Y por la mañana nos despertábamos con Invasion of the Alien Bikini, cinta surcoreana dirigida por el pujante Oh Young-doo sobre un vengador urbano que es elegido por una extraterrestre para su fecundación. La acción transcurre casi todo el tiempo en una única habitación donde la extraterrestre usará todos los métodos para procurar la cópula con el pusilánime vengador. Un buen momento de risa cuando el vengador, para resistirse al coito, canta el himno de su país. Si eso lo rodase alguien en España seguro que iba a la cárcel. Otro de los momentos surrealistas e hilarantes es la conversación sobre la dimensionalidad de la raza extraterrestre. Y sobre el uniforme del vengador (bigote postizo, impermeable amarillo y pantalones cortos) ni vamos a hablar. Una película que es una sobrada si te acercas esperando algo coherente y artístico, o un buen divertimento si lo tomamos con el desenfado que se merece.

La siguiente de esta matinée fue Sleeping Beauty. Emily Browning, la protagonista de Sucker Punch, es una estudiante que tiene que recurrir a la prostitución de lujo para pagar sus estudios. La novelista Julia Leigh debuta en cine con esta historia de desamor, frustración y enseñanzas vitales, y que cuenta con la producción de Jane Campion. Con una segunda mitad que nos recuerda a títulos como Belle de Jour, de Buñuel, eso sí, salvando las distancias, que las hay, y grandes. El tono inquieta por su parsimonia y estilo lento pero elegante. La contención de las emociones de los personajes hasta el desenlace final se aproxima formalmente a un Haneke. Todo de esto tiene esta cinta que más que en este Festival, sería más propia de certámenes que exhibiese cintas de carácter más dramático.

El director Gonzalo López-Gallego, director de El Rey de la Montaña, vino a presentar su aventura americana, Apollo 18 y narró las vicisitudes de su realización y distribución –aún no dispone de distribución española- y según comenta, la entrevista realizada para el diario del festival es la primera que su productora le ha permitido. El realizador habla de Apollo 18 como un producto hecho con muchas ganas y acierto en el tono utilizado.

Apollo 18, thriller espacial con formato de falso documental, nos presenta una Luna más agresiva que la lacónica imagen que tenemos de ella. La suspensión de los viajes a la luna tendrían un motivo más misterioso que el que oficialmente comunicó el gobierno de EE.UU. La película tiene un buen ritmo y la textura en la que ha sido filmada cuadra con las imágenes clásicas de los viajes espaciales. El último cuarto de hora, sin duda lo mejor de todo. Con un buen final que no traiciona el formato utilizado por el cineasta para contar esta historia de terror.

Una de las citas con más expectación del festival era Livide, la nueva película de Julien Maury y Alexandre Bustillo. Pero antes, un sonoro homenaje a una veterana del cine fantástico, maestra de maestra de Scream Queens, Caroline Williams, que recibió el premio María Honorífica por su trayectoria profesional. Williams ha intervenido en multitud de films de género, entre los que figuran La Matanza de Texas 2, que se proyecta en este festival en la sesión dedicada al Phenomena Experience.

Y llegó el turno a dos cineastas que se esforzaron por complacer a su público, que les aguardaba, fiel e inquebrantable. Eran Julien Maury y Alexandre Bustillo, que triunfaron hacía unos años con una electrizante película que conjugaba el giallo con el gore más extremo, A L´interieur. En el rato que los cineastas dedicaron a la autocomplacencia y a hacer bromas con poca gracia, el público, ansioso, aguardaba darse un buen baño de sangre.

Et voila…La gran esperada del festival fue también la gran decepción. Livide, el segundo trabajo de los directores de la impresionante A l´interieur no convence en absoluto. A medio camino entre films clásicos europeos y conjugando elementos del giallo, el vampirismo y la brujería a lo Suspiria, la película no llega a encontrar su identidad en ningún momento. Si a eso le añadimos durante algunas escenas –como la del intercambio de almas- derrochan un lirismo que contrasta con la explosión gore que muestra en otras, nos encontramos ante una obra que lejos de ser arriesgada, parece producto de la vanidad de los aclamados directores. Esta historia de vampiros con brujas, zombies e intercambio de personalidades gustó a poco público. Quizás nos esperábamos que los directores se reinventasen a sí mismos y nos ofrecieran una película con audibles ecos a su anterior obra. Han pretendido ser rupturistas y lo han sido, pero en el camino se han dejado la originalidad que les hizo popular.

La última película de John Landis, Burke and Hare, no nos aportó nada nuevo de este realizador. A modo de comedia negra cuenta las andanzas de estos ladrones de tumbas reales. Destaca la presencia de Tim Curry en el papel de uno de los doctores que utiliza los cadáveres suministrados por la pareja protagonista.

Sin embargo, el corto que precedió a la proyección, The Unliving, de nacionalidad sueca, se propone como una vuelta de tuerca a la pandemia zombie explorando las posibilidades de una sociedad en convivencia con los no-muertos. Un producto vendible que no sólo aporta acción y horror sino que plantea una posible obra de mayor envergadura.

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