la proyección de algunos trailers de lo más psicotrónico: las coproducciones españolas Made in China, y el clásico de Paul Naschy, Exorcismo. Además, se proyectaron algunos anuncios televisivos de los años 70, todo un lujo para los espectadores más jóvenes que ahora tienen la oportunidad de ver en pantalla grande estos comerciales que marcaron una época de la publicidad en España: el detergente Colón,los pastelillos bucaneros o la prestigiosa revista Hogar y Moda. Un trabajo de arqueología televisiva.

Es todo un lujo que cineastas como Nacho Cerdá tengan la iniciativa de acercar al cine películas que ya habían quedado relegadas al formato doméstico, y con el mérito de realizar dos ediciones casi simultáneas, en Madrid y Barcelona. Tras esta tarde/noche de cine, buen ambiente y unas cañas, quedamos pendientes de la próxima edición madrileña de Phenomena. No faltaremos.

El Quinto Jinete


La serie televisiva El Quinto Jinete, igual que lo fue Historias Para No Dormir, supuso un hito en la concepción de las series de televisión, dirigidas a un público adulto que vivía encorsetado por los tabúes de la dictadura franquista. Ambas series tocaban de lleno temáticas fantásticas que pudieron ser vistas como subversivas por las autoridades políticas de entonces, y estamos hablando de las décadas de los 60 y los 70.

El Quinto Jinete fue una serie realizada por José Antonio Páramo  (1940), con ayuda de los guionistas Ángela Duerta, Juan G. Atienza y Enrique Brassó, que recrea relatos de misterio clásicos, desde Edgar Allan Poe hasta Gustavo Adolfo Bécquer, consiguiendo episodios que de un resultado más que aceptable pese a sus evidentes limitaciones presupuestarias. Se esmeran los productores en la recreación de los episodios, con gran despliegue de atrezzo y escenografía, cuyo punto culminante lo encontramos en el episodio Los Dados, por otra parte el mejor de la serie. Los capítulos fueron emitidos por el canal UHF (poco después sería La Segunda) a las once de la noche, desde el 15 de diciembre de 1975 hasta el 2 de septiembre de 1977, volviendo a ocupar un hueco en la parrilla de la programación diez años más tarde, del 9 de abril hasta el 2 de julio de 1985.

Los actores que encarnaron a los protagonistas de estos relatos eran habituales en la televisión de la época, y algunos de ellos formaron parte más tarde de títulos señeros de la cinematografía hispana. Eusebio Poncela, Charo López, Luis Ciges, Narciso Ibáñez Menta, Víctor Israel, Lola Gaos, Patty Shepard o Jack Taylor, entre otros, encarnaron a los héroes, vampiros, licántropos, nobles y plebeyos en esta serie mítica.

TVE, junto a la productora 39 Escalones, edita la serie completa en un pack que incluye cuatro dvds y un libreto explicativo excelentemente realizado por el experto en cine de terror Carlos Díaz Maroto. En este pequeño estudio, Carlos Díaz Maroto analiza el origen y producción de la serie, así como los antecedentes literarios de cada capítulo y la forma en la que han sido adaptados. Los capítulos vienen presentados por el también experto en cine de terror Ángel Gómez Rivero, que realiza unas introducciones realmente eruditas, a la par de simpáticas. Y como postre, el cortometraje de María Jesús Perote No Pasar (2011), enmarcado en el proyecto “Nuevos Realizadores”.

LOS EPISODIOS

Reflejos (Mirrors)


Año: 2008. País: EE.UU. Duración: 110’ Director: Alexandre Aja. Guión: Alexandre Aja, Grégory Levasseur. Música: Javier Navarrete. Fotografía: Maxime Alexandre. Reparto: Kiefer Sutherland, Paula Patton, Cameron Boyce, Erica Gluck, Amy Smart, Mary Beth Peil, Jason Flemyng.

¿Y si los espejos reflejaran algo que está más allá de nuestra realidad? (Ben Carson / Kiefer Sutherland)

Ya queda un poco olvidado aquel tiempo en el que la nueva ola de cine de terror oriental arrasaba entre los aficionados al género, e incluso alcanzaba gran popularidad entre el público en general. Directores como Hideo Nakata (Ringu, 1998), Takashi Miike (Llamada perdida, 2003) o los Pang Brothers (The Eye, 2003) llenaron nuestras pantallas con fantasmas vengativos de rostros pálidos como la cal, que no mostraban compasión alguna con sus víctimas. Todo lo contrario, el castigo de estas entidades tenía gran un componente orgánico y a sus víctmas les procuraban muertes a cada cual más cruel y aparatosa. Así se consolidó un fenómeno basado en la estética del terror minimalista, con sustos y atmósferas sombrías, en el que los espíritus fagocitaban las almas de todos aquellos que se cruzaban en su camino. El vínculo entre el mundo de los espíritus y el nuestro presentó una diferencia importante con respecto al cuento de fantasmas clásico, incluyendo a la tecnología actual (televisión, fotografía o teléfono) como moderna tabla de ouija para el nexo entre espectro y víctima. Se abandonaban así algunos cánones de los relatos de fantasmas aunque, en realidad, lo que los cineastas orientales pretendían era redefinir el género mediante la combinación de la estética sombría clásica con elementos posmodernos como el gore o la tecnología.

La andadura del cine de fantasmas oriental fue corta pero intensa. Ante los primeros éxitos de taquilla, Hollywood puso en marcha su maquinaria y, uno por uno, se fueron haciendo los remakes de los títulos más populares. Unas veces el encargado de llevar a la pantalla el remake era un director norteamericano (The Ring, de Gore Verbinsky), y  otras el propio director (El Grito de Takashi Shimizu), y así hasta que la fórmula llegó al agotamiento y las salas de cine se empezaron a vaciar; las películas se parecían unas a otras como gotas de agua y normalmente los remakes USA no estaban a la altura de la obra original. Tardíamente le llegó el turno a la película surcoreana El Otro lado del Espejo (Geoiul Sokeuro, 2003) del realizador Kimg Seo-ho; el encargado de dirigir el remake sería un peso pesado del fantástico actual, el francés Alexandre Aja; y el título del la versión USA sería Reflejos (Mirrors, 2008).

Ben Carson (Kiefer Sutherland) es un policía suspendido de su cargo que consigue trabajo como guardia de seguridad en los grandes almacenes neoyorkinos Mayflower, devastados por un incendio décadas atrás. Durante sus rondas se enfrentará a misteriosos sucesos paranormales relacionados con los espejos del centro comercial. Pronto los fenómenos serán más violentos y él y su familia se verán acosados por una presencia maligna que habita en cualquier superficie reflectante. Carson deberá resolver el misterio que encierran los espejos o él y su familia morirán de una forma horrible.

El arranque de la película no puede ser más brutal: un guardia de seguridad busca refugio en los baños de una estación de metro. Su propia imagen dentro de un espejo hará que se corte el cuello y muera chapoteando en un gran baño de sangre. Alexandre Aja deja una cosa clara con este epílogo, él fue el creador del cinema de la carnage –corriente de cine de terror francés caracterizado por el gore y la brutalidad- con su segunda película, Alta Tensión (Haute Tension, 2003), y no va a renunciar a sus señas de identidad; la película ya promete ser truculenta y bestial. No decepciona en ese aspecto pues contiene escenas que ya se han convertido en clásicos del cine gore, no sólo la del degollamiento del guardia ante el espejo, también se nos ha quedado grabado en la retina el impactante desmembramiento en la bañera, otro de los platos fuertes del film -ahí, como en otros momentos, los efectos especiales de Greg Nicotero son impresionantes-. Tras la introducción, los títulos de crédito, acompañados de la sólida partitura de Javier Navarrete, nos muestran un Nueva York especular, construido con acero y cristal, reflejo de sí mismo y marco contemporáneo donde se desarrollará la historia, aunque en realidad casi todo el rodaje tuvo lugar en Bucarest.

Aja y su guionista habitual Gregory Levasseur saben que lo que tienen entre manos es un típico relato gótico, en el que se sustituye la casa encantada por el ruinoso centro comercial. Los fantasmas que habitan una mansión gótica quieren algo de los humanos y normalmente los protagonistas deben satisfacer la demanda de los espectros, o harán frente a las represalias de los seres de ultratumba. Así, la película contiene una extensa trama detectivesca que llevará al protagonista a multitud de escenarios (desde una granja perdida hasta un convento) para averiguar quién es Esseker. Todos aquellos que han sido acosados por el espectro de los espejos han sido conminados a encontrar a alguien o algo llamado Esseker. En este punto, la cinta entronca de forma clara con el argumentario del cine oriental de fantasmas (por ejemplo las pesquisas que realiza la protagonista de Ringu), ganando en interés y dando aliento a un  metraje que a veces se atasca, y que sólo consigue tirar adelante con el inserto de fórmulas narrativas muy mecánicas, que demuestran que una de las ambiciones de este título es la de ofrecer una trama densa, y en ocasiones efectista, para obtener el beneplácito del gran público, no sólo de los aficionados.

Entre todos los escenarios donde se desarrolla el film, el centro comercial es el centro neurálgico del Mal, donde la trama comienza y termina, y donde el espectro posee toda su fuerza. Al igual que el Hotel Overlook (El Resplandor, 1980) los grandes almacenes Mayflower almacenan la energía psíquica del espectro y de sus víctimas, convirtiendo aquí los espejos en contenedores de almas atormentadas, emponzoñadas por la maldad de un ser vengativo. Este escenario ha sido recreado con mucho acierto y fotografiado de forma limpia y explícita por Maxime Alexandre –otro habitual del equipo de Aja-. El diseño de producción también ha sido muy esmerado y nos ofrece cuidados sets de pasillos, stands y probadores calcinados, con harapos quemados como cortinas, tras las que se ocultan las víctimas abrasadas del incendio -a modo de ecos del pasado, pueden ser contempladas en plena agonía poniendo en frente un espejo-. Los maniquíes sucios y calcinados son testigos mudos del horror, incidiendo en el aspecto sobrecogedor y desangelado del edificio. Los grandes espejos acosan al protagonista como ojos invisibles y tiene capacidad de cambiar y regenerarse, son objetos “mágicos” que cumplen su función de nexo entre el mundo de los vivos y de los muertos. En The Ring, la televisión era el objeto impregnado por una feroz energía negativa que lo convertía en pasarela a nuestro mundo, en Mirrors son los espejos.

También el sótano es un espacio imprescindible en el walkthrough de una casa gótica. Es en el sótano donde el Mal es siempre más fuerte. La ocultación a la luz de los más terribles secretos juega a favor del espectro y en contra del protagonista que, como buen héroe, no se amedrantará en sumergirse en estos pasillos húmedos y oscuros. Es ahí donde Ben Carson descubre una de las piezas clave para desentrañar el misterio detectivesco que propone la cinta, y también el sótano es el sitio donde se determinará el sangriento desenlace de la película; un final granguiñolesco con monstruo incluido, proeza de la maestría Greg Nicotero. El final es una pieza repleta de acción y efectismo, punto positivo para un metraje que a veces chirria entre el drama familiar y la trama policíaca.

Mirrors es una película que navega entre dos aguas, la del compromiso del realizador de Las Colinas Tienen Ojos (The Hills have Eyes, 2006) con el género pero también la de compromiso de éste con un público más amplio. Los clichés del cine de terror y policíaco están por doquier, haciendo de bisagra a una historia que a veces avanza con lentitud, sin saber muy bien adónde. Éste es el principal escollo para el aficionado al género. Si otras películas de Aja se distinguían por su dinamismo, en Mirrors esta virtud se diluye a favor de un enfoque más comercial. No obstante, Aja deja su impronta y un puñado de momentos imprescindibles para el cine de terror contemporáneo.

Antes de decididir si incluir o no esta película en nuestra colección, bien merece una oportunidad por cuanto Alexandre Aja representa, y por esos momentos impagables que contiene Mirrors. Se considera necesario echar un vistazo a los extras del dvd/bluray. En ellos encontraremos el capítulo Anna Esseker Footage, una pieza imprescindible que hubiese enriquecido la película si se hubiera incluido en el metraje, y que daría una dimensión más profunda y terrorífica a la historia. Al menos los productores han tenido a bien incluirla en la edición doméstica. Y tras el visionado de Mirrors seguimos creyendo en Alexandre Aja, su figura dentro del fantástico es grande, inmensa.

CORTÓPOLIS, la gran fiesta del cortometraje


 

El mundo del cortometraje estaba de enhorabuena este pasado sábado día 14 de abril. En los madrileños cines Kinépolis, cineastas, prensa y aficionados fuimos congregados para asistir a Cortópolis, evento dedicado a la promoción del cortometraje de calidad, apadrinado por el cineasta Raúl Cerezo y la empresa Timelapses.es. Cortópolis supone la continuación oficiosa de ¡Córtate!, cita mensual ineludible con el corto que se celebra en los madrileños cines Capitol, y que también intenta poner al cortometraje español en el sitio que se merece. Si la entrada a una proyección de ¡Córtate! cuesta el ridículo precio de dos euros, el pase a Cortópolis fue gratuito, una gran oportunidad en la que pudimos disfrutar de un buen ambiente en compañía de los más prometedores directores de cortometrajes.

Aparte de los gustos personales de cada cual, hay que admitir que el esfuerzo de Raúl Cerezo y sus socios es encomiable. Este tipo de eventos suponen una puesta en valor del cortometrajista, figura hasta hace poco tiempo denostada en nuestro país y reducida al papel de aspirante a director de largos. Cortópolis quiere demostrar que esa arcaica apreciación ya no tiene validez. Todos los cortos seleccionados disponen de la calidad suficiente para ser proyectados en una pantalla de gran tamaño, contando con un nivel técnico sobresaliente en multitud de facetas: fotografía, acompañamiento musical, efectos especiales, títulos de crédito, ambientación.

Con una de las pantallas más grandes de Europa como fondo, el director de fotografía Ignacio Aguilar anunció la creación de la empresa Harmonica Rental, cuyo objetivo es ofrecer apoyo a los cortometrajistas mediante el alquiler de equipos a precios muy competitivos. Sin duda una buena noticia que sirvió abrió boca para la excelente sesión que íbamos a disfrutar. El sector del cortometraje en España se encuentra más vivo de lo que muchos creen y el futuro no puede ser más prometedor.

Tras la presentación de Iñaki, los directores de los cortos fueron pasando por la platea uno por uno, ofreciendo una breve introducción a su obra.

SALVACIÓN (Pedro Jaén, 2011)

Ambientada en un futuro distópico, la humanidad se encuentra diezmada por una desconocida enfermedad, y la única esperanza se encuentra en un bebé nonato. La madre gestante, recluida en un módulo de seguridad, es objeto de pruebas y experimentos cuyo fin específico no es desvelado.

El modelado 3D de algunos escenarios es el único atractivo de una historia muy floja y sin desarrollo, que pretende combinar la melancolía del mundo perdido con el aftemath catastrofista, argumento ya manido en mil y un producciones. Su planteamiento recuerda enormemente a la novela de P.D. James, Hijos de los Hombres.

ON MY MIND (Nacho Solana, 2011)

Historia romántica sobre la búsqueda del alma gemela y el “prueba-error” sentimental. El metraje está sazonado con simpáticos efectos que utilizan figuras de globos hinchables para describir el estado emocional de los personajes. También se recurre a esta solución narrativa para insertar divertidos momentos de animación que hacen del corto un agradable visionado. Destaca sin duda la interpretación de la actriz principal, aunque a la historia le falta algo de garra.

8 (Raúl Cerezo, 2011)

Esta pieza de Raúl Cerezo cuenta como un clan brujeril realiza la iniciación a la hechicería del más pequeño de la familia en su octavo cumpleaños. Aparte, el argumento también contiene pinceladas de denuncia social sobre los malos tratos dentro del hogar.

El mayor mérito del corto es la creación de una historia que gracias a su efectismo y a su atmósfera logra crear un clímax de auténtica pesadilla. El corto carece de diálogos y toda la acción se desarrolla mediante miradas, gestos, piezas musicales e insertos de ruidos perfectamente medidos. También cuenta con una atmósfera que utiliza con profusión la niebla artificial y los tonos fotográficos espectrales. La factura de esta obra denota una gran profesionalidad por parte del autor.

ABRACADABRA (Diego Arjona, 2012)

Comedieta simpática pero con nulas pretensiones sobre un ilusionista al que todo le sale mal. En el apartado técnico, únicamente destacar la excelente planificación en foto fija sobre la que se desarrolla la última parte de la película.

THERION (Pepe Botías/Mario García, 2011)

Del griego “bestia”, este corto es una historia sobre la licantropía que cuenta con interesantes elementos argumentales, como el poder de la naturaleza, o el choque entre las creencias paganas y el cristianismo. También hace gala de crónica costumbrista mediante la inserción en la historia de un triángulo amoroso propio de una sociedad rural.

Una excelente fotografía nos ofrece paisajes de naturaleza exuberante pero de tonos mortecinos, muy acordes con la amargura de la historia relatada. Un notable alto para el diseño de producción del film por la excelente recreación del ambiente rural donde se desarrolla la acción.

MEMORY (Víctor Suñer, 2011)

Una historia bohemia con voz en off sobre las tribulaciones amorosas del narrador. Nuevamente, la búsqueda del amor y el “prueba-error” guían la andadura de este convencional argumento. La pieza sólo cuenta con el atractivo de las chicas protagonistas (al narrador sólo se le ve el cogote) y el de una excelente maqueta de los tejados de la ciudad, que se muestra al principio y al final de la cinta, como introducción y cierre del corto.

HISTORIA MUERTA (Fran Mateu, 2011)

Dentro de los esquemas estéticos de la cultura goth, esta historia de vampiros resulta bastante estereotípica, aunque cabe destacar el esfuerzo de los creadores por dotarla de una atmósfera especial, haciendo un uso frecuente de la pantalla macro y de una fotografía muy oscura que acota la falta de decorados creíbles (victorianos). La línea argumental nos recuerda a cualquier novela de vampiros de Anne Rice. Deseo, añoranza, melancolía, sangre y muerte para un corto que pasa con nota, aunque al final al espectador le queda una ligera sensación de deja vu.

QUE SEAN TRES (Pedro Moreno, 2012)

Impregnada con sentido de humor del absurdo, este corto resulta ser un chiste sobrenatural sobre la eventual aparición de Dios en nuestras vidas y la oportunidad de que responda a nuestras preguntas. Tres actores, tres deseos, y el mismo Dios que viene a solucionar nuestras dudas existenciales. Al final los protagonistas –humanos- muestran su cara más mundana y todo termina en un simpático galimatías.

FOTO (Ismael Ferrer, 2011)

Interesante corto de terror en el que la espléndida protagonista se ve acosada en su casa por una presencia sobrenatural; la cámara de fotos sirve como nexo de unión entre los dos mundos. Aunque breve, consigue momentos de clímax y llega a asustar, pero nos quedamos con ganas de ver una pieza de más duración y un desarrollo más extenso; el argumento del corto y el pulso firme del director lo daban de sí. Junto a 8 y Therion, lo mejorcito de la muestra.

LE LLAMAREMOS BOBBY (Paco Cavero, 2011)

Comedia negra española con tópicos costumbristas, hace un guiño a la tradición licántropa del norte de España. Un fraternal fin de semana de pesca de un padre y su hijo terminará con el encuentro con una terrible bestia a la que rápidamente tomarán cariño, a pesar de que devora a un guardia ante sus ojos. El corto hace sonreír y el público empatiza rápidamente con los personajes. También cae simpática la bestia, aunque nunca se llegue a ver. Buen trabajo del director, el de sugerir, emocionar, y no mostrar.

Vídeo resumen de la IX Muestra Syfy de Cine Fantástico


Desde el canal Syfy nos envían este vídeo resumen de lo que ha dado de sí la IX Muestra Syfy de Cine Fantástico. Esperamos a la edición del año que viene, que a buen seguro nos traerá un montón de películas de actualidad y lo pasaremos genial. También queremos agradecer a NBC Universal y al Canal Syfy el esfuerzo y la dedicación que han empleado para hacer posible este evento un año más ¡Hasta el año que viene!

Nunca Me Abandones


 

Año: 2010. Duración: 103’ País: Reino Unido. Director: Mark Romanek. Guión: Alex Garland (novela Kazuo Ishiguro). Música: Rachel Portman. Fotografía: Adam Kimmel. Reparto: Carey Mulligan, Andrew Garfield, Keira Knightley, Charlotte Rampling, Sally Hawkins, Izzy Meikle-Small, Charlie Rowe, Ella Purnell, Nathalie Richard, Andrea Riseborough, Domhnall Gleeson, Oliver Parsons.

Si nuestras vidas no son tan distintas de las vidas de la gente a la que salvamos, entonces todos terminamos.

(Kathy / Carey Mulligan)

La aparición del clon dentro del imaginario fantástico es bastante reciente. El clon es el heredero del quimérico Golem hebreo, ficcionado por Gustav Meyrinck y basado en la tradición mágica judía. El Golem es el homúnculo, un ser creado a partir del barro pero que está dotado de vida merced al aliento de su creador y a una fórmula mágica escrita en su frente. Este ser mitológico contó con su réplica cinematográfica de la mano del expresionismo alemán con Der Golem (1918 y 1920). Pero ya lejos del cuento sobrenatural, y desde la perspectiva de la ciencia positivista, el clon es un ser vivo creado con el ADN de otro, del cual es su réplica exacta o un prototipo mejorado del mismo. Los más famosos clones humanos cinematográficos aparecen en Blade Runner (1982), aunque estos individuos conocidos como replicantes eran realmente diseños específicos con una vida limitada desde el momento de su fabricación, y sólo compartían ciertas características genéticas con su creador, el omnipotente presidente de la Tyrell Corporation. Siguiendo la estela de Blade Runner y dentro la ciencia ficción más rabiosa, la excelente película Moon (2009) contempla la posibilidad de usar seres humanos clónicos con fecha de caducidad para las más arduas misiones en el espacio.

Más cercanos a nosotros están los clones de La Isla (The Island, 2005), videoclip de larga duración dirigido por Michael Bay en el cual unos clones eran creados y recluidos en una isla hasta que llegase el momento de su “aprovechamiento” por las personas que ordenaron su creación. Esta última cinta comparte una idea argumental similar a la de Nunca Me Abandones (Never Let Me Go, 2010), la de la puesta en marcha de una industria de la clonación, salvaguardada por una débil deontología, que crea ciudadanos de segunda clase, réplicas de sus “posibles”, o mejor, sus amos en la sombra, que los utilizarán prematuramente para cambiar sus órganos al menor signo de deterioro.

Nunca Me Abandones es una de las referencias fantásticas imprescindibles del año 2011. Firmada por el virtuoso Mark Romanek, es la adaptación que ha hecho el guionista Alex Garland de la famosa novela homónima de Kazuo Ishiguro, en una historia en tres actos que relata la infancia, adolescencia y muerte de varios clones, unidos por la amistad, el amor y búsqueda de la felicidad mediante la asunción de lo que ellos son y la posible moratoria a su inevitable destino, tal y como solicitaba el replicante Roy de Blade Runner. En la película de Romanek se combinan los elementos fantásticos con los dramáticos, dando tanto peso a éstos últimos que la película oscila de forma brillante entre el terreno del melodrama y el mundo distópico al estilo de Hijos de los Hombres (Children of Men, 2006). La estética brit de la película de Romanek también conjuga de forma notable con el tono impreso en la novela original Hijos de los Hombres, de la británica P.D. James.

La cinta comienza con la estancia de los clones en el internado de Hailsham, edificio decimonónico donde se imparte una exquisita educación y donde residen Ruth (Keira Knightley), Tommy (Alex Garfield) y Kathy (Carey Mulligan), niños clónicos educados en la más absoluta ignorancia sobre su destino. En este primer segmento ya se comienza a mostrar parte de ese mundo distópico donde los clones son elementos utilitarios. Sólo recordar la inquietante advertencia sobre no cruzar los límites del colegio, o el momento en el que una profesora confiesa a los niños que serán utilizados como material de repuesto, todo dentro de esa estética británica de la corrección; esta escena comienza con una elipsis magnífica: tras un paisaje soleado aparece la lluvia y la cámara enfoca a un jarrón con una flor marchita. Aparte, la película cuenta con otros momentos de una melancolía aplastante, ambientados con la música de Rachel Portman y el tema de Judy Bridgewater que da título a la película. Rescatamos también aquel instante en el que Kathy se queda mirando un paisaje acotado por una alambrada de espino. Otras escenas destacan por su frialdad formal y efectiva (no efectista) como en las que unos anónimos cirujanos extraen los órganos del cuerpo de los clones de forma apresurada e irrespetuosa.

La distopía planteada por Nunca Me Abandones no es futura. La historia es ucrónica, comenzando en 1957 con el descubrimiento de la clonación. Ya en los años 70, cuando transcurre la primera parte del film, la industria de la clonación está perfectamente asentada y aún conservará algún rasgo ético que desaparecerá con el tiempo. La humanidad –o al menos quien pueda pagárselo- disfrutará de una cura para las enfermedades más graves y no va a renunciar a ella, lo que nos va a plantear un cruel dilema: si a rasgos generales lo descrito en la película fuese una realidad hoy en día ¿tendríamos nuestro propio clon para extraer sus órganos cuando los nuestros fallen? ¿Sería ético? ¿Experimentaríamos algún remordimiento de conciencia?

Nunca Me Abandones es una película que juega muchas bazas, y lo hace bien. Aparte de los aspectos mencionados como la música, la puesta en escena, o la interpretación de los actores, la película posee esa melancolía distópica con ingrediente de sexualidad pervertida que inspiró la cercana Womb (2010), también otra película sobre la clonación con estética gélida y desangelada, que retrata la amarga perspectiva de un mundo que no sabe adónde se dirige, agobiado por los excesos de los adelantos científicos democratizados. Tanto en Womb como en Nunca Me Abandones son los clones quienes se hacen preguntas por su lugar en el mundo y asumen su destino con entereza, y en ambas películas, los protagonistas “más humanos” son presentados como seres egoístas e incapaces de asumir el fatalismo de sus vidas. Es más, en Nunca Me Abandones los ordenantes de las donaciones ni siquiera aparecen en pantalla ni se insinúa que muestren el menor interés por las personas que con su sacrificio van a alargar su vida.

Nunca Me Abandones ha sido todo un éxito artístico, aunque no de taquilla debido a la acritud y poca comercialidad del tema propuesto. Con todo, la vuelta de Mark Romanek a la dirección tras la incomprendida Retratos de una Obsesión (One Hour Photo, 2002) redunda en un estilo preciosista que combina la cotidianeidad de los elementos fantásticos con un dramatismo a flor de piel, vivido por personajes con fecha de caducidad –emocional-, tal y como tienen los clones o el personaje de Robin Williams en Retratos de una Obsesión. Romanek busca la empatía de sus personajes con el público, al fin y al cabo nuestra vida, emociones y conocimientos ¿no tienen fecha de caducidad?

Trailer de Outpost 2 Black Sun


La continuación de la pelíula de zombis nazis Outpost ya tiene continuación. La larga producción de Outpost 2: Black Sun ha sido finalizada por  el también director de la primera entrega, Steve Barker, y ya podemos ver el trailer aunque sea en alemán. Aparte de respetar el formato clásico de la película original, se advierte que parte del metraje ha sido realizado cámara al hombro ¿se habrá sumado Outpost 2 a la moda del found footage?

En la web de los creadores se anuncia el inminente comienzo del rodaje de una tercera parte, que llevará el título de Outpost Rise of the Spetsnaz. Recordar que la palabra SPETSNAZ hace referencia a los comandos de operaciones especiales del ejército ruso, así que nos olemos que ahora serán los soldados rusos los que harán frente a la amenaza fantacientífica nazi.

 

[REC] 3 Génesis


Año: 2012. Duración: 80’. País: España. Director: Paco Plaza. Guión: Paco Plaza y Luis Berdejo. Música: Mikel Salas. Fotografía: Pablo Roso. Leticia Dolera, Diego Martín, Mireia Ros, Ismael Martínez, Emilio Mencheta, Àlex Monner, Javier Botet, Ana Isabel Velásquez, Blai Llopis, Itziar Castro, Claire Baschet, Xavier Ruano, Borja Glez. Santaolalla. 

- La gente tiene derecho a saber lo que está pasando. Hay que grabarlo todo. (reportero de boda)

- Pero ¿qué gilipollez estás diciendo? (Koldo)

La comedia gore española siempre ha estado cerca de representar un subgénero en sí mismo. Desde las locuras de Santiago Segura con su personaje Evilio, hasta una de las últimas sobradas patrias, Sexykiller (2008), pasando por extremos bizarros como Mucha Sangre (2002) o la tristemente valorada Una de zombies (2004), el enfoque que este tipo de cine ha recibido siempre ha sido inconsistente e inmaduro, buscando su nicho de mercado en un público freak, y con tan pocas pretensiones artísticas que ahí quedan las cintas, pasando el tiempo sin pena ni gloria. Afortunadamente ya son otros tiempos y el auge del fantástico español va posibilitando la introducción de notas de color en los oscuros corredores de filmes que han triunfado por su rigurosa puesta en escena y terrorífica temática.

La primera película de la saga [REC] (2007) supuso toda una sorpresa para el panorama terrorífico español e internacional. Aprovechando la moda de zombies/infectados popularizada por la película británica 28 Días Después (2002), la película de Jaume Balagueró y Paco Plaza fue concebida como un ejercicio de terror complejo pero con un aparataje muy modesto, ubicando su localización en un bloque de apartamentos de tono vetusto en la barcelonesa avenida diagonal. Los excelentes resultados artísticos de este cuento de tinieblas y monstruos y la buena recaudación en taquilla motivaron al equipo a realizar una segunda entrega, [REC]2 (2009) ubicada en el mismo escenario y rodada con una sensación de deja vu, no es tan original como la primera entrega pero los creadores imprimieron una vuelta de tuerca al argumento, creando una interesante mitología para la saga en la que los infectados por un extraño virus cocinado en el ático del edificio de repente se convirtieron en endemoniados, en un giro de guión que apuntaba a una concepción materialista y genética del Mal. Sin unos resultados tan espectaculares como el primer [REC], tras el estreno de esta secuela y la intención de los directores de finiquitar la historia, se anunció nada menos que el rodaje de una precuela y una continuación que daría término a la serie.

[REC]3 Génesis (2012) no es una precuela. Parece que su anuncio como tal es debido a una maniobra comercial para que el público no se desanime a la hora de entrar en el cine, esperando encontrar de nuevo una historia de terror ambientada en angostos pasillos e infectados inmortales como muy mala leche. Todo lo contrario, [REC]3 es una película que se inscribe en el mencionado subgénero de la comedia gore pero desde una óptica madura y referencial que la van a convertir en uno de los títulos imprescindibles del cine español de todos los tiempos. Ambientada en una boda –evento icónico de la caspa hispana- la celebración se convierte en una orgía de sangre y muertos vivientes en la que los recién casados, Clara y Koldo (Leticia Dolera y Diego Martín), harán lo imposible por permanecer juntos y luchar contra la plaga de endemoniados, que ha ensombrecido el día de la consagración de su amor.

Pegas se le pueden poner, no deja de ser una película fabricada desde la irreverencia y el humor, pero también exhibe una puesta en escena contundente y convincente, con momentos impagables que convertirán a Leticia Dolera en una diva del fantástico español, como aquella en la que despedaza a los zombies con una motosierra vestida con un traje de novia recortado (y con la imprescindible liga roja) o su proceso de zombificación, que se nos antoja entrañable y brutal. También hay numerosas referencias al género zombie, desde George A. Romero hasta Amando Ossorio, extremos que el director no quiere ocultar y que resuelve con mucho respeto y humor.

El formato de “cámara al hombro” que exhibían las anteriores entregas de [REC] ha dejado paso a una forma de rodar más estándar y con menos vericuetos de planificación. A los quince minutos de metraje la cámara del reportero de bodas -¡un cámara de Filmax! la productora de la saga- cae al suelo y se rompe; comienza la película en formato estándar, la saga [REC] ha cambiado de rumbo, debe hacerlo si quiere sobrevivir y copiarse a sí misma. Paco Plaza es un director menos autoral que Balagueró, pero no por ello tiene menos talento artístico. En sus trabajos anteriores no se ha podido sacar lo mejor de este realizador, pero [REC]3 es la obra que reivindica su buen hacer. Dentro de ese formato estándar con el que está rodada la mayor parte de la película hay pocas pegas que se puedan poner a la narrativa o a la construcción de las escenas.

Quedamos a la espera de la película que teóricamente cierra la saga, [REC] Apocalípsis, que estará dirigida por Jaume Balagueró. En su última película Mientras Duermes (2011) el director leridano parece que ha abandonado sus mundos de Mal y oscuridad que le hicieron famoso con su primer film Los Sin Nombre (1999), lo que arroja incertidumbre sobre cómo será el estilo visual elegido para cerrar la saga. La respuesta no llegará hasta 2013 y vistos los resultados de [REC]3, puede ser de lo más estimulante.

El Tren de la Carne de Medianoche


Año: 2008. Duración: 100′ País: EE.UU. Director: Ryuhei Kimatura. Guión: Jeff Buhler (Historia: Clive Barker). Música: Nobuhiko Morino. Fotografía: Jonathan Sela. Reparto: Bradley Cooper, Vinnie Jones, Brooke Shields, Leslie Bibb, Roger Bart, Tony Curran, Barbara Eve Harris, Peter Jacobson, Ted Raimi, Quinton ‘Rampage’ Jackson, Stephanie Mace, Dan Callahan.

“El cuerpo colgaba bocabajo y se balanceaba siguiendo el ritmo del tren, al unísono de sus tres compañeros”

(The Midnight Meat Train; Clive Barker)

El tren de la carne de medianoche es uno de los relatos más reconocidos de Clive Barker, cuya publicación tuvo lugar en su famosa serie Libros de Sangre. Los aficionados siempre se habían preguntado cuando se adaptaría este relato, que es sin duda una de las obras que mejores resultados podría dar en manos de un director adecuado. Esta adaptación ha tenido que esperar al año 2008 para poder llevarse a cabo, aunque en el primer visionado nos encontramos ante una película un tanto mediocre que cuenta con un director que logra imprimir algunos momentos de grandeza.

Ryuhie Kitamura es el director de la cinta en su primer trabajo para la industria USA, siendo anteriormente reconocido en el ámbito internacional por la película de zombis ciberpunk Versus (2000), su corto precursor Down To Hell (1997) y por la curiosa película de artes marciales Azumi (2003). El tren de la carne de medianoche (The midnight meat train, 2008) supone el desembarco del director nipón en Hollywood y la oportunidad de adaptar todo un clásico con mayúsculas de la literatura de horror.

Es curioso observar como todos los directores orientales que han triunfado con propuestas novedosas en sus países de origen, vienen a Estados Unidos a realizar películas bastante impersonales, films que apenas contienen los elementos que un día les hicieron famosos en Oriente. Desde el legendario John Woo hasta los Pang Brothers, ningún realizador ha conseguido mantener su personalidad en las obras producidas en los USA. Las causas de este fenómeno son más que conocidas: la industria hollywoodiense impone estándares poco creativos, con la única preocupación de que su maquinaria de horror siga lubricada y que no falten films firmados por autores de cierto renombre, aunque las producciones sean mediocres.

A Clive Barker se le denominó “el escritor de la inhumano”. Su obra, ahora muy alejada de las coordenadas del horror, describió un mitología con referencias lovecraftianas. Aunque no contaba con la cohesión de la saga de los  Primigenios ideada por Lovecraft, concibió una forma distinta de adentrarse en húmedos subterráneos, callejones de barrios marginales, sucias estaciones de metro, e incluso utilizando para el horror tabúes como la homosexualidad, la promiscuidad sexual o la erótica sadomasoquista. En sus obras el horror es muy orgánico y las formas que éste adopta son tan irreales como despiadadas, y la ilusión de los sórdidos ambientes que describe en sus relatos se convierte en realidad, ofreciendo un mundo oculto y ancestral de sangre, deformidad, dolor y placer. La referencia en el film a los seres “Antiguos” como primeros moradores de la ciudad y a su pretendida inmortalidad otorgada por el canibalismo que practican es muestra de la mezcla de tendencias fantásticas que aúna El tren de la carne de medianoche.

En el relato, Kaufman, un oficinista gris se ve envuelto en la trama de un asesino metódico y bizarro, Mahogany. Este último se dedica a despedazar gente y a preparar y almacenar su carne en un tren de medianoche, carne que estará destinada a alimentar a una legendaria raza de seres monstruosos que habitan el subsuelo de la ciudad.

Aparte de la aparición de personajes y situaciones que hacen consolidar el largometraje no hay grandes variaciones argumentales entre el relato y su adaptación, pero una gran diferencia con el relato original reside precisamente en el carácter de los personajes principales y la puesta en escena de estos. En el relato Kaufman es un hombre gris que trabaja como contable y El Carnicero es un sádico matarife de aspecto rudo y desaliñado. En el film Kaufman se ha convertido en un prometedor fotógrafo (Bradley Cooper) con una guapa esposa. El Carnicero (Vinnie Jones) tiene el impecable aspecto de ejecutivo de los años 50 aunque es igual de metódico que su referente literario. Estos cambios son muy significativos y van en detrimento de la naturaleza insana del relato especialmente. El material tenebroso que contiene el texto está desaprovechado a favor de una película de horror que tira a lo convencional.

Pero no todo van a ser despropósitos en esta adaptación. Kitamura se atreve con el uso de planos en picado a modo de elipsis, modo arriesgado pero efectivo de cambiar de situaciones y tiempos. La carga sanguinolenta aunque moderada, es matizada por un uso muy eficaz de gore digital, fórmula a cada vez más corriente en el actual cine de horror. También se pueden rescatar escenas muy interesantes como aquella en la cual el carnicero prepara a sus víctimas para ser devoradas: los arranca los ojos y les depila, convirtiéndoles en seres de apariencia andrógina, o la visita que Kaufman hace al matadero donde trabaja Mahogany. El tren de la carne de medianoche de Kitamura es una película que no se toma demasiado en serio a sí misma pero que como divertimento de horror funciona. Lamentablemente no tiene la carga dramática necesaria para mantener el intenso pulso que si encontramos en el relato. Todos esperábamos encontrarnos con el universo  “Clive Barker”: sordidez, horror, demonios, sangre, sexo. Nos podemos ir olvidando, poco queda de todo eso en aras de una producción más bien aséptica y comercial.

Punisher War Zone


Año: 2008. Duración: 107′ País: EE.UU.  Director: Lexi Alexander. Guión: Matt Holloway, Art Marcum, Nick Santora, Kurt Sutter. Música: Christopher Franke. Fotografía: Steve Gainer. Reparto: Ray Stevenson, Dominic West, Julie Benz, Dash Mihok, Doug Hutchison, Wayne Knight, Colin Salmon, Keram Malicki-Sánchez, T.J. Storm, Bjanka Murgel, Larry Day, David Vadim, Romano Orzari, Tony Calabretta, Jon Barton.

“Punisher es un arma, las pistolas sólo son su extensión”

Ray Stevenson

En general el mundillo de los superhéroes se nos vende como una especie de tragedia shakesperiana de unas personas que viven atormentadas por tener unos poderes que les sitúan por encima de los comunes mortales. Esta crisis existencial les lleva a tener que elegir entre dos opciones, el bien o el mal, entendidas desde un punto de vista cívico y jurídico, claro, y el determinante que volcará la balanza a un lado o a otro será el de la convicción moral del protagonista, otorgada por su creador –por lo general los superhéroes proceden del cómic-. En ese sentido, las historias de superhéroes pueden ser vistas como hipérboles de una lucha individual contra los demonios internos de cada cual, trasladada al ámbito cinematográfico con una puesta en escena grandilocuente y exageradamente espectacular. Lo que ya no queda tan claro, y esto se lo tendríamos que preguntar sus creadores, es por qué se deshumanizan en muchos casos a los superhéroes, bien sea mediante el planteamiento de su existencia en planos físico-temporales, ajenos al ser humano, u otorgándoles una imagen a cada cual más ridícula.

Si valoramos los resultados obtenidos por la cotidianeidad de El Protegido (Unbreakable, 2000), la reciente Chronicle (2011), o el ejercicio desmitificador y gamberro de Kick-Ass (2010), nos percataremos del engaño al que el público ha sido sometido durante décadas. Los héroes de verdad no necesitan un gran aparataje mediático y económico para ser desarrollados en el celuloide, sólo hace falta la convicción para decidir a qué lado de la justicia situarse, e incluso la aparente dualidad que personifican algunos de ellos. Es ahí donde reside la verdadera empatía con el público. Punisher (El Castigador) es un héroe, Frank Castle, cuyas capacidades excepcionales son el manejo de las armas y el combate cuerpo a cuerpo, desplegando una crueldad sin igual contra sus enemigos. Aunque en su origen este personaje fue un spin off de Spiderman, su humanidad le ha granjeado una legión de fans considerable, y en el terreno de la cinematografía ha conseguido apuntarse hasta la fecha tres títulos, uno de ellos olvidable y otros dos aparentemente parejos aunque radicalmente diferentes.

Dejando aparte la vacua película protagonizada por Dolph Lungred, El Vengador (Punisher, 1989), el último acercamiento al personaje, Punisher War Zone (2009) no es la secuela de su título predecesor, dirigido por Johnathan Hensleigh, El Castigador (Punisher, 2004). Aunque las cintas realizadas en 2004 y 2009 sean proyectos apadrinados por la misma productora, Gale Anne Hurd, las propuestas son radicalmente diferentes en cuanto a su planteamiento comercial y resultados artísticos. La película de Hensleigh obtuvo tan pobres resultados a ambos niveles que Hurd y Marvel Comics decidieron recrear nuevamente al personaje a partir de la colección War Zone, editada por la filial de Marvel, Max Editorial, dirigida a un público adulto.

Punisher War Zone se plantea así como el resurgir de un personaje con el auténtico carisma que le caracteriza en el cómic: frío, metódico, cruel y de apariencia sobria, con un traje antibalas negro y su cadavérico logo. El encargado de encarnarle es Ray Stevenson, un actor que demuestra grandes dotes para el cine de acción, y que lamentablemente está desaprovechado, quizás por haber estado siempre afiliado al cine de serie B, en el que ha lidiado con numerosos papeles con gran éxito de público y crítica. Stevenson, protagonista también de Outpost (2008), exhibe una gran destreza con las armas y una excelente forma física, no descuidando su vertiente más humana y dramática. Lexi Alexander, la directora del film, conoce bien los entresijos del cine de acción ya que empezó en el negocio como especialista, y con Punisher War Zone ha creado una película modesta, colorista y efectiva, con excelentes escenas de tiroteos y acción cuerpo a cuerpo.

La némesis de El Castigador, Jigsaw, está interpretado por Dominic West, un capo de la mafia –los enemigos más recurrentes de Punisher son los mafiosos- que cae en una trituradora de vidrio desfigurándole la cara y convirtiéndole en un ser aún más malvado y vengativo. Resulta impagable la escena en la que arenga a las bandas criminales de la ciudad con la proyección de la bandera norteamericana de fondo.

Punisher War Zone se aleja miles de años luz de su obra predecesora, protagonizada por John Travolta y Thomas Jane. Ésta última es un ejemplo de negocio lucrativo enfocado a crear una saga que complazca los estómagos más palomiteros, sin importar resultado artístico alguno. Sin embargo la película de Lexi Alexander, aún contando con el mismo equipo de producción, es una muestra de cine de género sin prejuicios, ejecutado con maestría y cariño al cine de acción; un espectáculo donde los recursos no son muchos pero el equipo de producción los pone al servicio de la historia.

Y en tanto se escribe este artículo está a punto de caer otra superproducción de los estudios Marvel que reúne a unos grupo de señores vestidos con pijamas de colores chillones que exhiben superpoderes de lo más variopinto, nada más y nada menos que The Avengers (2012). La maquinaria palomitera está en marcha pero mientras The Avengers se dedican a mascar chapas en 3D y a pronunciar diálogos a cual más absurdo, el Castigador anda por aquí, vestido de negro, acechando en las sombras y dispuesto a volarles los sesos a los malos. Así termina la película Punisher War Zone: Frank Castle a punto de castigar a un criminal, librando a un inocente de una muerte segura, y detrás un neón con la palabra SAVES.

La Maldición del Altar Rojo


Año: 1968. Duración: 89’. País: Reino Unido. Director: Vernon Sewell. Guión: Jerry Sohl, Mervyn Haisman, Gerry Levy, Henry Lincoln (Historia: H.P. Lovecraft). Música: Peter Knight.  Fotografía: John Coquillon. Reparto: Boris Karloff, Christopher Lee, Mark Eden, Barbara Steele, Michael Gough, Virginia Wetherell, Rosemarie Reede, Derek Tansley, Michael Warren

“Un anticuario llamado Robert Manning, llega hasta la siniestra mansión de un pequeño pueblo británico, buscando a su hermano Peter, que ha desaparecido y que tiene pistas de que pudiera haber estado allí. En la mansión, descubre la historia de la bruja Lavinia, que fue quemada hace 300 años, y que los habitantes del pueblo celebran cada año el acontecimoento como una especie de fiesta pagana. Esa misma noche sufre un extraño sueño donde aparece la bruja y una serie de macabros seres realizando un ritual.”

La Maldición del Altar Rojo (Crimson Cult, 1968) es una película peculiar, una cinta de esas que han quedado enterradas en la intrahistoria del cine fantástico debido a la falta de carisma de su propuesta, a pesar de contar con varios pesos pesados con los que la productora Hammer solía acompañar a sus mejores lanzamientos. Christopher Lee (Morley), Boris Karloff (Dr. Marsh) y Barbara Stelle (Lavinia) son las estrellas que encabezan el elenco de una película irregular y confusa, y a la que estos nombres del terror clásico no consiguen sacar a flote, a pesar de lo carismático de su presencia.

La repercusión que esta cinta ha tenido en lanzamientos posteriores ha sido prácticamente nula; todo lo contrario, es ella la que ha bebido de fuentes anteriores, experimentando una suerte de exploit narrativo que procede casi en su totalidad de dos fuentes, una literaria y otra cinematográfica. Oficialmente, la película es una adaptación del relato de H.P. Lovecraft, Sueños en la Casa de la Bruja (Three Dreams in the Witch House). La adaptación del cuento del “solitario de Providence” es muy libre y apenas se conserva el esqueleto argumental del relato original, en el que una bruja transgrede las coordenadas dimensionales para seducir a un joven estudiante, elementos narrativos que Lovecraft manejaba gran talento, y que aquí quedan reducidos a un mero truco de puertas secretas y pasillos con telarañas; el episodio de la serie Masters of Horrors, Tras las paredes (Beyond the Walls, 2007) fue una aproximación más fidedigna al relato de Lovecraft. Por otro lado, la sobrevalorada película City of the Dead (1960) es la referencia de celuloide para  esbozar el argumento del pueblo maldito por una cruel bruja. El protagonista de City of the Dead era el propio Christopher Lee, que en La Maldición del Altar Rojo interpreta un papel muy parecido.

Pasada la efervescencia de terror clásico con etiqueta british, la productora Hammer se asoció con Tigon British Film Productions para sacar adelante La Maldición del Altar Rojo, dando lugar a una película menos gótica, repleta de tintes costumbristas –como la inacabable escena de los bomberos apagando el incendio de la mansión- más en la línea de las producciones Amicus. El erotismo hammeriano de transparencias y escotes se sustituye por vestidos ye-ye, minifaldas de vértigo y algún desnudo trasero de otra de las protagonistas femeninas, Eve (la escultural Virginia Wetherell); el protagonismo de la mujer y del cuerpo femenino queda subrayado de forma patente pero desde una óptica moderna. El contexto temporal de la película se sitúa en plena época de la contracultura y el auge de los movimientos musicales europeos, con sociedad más moderna y menos folclórica, dedicada de lleno al hedonismo democratizado. En ese aspecto la escena de la fiesta es la recreación descreída de una celebración pagana, donde el alcohol y el sexo corren a raudales, desprovistos ya cualquier seña de contenido religioso.

Sin duda, lo más destacable de esta película es el tono hipnótico y colorista de la puesta en escena, machaconamente kitsch (y ahí incluimos lo hortera del look de Lavinia y sus adeptos) y remarcada por el buen hacer en la fotografía de John Coquillon, a lo que acompaña la partitura de Peter Knight, con registros que van desde el drama folletinesco hasta el tremendismo gótico, pasando por piezas bailables y dinámicas. Por lo demás hay poco que salvar de la cinta: un realizador con poco carisma, unos intérpretes que están esperando a que el director les diga qué hacer, y un argumento insulso y tópico con un final apresurado y poco esclarecedor.

La Maldición del Altar Rojo es una cinta que no cuenta ni contará con el beneplácito de la gran mayoría de los aficionados –no digamos ya público en general-. Quizás vale la pena tenerla en mente y saber que un día el trío de ases Karloff-Steel-Lee se reunieron para hacer una película de terror que no daba miedo, y que obedeció más a una necesidad industrial, la de mantener engrasada la maquinaria de las productoras de terror británico, ya entradas en decadencia, y pronto se verían desplazadas por la aparición del visceral american gothic al otro lado del océano.

Apollo 18


Otro de los estrenos más esperados de la 9ª Muestra Syfy de Cine Fantástico es Apollo 18 (2011), la última película del español Gonzalo López-Gallego, producida en EE.UU. y que ya ha sido estrenada con éxito en medio mundo y en España permanece inédita, aún considerándola un potencial sleeper en la taquilla. Paradojas de la industria del cine en España de las que estamos hartos de hablar. Pero al menos los aficionados hemos tenido dos ocasiones para ver esta película, una en el Festival de Sitges de 2011 y otra en la presente Muestra, donde el propio director vino a presentarla y se ofreció a un interesante debate tras la proyección.

Para hablar de esta película primero hemos de salvar la discusión de si el ser humano (americano, soviético o de donde sea) estuvo alguna vez en la Luna, discusión que no es cuestión baladí merced a aplastantes datos científicos que pondrían en duda este hecho, y del cual ya se ocupó el thriller Capricornio Uno (Capricorn One, 1978). Tragamos saliva y una vez asumida la supremacía yankee en el poco espacio exterior que conocemos surge una nueva pregunta: oficialmente, la última misión a la Luna fue el Apollo 17 (1972), y desde entonces ha pasado un buen montón de años sin que la NASA mencionara la existencia de otra expedición. El film especula con la posibilidad de que se hubiera realizado una nueva misión, llamada Apollo 18, organizada por el Departamento de Defensa americano, y ejecutada por tres astronautas (Warren Christie, Lloyd Owen y Ryan Robbins en el reparto). Esta es la introducción del film, que ha causado tan buena impresión al público de la Muestra.

Mezcla de horror y ciencia ficción, la nueva película del director de El Rey de la Montaña ( 2007) supone un espaldarazo al cine fantástico actual con una propuesta poco aparatosa y efectiva. El formato elegido para la cinta es el del found footage (metraje encontrado), una forma de hacer cine más barato y directo, en la que se permiten licencias técnicas poco ortodoxas como montajes abruptos, planos mal encuadrados o simulación de defectos visuales en el metraje “original”. Pero también tiene otras ventajas, y es la de ofrecer al público un producto más crudo, más cercano al cinema verité que a las producciones cinematográficas al uso. De este modo, los supuestos astronautas cuentan con una serie de cámaras ubicadas dentro de la nave, en el exterior y adosadas a los trajes, que ofrecerían un buen número de horas de grabación, donde se desgrana una historia de ciencia ficción bien rodada, en un escenario creíble y con un eficaz trabajo actoral.

Sin desvelar la trama -también en eso reside la gracia del found footage- debemos alabar el trabajo de los responsables de la dirección artística al conseguir una gran verosimilitud en las réplicas de la nave, tanto de su exterior como de su interior –atentos a la minuciosidad con la que se ha recreado el habitáculo de los astronautas-, y en los parajes lunares, donde reside el horror con el que se enfrentarán los protagonistas.

En el debate que tuvo lugar tras la proyección, González-Gallego contó cómo había sido su relación con los productores, los hermanos Weinstein, y desveló algunos datos interesantes sobre aspectos técnicos y argumentales de la película. Entre las preguntas suscitadas, una muy interesante ¿Cómo llegaron las cintas a la Tierra? El director divagó diciendo que había habido varios finales y el que se montó dejaba la puerta abierta una explicación, aunque bastante endeble. En resumidas cuentas, si las cintas no llegan a la Tierra, no hay película, así que, por las declaraciones del director, deducimos que el final no se tuvo en cuenta a la hora de dar coherencia al relato. De todas formas tanto da pues el disfrute que el espectador puede sacar a esta cinta supera con creces cualquier conclusión lógica o no ¿Y en España para cuando su estreno? Otra pregunta sin respuesta.

HELL, infierno postapocalíptico en la Muestra Syfy 2012


El pasado fin de semana tuvo lugar la 9ª Muestra Syfy de Cine Fantástico. Esta vez ha sido en los madrileños cines Callao donde la Muestra nos ha traído un puñado de títulos que resumen el panorama fantástico del año 2011. Entre ellos, la vampírica Stake Land, la brutal The Woman, o la interesante Apollo 18, dirigida por el español Gonzalo López Gallego. Y para no dejarnos un buen título en el tintero debemos mencionar también a Hell (2011), una película alemana de corte apocalíptico producida por el también germano y catastrofista Roland Emmerich.

Hell es una de esas películas modestas que bebe de fuentes fácilmente reconocibles, con influencias que no quiere disimular pero que busca un enfoque narrativo y estético particular, a modo de tarjeta de presentación en un mercado, el fantástico, muy saturado y competitivo. Su director Tim Fehlbaum pone en marcha este proyecto con muy pocos actores y usa escenarios al alcance de la mano, remodelados para construir un estilo visual que oscila entre lo survival y lo brutal.

Las temperaturas de la Tierra han subido diez grados de media y por el día es imposible salir exterior sin cubrirse el totalmente el cuerpo. La naturaleza está devastada y el agua es un bien escaso; también lo son la gasolina y los alimentos, y por todo ello los supervivientes deberán luchar sin cuartel. Algunos de ellos se han organizado en partidas buscando un sustituto a la escasez de carne fresca: la carne humana. Ante este panorama apocalíptico cabe poca esperanza y nuestros protagonistas vagan por las carreteras rastreando cada rincón de lo que una vez fue la civilización, buscando en coches abandonados, máquinas expendedoras o  tanques de las gasolineras, los recursos que les permitirán sobrevivir un día más.

Comenzada la película y tras una escena introductoria, el sol hace acto de presencia con una cegadora luminosidad, transmitiendo una imponente sensación de peligro, reforzada por la fotografía de la cinta, sobrexpuesta y con una gama de colores tan escasa que en ocasiones llega al monocromatismo. Junto al aspecto de los protagonistas y lo desvencijado de los enseres que van encontrando en su camino, el realizador acierta en el tono pesimista del film, convirtiendo la primera hora de Hell en una road movie apocalíptica que al ocultarse el sol desvela una poderosa estética de cielos grises, suelos quemados y bosques secos. Ahí es cuando podemos reconocer la primera obra referencial que Fehlbaum ha tenido presente para hacer Hell, la reciente cinta de John Hillcoat, La Carretera (The Road, 2009).

El dinamismo de la película termina en el punto de encuentro de los protagonistas con una comunidad caníbal. De un entorno de naturaleza muerta y oxidada, la acción pasa a ubicarse en coordenadas más cotidianas: una granja degradada donde les espera un horror distinto, el de ser sacrificados como ganado por una familia que ha decidido abandonar los principios morales de la civilización, a favor de una supervivencia sucia y cruel. La película llega ahí a un punto muerto donde unos y otros juegan durante un rato al gato y al ratón. Fehlbaum sale de ese peligroso bucle recurriendo a otra obra de referencia, La Matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974) -y si se quiere ver un guiño al cinema de la carnage francés, no estaría de más tener presente a Frontiers (2007)-.  El desenlace de la cinta se sublima en dos escenas memorables, las mejores de la película. Una, la de la despensa de los caníbales –nuevo guiño a La Carretera- y otra, más original, en la que los caníbales persiguen con aperos de labranza a un grupo de supervivientes bajo un sol cegador. Esta escena está realizada con tan buen tino que a pesar de la saturación lumínica, permite apreciar y disfrutar de una salvaje cacería en mitad del apocalipsis climático.

Para terminar, un final redentor para una película que no quiere ocultar sus débitos, pero que legítimamente puede reclamar un hueco dentro de las producciones fantásticas del 2011, y que podría competir sin problemas con la mejor cinta americana fantástica de serie B. Se hace necesaria ahora una triste reflexión: el menosprecio al cine de género europeo –a excepción de la industria francesa-, que es marginado de forma sistemática por el stabishment, aún cuando el cine de género está atesorando valores fílmicos que ya son una referencia para aficionados de dentro y fuera de sus países de origen.

LAS BRUMAS DEL OLVIDO, novela de Borja Vaz


El autor pamplonés Borja Vaz publica, en Ediciones Atlantis, Las Brumas del Olvido, una sorprendente novela fantástica -alejada de los lugares comunes del género- en la que el lector descubrirá la historia de un joven enamorado dispuesto a desafiar las leyes del régimen en el que ha tocado crecer en busca de su propio destino.

Durante décadas el valle de las montañas Circundantes ha permanecido aislado del resto del mundo en su extremo septentrional. Bajo el régimen militar autocrático de Diablo, su misterioso líder, los habitantes del valle se han acostumbrado a vivir privados de libertad en un mundo en el que, por otro lado, no les falta de nada.

Daniel Van Servak es un muchacho de diecisiete años con un brillante porvenir en la Corte Negra, pero siguiendo el designio de un amor loco que ansía la libertad, escapa del castillo de su rey con Azahar, la chica que ama más que a su propia vida. Sabiendo que toda la furia de Diablo se lanzará sobre ellos, huyen desesperados al mítico Sur tratando de interponer entre ellos a la poderosa y antigua civilización de Willar. Pero de lo que Daniel no es consciente es del largo camino que les espera, que no responde en absoluto a todas las historias y leyendas que pueblan su cabeza y su corazón.

Con una marcada tendencia ecléctica, el autor trata de aunar la influencia de autores contemporáneos como Michel Houellebecq o Jonathan Franzen con otros más clásicos, la música metal, el cine de autor, las grandes historias interactivas como Mass Effect y Deus Ex y la plasticidad de sus concept arts.

ENTREVISA A BORJA VAZ

Exposición HOMBRES DE HOLLYWOOD, de Nacho Castro


El ilustrador Nacho Castro y Espacio Torrelodones os invitan a conocer una nueva visión de  las estrellas de Hollywood, una exposición de las mejores ilustraciones del artista;  todos  esos famosos del Séptimo Arte con los que tantos buenos momentos hemos pasado viendo sus peripecias en la pantalla.

Esta Exposición ¡ÚNICA EN ESPAÑA!.  Estará a disposición de todos los visitantes del centro del 6 al 15 de abril; ven con toda tu familia y amistades a disfrutar de las Estrellas. Además,  si compras el libro en el centro podrás conseguir que Nacho Castro te lo dedique personalmente.

Ignacio Castro nace el 2 de octubre de 1971 en las verdes tierras de Gijón-Asturias (España). Sus primeros recuerdos ya van acompañados de un lápiz. Debido a su afición a emborronar con monigotes todo libro de texto que cae en sus manos deviene en mal estudiante para pesar de sus padres. De 1991 a 1996 realiza estudios en la escuela de Artes y Oficios de Oviedo. Su trabajo de fin de carrera, una adaptación al comic en 86 Páginas de la película “Highlander” le supone un sobresaliente.

Durante un año trabaja para la agencia gráfica QTC, realizando también alguna ilustración y pequeño comic  en publicaciones como “Wendigo”. Se traslada por 4 meses a Barcelona para cursar estudios de ilustración y color en “Joso”. Gracias a su dominio de la anatomía realiza ilustraciones para la revista “Men’s Health” y para el libro “Catecismo del amor Gay”-editorial Llibres de L´index. Más tarde se traslada a la capital, donde realiza todo tipo de trabajos (extra de cine, profesor artístico, auxiliar administrativo…) mientras va colocando trabajos en publicaciones como: “Acción”, “Dojo”,“Fotogramas”,“DT”,“El Mundo”, “Prótesis” “Metrópolis”, “El Dominical”,  “Magazine”, “Actualidad Económica”… así como en diversas campañas :“Coca-Cola”, “Muni-Madrid”, “Jausoro-Films”…,y en los libros “Tolkien, Seres mágicos de la tierra Media”-Alberto Santos editor-2006 y “Stripped” ed:Bruno Gmúder-2007. 

En 2009 se toma dos años para llevar acabo su proyecto más personal y arriesgado “Hombres de Hollywood” un libro de ilustraciones de autoria plena para Diábolo Ediciones (2010). En la actualidad realiza ilustraciones para libros de texto de la editorial Edelsa, diversas “commisions”, prepara “Mujeres de Hollywood”…

Nacho Castro: nacho_fcastro@yahoo.es

Comisario de la exposición: Javier García (javisi5@yahoo.es)

Miami Vice


Año: 2006. País: EE.UU. Duración: 122’. Director: Michael Mann. Guión: Michael Mann. Fotografía: Dion Beebe. Reparto: Colin Farrell, Jamie Foxx, Gong Li, Naomie Harris, Luis Tosar, Justin Theroux, Ciarán Hinds, Barry Shabaka Henley

La serie

El triunfo de la revolución comunista en Cuba y el posterior fracaso de la invasión de la isla por parte de exiliados cubanos entrenados en EE.UU. provocó sendas olas migratorias de opositores al régimen castrista entre los que iban incluidos multitud de delincuentes, que encontraron en las costas de Miami un campo fértil para el narcotráfico y el blanqueo de dinero. A esta circunstancia se unió la proliferación de los grandes cárteles de la droga en los países sudamericanos, dando lugar a un nuevo tipo de delincuencia, más capaz, agresiva y global, que tuvo su reflejo cinematográfico en El Precio del Poder (Scarface, 1983). No tan ajena al ámbito de influencia que marcó la legendaria película de Brian de Palma, una modesta serie de buddy cops, enmarcada en la estética MTV de la época, Corrupción en Miami (Miami Vice 1984-1989), llevó a la pequeña pantalla lo que la grande había convertido en un espectáculo de dimensiones épicas: la vida de gangsters que vivían en mansiones a pie del mar, policías encubiertos que conducían ferraris, soplones que regentaban clubes nocturnos, y en definitiva una ciudad en guerra constante, sazonada por toneladas de cocaína. Dos incipientes estrellas televisivas Don Johnson y Philip Michael Thomas encarnarían a los policías de incógnito Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, que se moverían como pez en el agua en la maraña criminal de Miami pero que siempre conservarían su integridad como agentes de la ley.

Mientras Miami Vice continuaba arrasando en las parrillas de programación de medio mundo, Michael Mann continuó con sus aventuras en tonos pastel con la producción el largometraje La Banda de la Mano (Band of the Hand, 1986), exploit colorista dirigido por Paul Michael Glaser (Starsky & Hutch). Este film contaba, en clave de action movie, las consecuencias de la desintegración social en Miami, producto del tráfico de drogas y de la consolidación de las bandas armadas, que convertían barrios acomodados en guetos miserables a base de ráfagas de Mac-10. La película estaba muy en consonancia con otras producciones de la época como Colores de Guerra (Colors, 1988), que trataron de poner un tono de realismo a la cotidianidad violenta del entorno urbano de los ochenta: una jungla de suburbios descascarillados que era territorio hostil para policías y trabajadores sociales.

Si echamos la vista atrás desde el estreno del primer capítulo de la serie, nos percataremos de que la influencia de la creación de los productores Michael Mann y Anthony Yerkovich ya ha quedado completamente difuminada, aún cuando supuso un referente en la cultura popular de una década entera. La estética ochentera, ajada y pastosa, quedó relegada al rincón del exceso por las modas que le seguirían posteriormente, y sobre todo por la austeridad visual que caracterizó el cine y la televisión de principios del siglo XXI. Pero Miami Vice siempre estuvo allí para ser rescatada. La historia de dos incorruptibles policías undercover que convivían entre el lujo y los narcotraficantes cubano-americanos, la omnipresente estética colorista, o la música pasada de moda de Jam Hammer, quedan como glosario para una obra que han aterrizado recientemente, Drive (2011), que recrea un momento fílmico que se creía perdido, y que tiene como punto de referencia el serial de Michael Mann.

Veinte años después, el largometraje

Para la historia del cine contemporáneo Michael Mann se convirtió en pionero del rodaje en alta definición con la película Collateral (2004). Ahora esto suena muy lejano dado que los avances tecnológicos -sobre todo a partir de la irrupción del formato 3D-  se suceden muy deprisa y están terminando por convertir las salas de cine en parques de atracciones de tecnología audiovisual en constante evolución, donde se usan envoltorios de lujo para mostrarnos las más banales vacuidades. Afortunadamente Michael Mann siempre ha concebido el cine como una disciplina artística en continua evolución tecnológica. Su obra fílmica es una constante búsqueda de la innovación y la narración de historias.

Miami Vice (2006) fue su segundo experimento en alta definición con la idea de usar este formato para ofrecer escenas con una gran profundidad de campo, aprovechando así los amplios espacios urbanos que ofrece la ciudad de Miami, donde obviamente se sitúa la mayor parte de acción de la película. También se utiliza la cámara de alta definición para lograr captar secuencias de un gran realismo, como las carreras de lanchas en mitad de la noche. Estas son rodadas con un gran sentido de la planificación pues en ningún momento se utiliza luz artificial, entre otros motivos, por pura imposibilidad de iluminar una secuencia que se desarrolla físicamente en varios kilómetros de longitud. Desde esa premisa Mann opta por la recreación de secuencias íntegras, y en escenarios reales, para mayor verismo de la acción, otra de las constantes de su estilo. Quizás este director es muy discutible en otros aspectos que analizaremos más adelante, pero al menos intenta que la recreación de sus historias sean  verosímiles, huyendo en lo posible de la falsificación escénica.

El film ofrece una actualización de las aventuras de Crockett y Tubbs en las antípodas del planteamiento original en la pequeña pantalla. En la práctica podemos olvidar la serie de televisión a la hora de abordar el visionado y el análisis de Miami Vice. Sonny Crockett está interpretado por Colin Farrel y Ricardo Tubbs por Jamie Foxx, asumiendo unos papeles cuya profundidad poco tiene que ver con sus homólogos televisivos. Este aspecto dramático viene caracterizado por la cruel frialdad que el guión imprime a los personajes, y que provoca la falta de empatía con el público. Más bien, lo que se pretende es que el espectador traspase la línea marcada por la pantalla y se introduzca en el mundo de unos policías cuya identidad personal y fingida parece fundirse en una sola, llegando a solaparse la una en la otra. Durante la relación amorosa de Sonny Crockett con Isabella (Gong Li), la mujer del narco Jesús Montoya (Luis Tosar) hay una escena que transcurre en la habitación de hotel en la Habana. Crockett muestra sus verdaderos sentimientos a Isabella, pero en un brusco cambio de registro, el policía intenta renegociar su trato con el cártel mostrando al espectador la escisión/fusión personal de su falsa identidad con la verdadera. Los retratos de Crockett y Tubbs, con su pinta decididamente macarra, se desdibujan conscientemente.

Veinte años después de la creación del serial televisivo el mundo ha cambiado. Ahora es más global que antes y la tecnología de espionaje y contraespionaje dista años luz del vetusto método del micrófono pegado al pecho. Miami Vice usa y abusa de la exhibición tecnológica para que el espectador se sienta un voyeur. Policías y gangsters utilizan métodos de vigilancia digital de última generación para anticiparse a los movimientos de los contrarios. Mann retrata un mundo de alta tecnología democratizada para ambos bandos y usada indistintamente para espiar o  matar –es parte del negocio, de la guerra-. En un momento del metraje, José Yero (John Ortiz), lugarteniente de Montoya afirma “estoy obsesionado con la tecnología del contraespionaje, hago que la gente me cuente todo lo que quiero saber” ¿Cómo ser invisible en un mundo de hipervisibilidad? Para Crockett y Tubbs su tapadera debe ser tan real como su verdadera identidad. Asistimos de nuevo a la fusión de las identidades de un lado y otro de la ley.

Un ejercicio de estilo

Michael Mann es un director de estilo. Sus películas son ensayos lúcidos sobre formas, luces, escenarios y puntos de vista de una realidad que se antoja poco maniqueísta pues los conceptos morales del bien y el mal están tan mezclados en toda su obra como las identidades de los protagonistas de Miami Vice. El marco urbano Miami Vice, Heat (1995) o Collateral nos es mostrado como un mundo cartesianamente incoherente e ilegible debido a lo hiperestructurado de su construcción, como una trampa de acero y asfalto perfectamente diseñada. Las autopistas, terminales de carga, puertos, azoteas o campos de caravanas son utilizadas de forma estilizada y decorativa para escenificar la vida y muerte de los protagonistas, allí aman y allí sangran.

La escena del último tiroteo es una síntesis del estilismo con el que Mann ha filmado esta cinta. La alta definición ahora ofrece un aspecto tridimensional a la imagen. Esto, unido al grano de una filmación con muy poca luz –que regala un juego de sombras muy interesante- da como resultado un formato muy crudo, en el que los ecos sordos de los disparos juegan más a angustiar y menos a crear espectáculo, aunque esto no quiere decir que esta escena clave ande desprovista de la magnificencia que requiere un tiroteo de la factoría Mann. Entre otros recursos, el de salpicar a la cámara con la sangre de los heridos imprime esa huella de enfrentamiento descarnado que resulta aún más brutal que en las balaceras de Heat.

A veces el discurso narrativo de Miami Vice de ser lógico y coherente, toda vez que los personajes disponen de ese halo de superhombres que les convierte en intocables, erigiéndose en rectores, en apariencia indolentes, de una trama que afecta a la credibilidad del relato. Es otra argucia más de Michael Mann para abrirnos la puerta a un mundo de héroes, un universo arquetípico en el que las fuerzas cósmicas libran crueles batallas nocturnas en pistas de aterrizaje o descampados mientras el resto de los ciudadanos duerme plácidamente. La escena de la discoteca es la primera muestra de este estilema, el tiroteo en el campo de caravanas es la última; ambas de increíble resolución pero que funcionan como un mecanismo engrasado si, como se indicaba anteriormente, el espectador quiere dar un paso más allá de la pantalla y ponerse en la piel de Crockett, Tubbs, Isabella o Montoya. Si el espectador de Miami Vice opta por salir del cine e irse a dormir pensando que únicamente ha visto un correcto thriller, nunca más recordará que en las calles de Miami hay una guerra y que una vez él fue invitado a participar en ella. Por fortuna, la revisión de esta cinta, más extraña con cada visionado, tiene la capacidad de transmitir la angustia del calor pegajoso del mar de Florida, de ese no-lugar que extiende sus tentáculos hasta Haití o la selva amazónica, cubil del narco Montoya.

Miami Vice no es la cinta más emblemática de su director. Exceptuando El Último Mohicano (1992) quizás sea Heat la película más falsamente accesible de este realizador. Lo que Miami Vice representa es la madurez de una obra primigenia, el serial ochentero, reinventado como un ejercicio de estilo en el que la existencia de sus protagonistas, igual que los de Heat, deviene en puro thrill alejado de los convencionalismos que lastran al cine de acción contemporáneo.

Domingo satánico en SPOOKY CINEMA


DOMINGO 11 DE MARZO en SPOOKY CINEMA XIV
¡SESION DOBLE ESPECIAL SATANISMO!
ESPAI JOVE LA FONTANA, METRO LA FONTANA. CALLE GRAN DE GRACIA
190 Cortos, trailers, videos relacionados con Satanas, Lucifer, El Diablo o como queraís llamarlo…
Stands, golosinas terrorificas de regalo y muchas sorpresas mas…
Atención: ¡El público grita! ¡Las películas son casposas!!

A las 18h
Entrada Gratuita.

Lucifer, 1980 (Fear No Evil) 
Director: Frank LaLoggia

Su director, Frank LaLoggia también escribe y pone el score a esta terrorífica pelicula.

Un alumno es objeto de burla de sus compañeros. Pero como él es la encarnación de Lucifer en la Tierra, toma sangrienta revancha y se venga de cada uno de sus enemigos. Casualmente una compañera de curso es la encarnación del arcángel Gabriel…
 
 

La Lluvia del Diablo, 1975 (The Devil´s Rain) 
Director: Robert Fuest

Todo un clásico del american gothic dirigido por el malogrado Robert Fuest y que contó con el asesoramiento de Anton Lavey, fundador de la Iglesia de Satán.
Una secta satánica que actúa en un pequeño pueblo rural de México tiene el poder de derretir a sus víctimas. El hijo de uno de los asesinados intentará destruirlos. 
 
 
 
HI I´M SATAN! WANT TO PARTY?

La Mujer de Negro


Año: 2012. País: Reino Unido. Duración: 95′ Director: James Watkins. Guión: Jane Goldman (novela Susan Hill). Fotografía: Tim Maurice-Jones. Música: Marco Beltrami. Reparto: Daniel Radcliffe, Ciarán Hinds, Janet McTeer, Roger Allam.

Toda una generación de jóvenes espectadores ha crecido con la saga Harry Potter. Al rebufo de esa franquicia el cine de fantasía ha dado un vuelco espectacular con la introducción de complejos efectos visuales con guiones más o menos sólidos, que eran filmados por directores de prestigio. Un mérito loable que ha llevado a una hornada de niños a seguir incondicionalmente todas las producciones de este cariz aunque, sin duda, las de más calidad y más populares siempre fueron las de las aventuras del joven mago. Esa masa de espectadores es la que ahora llena las salas para ver La Mujer de Negro (The Woman in Black, 2012). El actor que interpretaba a Harry Potter, Daniel Radcliffe (un nombre artístico que suena sospechosamente a victoriano), encuentra en este libreto el trampolín que necesita para introducirse en circuitos de cine adulto sin abandonar totalmente al personaje que le hizo famoso. Y es que aunque La Mujer de Negro no tenga nada de infantil, contiene elementos que simpatizan con los anteriores trabajos de Radcliffe. Aquí, el protagonista de Harry Potter encarna a Arthur Kipps, abogado de provincias que se ve envuelto en una historia enmarcada en el más puro terror gótico, una historia que huye de la radicalidad del horror más extremo y es concebida como un producto cercano al cuento de fantasmas de Otra vuelta de tuerca, de Henry James, con una cuidada ambientación que va desde el costumbrismo a la exhibición victoriana.

Arthur Kipps es un abogado atormentado por la prematura muerte de su esposa, que ha de aceptar encargarse de finiquitar los asuntos de la propietaria de la casa Eel Marsh, recientemente fallecida. Allí descubre que los niños de los alrededores están encerrados en sus casas protegiéndose de la maldición de los Marsh. Cada vez que se aparece una mujer vestida de luto hay consecuencias mortales para los infantes de la aldea. Kipps se dispone a pasar una noche en la mansión y tras varios encuentros con entes sobrenaturales terminará descubriendo el origen de la maldición.

La legendaria productora Hammer Films, renacida de sus cenizas con títulos un tanto mediocres (La Víctima Perfecta, 2011), encara ahora su primera producción de puro calado genérico con una apuesta segura: una historia de terror gótico de época, protagonizada un actor vinculado al género fantástico que cuenta con una legión de fans adolescentes, y realizada por un director de prestigio en la escena fantástica. Y es que  el realizador británico James Watkins fue el responsable de ese brutal survival llamado Eden Lake (2008), tras lo cual escribió el libreto de The Descent 2 (2009), secuela de la película del ahora celebérrimo Neil Marshall. Pero no es sólo la Hammer la productora que participa en la realización del film, al menos otras cuatro compañías han inyectado dinero e ideas a La Mujer de Negro, lo cual da idea de que a Hammer Films aún le queda un largo camino para lograr siquiera una pequeña parte del protagonismo que tuvo antaño.

Aparte de la corrección con la que Daniel Radcliffe interpreta a su personaje, atormentado y decidido a dar descanso a las almas que, como la de su mujer, vagan buscando la paz, el protagonismo del diseño de producción es apabullante. Tanto en las escenas que trascurren en la aldea, como las de la casa o la marisma, cuentan con una brillantez en su puesta en escena que ya hubiera querido para sí la sobrevalorada Insidious (2010), con quien comparte algunos puntos de conexión estéticos. El pueblo donde los aldeanos sobrellevan la maldición es un lodazal de barro sobre un fondo de paisaje verde cegador, en el que se han construido réplicas perfectas de viviendas que poco deben distar de las que habitaban la gente corriente en la era preindustrial inglesa. La mansión contiene infinidad de detalles decorativos cuidadosamente escogidos, como aquel  fenaquistiscopio en el que aparecen por primera vez los ojos de la mujer de negro, o la habitación de los juguetes, que tendrá un papel decisivo a la hora de asustar al público. La precisión con que se ha fotografiado el interior de la casa convierte cada momento en un siniestro y angustiante tour de forcé. La marisma, escenario desprovisto de artificios excepto por una enorme cruz que asoma en medio de una  charca, recuerda al paisaje de un Mont Saint-Michel envuelto en nieblas densas y opacas, y es ahí donde tiene lugar uno de los clímax de la cinta, atmosféricamente perfecto.

La acción transcurre de una forma muy tópica, desvelando el misterio mediante viejos documentos, cuadros familiares y apariciones fantasmales muy medidas y efectivas. Son los momentos en los que entra en escena la mujer de negro o los niños suicidas –con un look idéntico al del fantasma de El espinazo del diablo (2001)-, junto a las escenas como la de la habitación de los juguetes o el rescate en la marisma, lo que salva a un guión muy básico que nos lleva de la mano al clímax del terror. Los productores han decidido apostar por una historia convencional y no arriesgarse demasiado, al contrario de lo que vimos en la esperada y decepcionante Livid (2011), en la que la vuelta de tuerca al terror gótico de los franceses Bustillo y Maury se convirtió en un galimatías indescifrable.

En La Mujer de Negro todo queda salvado por la elegancia de su diseño y una dirección con pulso firme que sabe extraer lo  mejor de cada escena. Aunque todo el mundo esperaba que el próximo film de James Watkins fuera un nuevo baño de sangre, el cambio de registro que ha supuesto La Mujer de Negro ha sido más que satisfactorio y el realizador ha conseguido una colección de set pieces que son en sí mismas decálogos de confección de cine gótico artesanal, otorgándoles un poder de sugestión autónomo, más allá de su ensamblaje en el contexto de la película. Las apariciones de la mujer de negro están llenas de densidad y violencia, que se ve contenida en terrorífico rostro de ese fantasma vengativo. El  horror a la muerte infantil se recrea de forma tajante en esos “accidentes domésticos” que les ocurren a los niños como aquel en el que una de las niñas vomita sangre ante la presencia invisible de la mujer de negro.

Hay que recordar los orígenes literarios de la producción, basada en el libro homónimo de la escritora Susan Hill, al que hay que añadir varias adaptaciones teatrales, un serial radiofónico y un telefilm; tal es la popularidad de esta obra en Europa -aunque no en España-. Con todo esto, la película ya llevaba mucho camino andado aún antes de ser concebida por sus creadores, y se había creado una expectación que no ha sido tal en nuestro país, donde la película ha obtenido resultados únicamente decentes. No obstante –y salvando las distancias con La Mujer de Negro- el éxito de Harry Potter, la saga Crepúsculo y otros filmes que están por llegar, como la película de zombis para adolescentes Warm Bodies (2012), auguran el aterrizaje de un terror menos desatado y más complaciente con un público que aún es joven para visionar géneros tan extremos como el gore.

La Mujer de Negro es la prueba de la ejecución de cine de género que puede satisfacer a una gran cantidad de público sin por ello renunciar a su esencia. Para ello se necesita la voluntad de no caer en convencionalismos narrativos o estéticos y poner al frente a un equipo de gente  comprometida con el respeto al género. Parece que Hammer Films está dispuesta a crecer y a realizar proyectos de calidad, así que ojalá en breve podamos ver su emblema en una nueva producción que tenga tanta calidad como La Mujer de Negro, aunque también desearíamos que la próxima propuesta fuese más arriesgada y terrorífica.

La 9ª Muestra Syfy en 3D


El formato en 3D se va imponiendo poco a poco en nuestras salas de cine, con sus seguidores y detractores. En la 9ª Muestra Syfy de Cine Fantástico podremos disfrutar de dos importantes títulos rodados en 3D, la superproducción John Carter, que inaugura esta cita con el fantástico, y la producción francesa de animación The Prodigies, que ha cosechado excelentes críticas en el pasado Festival de Cine Fantástico de Sitges.

5 niños acaban de sufrir un asalto violento que no pasará para nada desapercibido por sus vidas, tanto así que planearán vengarse. Pero ¿qué peligro puede haber en la venganza de “niños” que bien podrían estar pensando en sólo divertirse?. Pues los cinco personajes se caracterizan por ser niños “prodigio”, siendo acreedores de una mente sin igual, la que desencadenará un tempestad en el plan ejecutado por ellos. Una vibrante y espectacular película de animación que no dejará indiferente a ningún espectador

 

John Carter un ser inmortal, capitán durante la Guerra Civil estadounidense, se hace rico al encontrar una mina de oro en Arizona al finalizar la guerra. Un día se esconde de los indios Apaches en una cueva y cae en una muerte aparente, pero es transportado misteriosamente en proyección astral a Marte, donde se reencarna en una forma idéntica a sí mismo.En Marte, al que los nativos llaman Barsoom encuentra varias razas humanoides y criaturas alienígenas que recuerdan a animales míticos de la Tierra. Descubre también su vocación como guerrero-salvador-pacificador del planeta, cuyas razas se enfrentan entre sí en guerras interminables. Logra ganar el corazón de la princesa Dejah Thoris de Helium y sacrifica su vida para salvar Barsoom tras diez años de aventuras