Crítica de Amulet

Amulet, crítica de la película de terror gótico dirigida por Romola Garai

Título original: Amulet. Año: 2020. País: Reino Unido. Dirección: Romola Garai. Guion: Romola Garai. Reparto: Imelda Staunton, Carla Juri, Alec Secareanu, Paul O’Kelly, Louis Jay Jordan, Anah Ruddin.

Amulet es una película que nos hace pensar en la obra escrita del otrora terrorífico creador de historias de terror, Clive Barker. En el momento de escribir sus relatos más célebres, estaba atormentado por su sexualidad y el sentimiento de culpa que esta le generaba, y la redención, como perdón a sus pecados, era uno de los temas recurrentes en su obra. Para Clive Barker la redención es un proceso doloroso y que en ocasiones no tiene por qué traer la paz espiritual al penitente, todo lo contrario, su condena se puede alargar de forma indeterminada o para toda la eternidad -hablando en términos imaginarios-; cada pecador vive en su propio infierno, bien sea buscado con denuedo o encontrado por casualidad; son infiernos eternos, regidos por fuerzas ocultas a nuestros ojos pero que siempre han estado ahí. Amulet es una historia de redención, de una redención imposible, dolorosa y hasta cierto punto infructuosa porque existen fuerzas ocultas que no están interesadas en perdonar a ningún pecado, solo en obtener venganza.

La historia de Tomaz (Alec Secareanu), el protagonista de Amulet, se desgrana a ritmo lento. El personaje se nos muestra como un despojo del sistema que vive obligado a dormir en las calles y aceptar todo tipo de trabajo basura, pero en otra línea narrativa en flashback averiguamos que el destino del protagonista no era el de ser un marginado, todo lo contrario, procede de familia acomodada e influyente y eso le ha valido para no ir al frente en una guerra que suponemos tiene lugar en el este de Europa. Los motivos de la caída en desgracia del protagonista los averiguamos al final de la película, donde se revelará su ansia de redención, aunque esta nunca tendrá lugar, o al menos en otra forma que no sea la del horror.

Crítica de la película de terror, Amulet

Amulet es el debut de la realizadora británica Romola Garai. Su primera propuesta en largo es una dura crítica social al hetero patriarcado imperante en nuestra sociedad, utilizando como telón de fondo una historia de terror gótico en su vertiente más animista, el folk horror. Quien lea estas líneas y se ponga a ver la película se quedará un poco estupefacto, Amulet se toma su tiempo para arrancar, dibuja los personajes con mucha pereza y nos distrae con lecturas equívocas, y solo en los últimos veinte minutos se dan las claves necesarias para comprender la historia. Sin embargo, hay dos aspectos que hacen interesante a Amulet, el primero es su atmósfera malsana y decadente, fantásticamente creada y que luce esplendorosamente macabra en la última parte de la película, el segundo el de su giro final, muy agradecido por el espectador tras una larga espera, aunque para muchos llegará demasiado tarde. En esa conclusión y sus minutos previos, la realizadora apuesta de lleno por el horror, revienta los prejuicios del espectador e invierte el poder de los personajes, el débil se convierte en fuerte y el fuerte en débil, todo ello rodeado de, como hemos dicho y queremos subrayar, una atmósfera malsana y desasosegante.

Nos queda en el tintero el escaso uso que la película de Romola Garai hace de los tópicos del folk horror. Si bien este subgénero es decisivo en el devenir del guion, no se usa de la manera más conveniente, apenas está desarrollado y sirve más bien de excusa para introducir los elementos fantásticos y la lectura social que justificarán la conclusión del filme. Una pena porque se le podría haber sacado mayor partido a esta propuesta, pero, aun así, su visionado ha valido la pena y nosotros nos posicionamos del lado de aquellos a los que les gustó Amulet.

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