Libéranos del Mal

Crítica de Libéranos del Mal, thriller coreano de Won-Chan Hong

(Libéranos del mal) Daman Akeseo Goohasoseo. Año: 2020. Duración: 108 min. País: Corea del Sur. Dirección: Won-Chan Hong. Guion: Won-Chan Hong. Reparto: Hwang Jung-min, Lee Jung-jae, Park Jung-min, Moon Choi.

Libéranos del Mal (2020) es el segundo largo dirigido por Won-Chan Hong, peso pesado del cine de acción coreano responsable de los libretos de las potentes The Chaser y The Yellow Sea -cinta que, a mi juicio, es lo mejor que ha dado el thriller coreano-. Won-Chan Hong no solo es el escritor de confianza de Nah Hong-Jin, realizador de las antes citadas, también comienza a tener una carrera propia como director de películas de acción, tras su Office (2015), su tímido debut tras las cámaras, le sigue Libéranos del Mal, un salto cualitativo en su carrera con el que se sitúa entre los nombres de referencia dentro del prolífico cine de género de Corea del Sur, un género en el que es complicado destacar, habida cuenta de la infinidad de títulos que se producen anualmente en aquel país, pero si The Chaser o The Yellow Sea sobresalieron precisamente por mostrar una personalidad propia, sucede lo mismo, aunque en menor medida, con Libéranos del Mal.

Libéranos del Mal

La historia de Libéranos del Mal juega con el típico enfrentamiento de un antihéroe contra un malo malísimo. En esta ocasión, nuestro antihéroe (Jung-min Hwang) es un atormentado ex agente de inteligencia convertido a sicario. En el azaroso camino de su redención se cruza con un cruel asesino de la mafia coreana, un Jung-jae Lee en plena forma física y que modela a un personaje tan pintoresco como despiadado. Una vez que el guion dibuja con trazos más o menos gruesos a los personajes -no seamos muy exigente con la profundidad dramática del libreto-, la película se convierte en lo que todos esperamos del cine de acción coreano, un vehículo de entretenimiento, una fiesta de cuchilladas, peleas y disparos. Por en medio se cuela alguna subtrama para dar dinamismo a la cinta pero ante todo, Libéranos del Mal se convierte en otro maravilloso vehículo de emoción y adrenalina que van in crescendo a medida que avanza la película. En su última media hora es cuando Won-Chan Hong estrecha el cerco sobre los personajes principales, su inevitable enfrentamiento hasta su, también inevitable final, un heroic bloodsheed a la coreana escrito y dirigido por Won-Chan Hong, ¿adivináis como va a terminar Libéranos del Mal? Y entre principio y fin, un buen puñado escenas de violencia estilizadísima y un interminable reguero de cadáveres. Libéranos del Mal no es para nada una película oscura, como algún crítico obtuso quiere ver, nada más lejos de la realidad, la vocación de espectáculo de la película la aleja de ese tipo de miradas neonoir.

A diferencia de otros títulos del cine de acción coreano, Libéranos del Mal brilla con luz propia, hay talento detrás de las cámaras y del libreto. Sin llegar al extraordinario nivel de The Yellow Sea, Libéranos del Mal se alza como la sensación de este año, veremos que producciones nos trae el año de la pandemia, tanto en cantidad como en calidad.

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