El ejército de los muertos (army of the dead)

Crítica de El Ejército de los Muertos, de Zack Snyder

¿El ejército de los Muertos será el canto de cisne del género zombi?

El ejército de los Muertos (Army of the Dead, 2021) llega de puntillas a los cines españoles después del reciente estreno de La Liga de la Justicia (2021), solo un mes y pico antes. El denominador común es su director Zack Snyder. Ángel para unos, demonio para otros, el realizador de cine fantástico norteamericano se lanza a su segunda aventura en el género zombi de la mano de Netflix. Que la productora sea la omnipotente plataforma digital es sinónimo de condena a este título a un limitante visionado a través de las pantallas de nuestros televisores, pero una acertada campaña de marketing ha llevado el título a nuestros cines, de forma limitada, eso sí, tanto en el número de salas como en el tiempo que ha estado exhibida, apenas una semana hasta su estreno en Netflix.  Es duro vislumbrar un futuro en el que la exhibición vaya a estar mediatizada por los gigantes digitales, pero nos tememos que de aquí en adelante haya muchas más jugadas como estas y, lo peor, ya hay muy buenos títulos de que ni siquiera han contado con la oportunidad que ha tenido El Ejército de los Muertos. Oxygene (2020), de Alexandre Aja, o Sin Remordimientos, de Stefano Sollima, tienen dos cosas en común con el filme de Zack Snyder, son películas muy buenas y están dirigidas por directores de renombre; lamentablemente no han conocido el estreno en salas.

De las cuatro horas de duración de La Liga de la Justicia pasamos a las dos horas y media de El ejército de los muertos, un metraje intenso y sin apenas paradas, donde la acción prima sobre el dramatismo, este cogido con alfileres en el esbozo de unos personajes superficiales de los que solo el de los protagonistas, Dave Bautista, se salva de un merecido deseo del público de ser canibalizado. Echemos la vista atrás y recordemos la primera incursión zombi de Zack Snyder, el excelente remake de la legendaria película de George A. Romero, El Amanecer de los Muertos (2004). Si este título rebosaba en drama y se preocupaba de dibujar con detalle el carácter e historia de cada uno de los personajes, el guion de El Ejército de los Muertos hace todo lo contrario, de hecho, cualquier pausa dramática desequilibra el tono y estropea el ritmo, en algunos casos con esperas injustificadas, extremo realizado adrede para, supuestamente, aumentar la tensión del momento, un recurso que quizás funcione bien con un público tan generalista como poco exigente, pero que queda horrible a los ojos de unos maleados devoradores de cine. En definitiva, los personajes de El Ejercito de los Muertos cuanto más calladitos mejor.

El ejército de los muertos (Army of the Dead, 2021) llega de puntillas a los cines españoles después del reciente estreno de La Liga de la Justicia (2021), solo un mes y pico antes. El denominador común es su director Zack Snyder. Ángel para unos, demonio para otros, el realizador de cine fantástico norteamericano se lanza a su segunda aventura en el género zombi de la mano de Netflix. Que la productora sea la omnipotente plataforma digital es sinónimo de condena a este título a un limitante visionado a través de las pantallas de nuestros televisores, pero una acertada campaña de marketing ha llevado el título a nuestros cines, de forma limitada, eso sí, tanto en el número de salas como en el tiempo que ha estado exhibida, apenas una semana hasta su estreno en Netflix. Es duro vislumbrar un futuro en el que la exhibición vaya a estar mediatizada por los gigantes digitales, pero nos tememos que de aquí en adelante haya muchas más jugadas como estas y, lo peor, ya hay muy buenos títulos de que ni siquiera han contado con la oportunidad que ha tenido El ejército de los muertos. Oxygene, de Alexandre Aja, o Sin Remordimientos, de Stefano Sollima, tienen dos cosas en común con el filme de Zack Snyder, son películas muy buenas y están dirigidas por directores de renombre; lamentablemente no han conocido el estreno en salas. De las cuatro horas de duración de La Liga de la Justicia pasamos a las dos horas y media de El ejército de los muertos, un metraje intenso y sin apenas paradas, donde la acción prima sobre el dramatismo, este cogido con alfileres en el esbozo de unos personajes superficiales de los que solo el de los protagonistas, Dave Bautista, se salva de un merecido deseo del público de ser canibalizado. Echemos la vista atrás y recordemos la primera incursión zombi de Zack Snyder, el excelente remake de la legendaria película de George A. Romero, El amanecer de los muertos (2004). Si este título rebosaba en drama y se preocupaba de dibujar con detalle el carácter e historia de cada uno de los personajes, el guion de El ejército de los muertos hace todo lo contrario, de hecho, cualquier pausa dramática desequilibra el tono y estropea el ritmo, en algunos casos con esperas injustificadas, extremo realizado adrede para, supuestamente, aumentar la tensión del momento, un recurso que quizás funcione bien con un público tan generalista como poco exigente, pero que queda horrible a los ojos de unos maleados devoradores de cine. En definitiva, los personajes de El ejercito de los Muertos cuanto más calladitos mejor. Donde Zack Snyder juega sus mejores bazas es en el espectáculo de acción y en el saber llevar al género zombi a territorios inexplorados, a extremos donde el desgastado género no ha sabido llegar las eternas temporadas de The Walking Dead y sus spinoff. Esos territorios nos dibujan un escenario post-pandémico que dirige su mirada a clásicos como Rescate en Nueva York (1981), El Señor de las Bestias (1982) o El Planeta de los Simios (1968), sin olvidar el “casual” parecido de su argumento con la secuela de Train to Busan, Península (2020): el apocalipsis zombi es el marco donde se desarrolla la historia de un robo millonario y los zombis son el impedimento para conseguirlo. A diferencia de otras producciones, en la parte zombi tenemos un antagonista de nivel para batirse en lo físico y en lo intelectual con el personaje de Dave Bautista. El líder de El Ejército de los Muertos es el producto de un experimento militar que conserva la inteligencia y el instinto necesarios para crear un clan de zombis combativos y territoriales. No serán los anodinos y pustulosos muertos vivientes que se arrastran sin inteligencia el verdadero peligro para los ladrones de bancos, si no una horda de zombis inteligentes comandada por un zombi alfa, su caballo y su tigre. Otra de las diferencias fundamentales de El Ejército de los Muertos frente a El Amanecer de los Muertos es el jocoso tono de la primera frente a la gravedad dramática de la segunda. Desde los títulos de crédito, El Ejército de los Muertos apuesta por la utilización de los tópicos del cine zombi para reforzar la sensación de espectáculo palomitero, pura diversión y emoción que bien nos podría recordar a la lejana Zombieland (2009). Hoy en día es complicadísimo dar miedo con una película de zombis y Zack Snyder es muy consciente de eso. Ante el exceso de oferta zombi El Ejército de los Muertos opta por la parodia y el tono jocoso para convertirse en una nueva referencia genérica, quizás una de las últimas de un género que puede estar entonando su canto de cisne con esta película.

Donde Zack Snyder juega sus mejores bazas es en el espectáculo de acción y en el saber llevar al género zombi a territorios inexplorados, a extremos donde el desgastado género no ha sabido llegar las eternas temporadas de The Walking Dead y sus spinoff. Esos territorios nos dibujan un escenario post-pandémico que dirige su mirada a clásicos como Rescate en Nueva York (1981), El Señor de las Bestias (1982) o El Planeta de los Simios (1968), sin olvidar el “casual” parecido de su argumento con la secuela de Train to Busan, Península (2020): el apocalipsis zombi es el marco donde se desarrolla la historia de un robo millonario y los zombis son el impedimento para conseguirlo. A diferencia de otras producciones, en la parte zombi tenemos un antagonista de nivel para batirse en lo físico y en lo intelectual con el personaje de Dave Bautista. El líder de El Ejército de los Muertos es el producto de un experimento militar que conserva la inteligencia y el instinto necesarios para crear un clan de zombis combativos y territoriales. No serán los anodinos y pustulosos muertos vivientes que se arrastran sin inteligencia el verdadero peligro para los ladrones de bancos, si no una horda de zombis inteligentes comandada por un zombi alfa, su caballo y su tigre.

Otra de las diferencias fundamentales de El Ejército de los Muertos frente a El Amanecer de los Muertos es el jocoso tono de la primera frente a la gravedad dramática de la segunda. Desde los títulos de crédito, El Ejército de los Muertos apuesta por la utilización de los tópicos del cine zombi para reforzar la sensación de espectáculo palomitero, pura diversión y emoción que bien nos podría recordar a la lejana Zombieland (2009). Hoy en día es complicadísimo dar miedo con una película de zombis y Zack Snyder es muy consciente de eso. Ante el exceso de oferta zombi El Ejército de los Muertos opta por la parodia y el tono jocoso para convertirse en una nueva referencia genérica, quizás una de las últimas de un género que puede estar entonando su canto de cisne con esta película.

El ejército de los muertos, de Zack Snyder

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