Crítica de El Día de la Revelación, de Steven Spielberg
El día de la relevación (Disclosure Day). Año: 2026. Duración: 145 min. País: Estados Unidos. Dirección: Steven Spielberg. Guion: David Koepp, Steven Spielberg. Historia: Steven Spielberg. Reparto: Emily Blunt, Josh O’Connor, Colin Firth, Eve Hewson, Colman Domingo.
El Día de la Revelación (2026) es el cuarto acercamiento de Steven Spielberg a la temática extraterrestre, ahí tenemos la seminal Encuentros en la Tercera Fase (1977), E.T. El Extraterrestre (1982) y La Guerra de los Mundos (2005) aunque en realidad es el cuarto puesto que también realizó otro guiño a la existencia de civilizaciones extraterrestres en A.I. (2019). Este Rey Midas de Hollywood, coetáneo de nombres tan importantes como Francis Ford Coppola, George Lucas o Brian de Palma, ha sabido convivir con gran éxito entre el cine más comercial, casi siempre de vertiente fantástica, y el compromiso con sus ideales y convicciones sociales, morales, políticas y…la creencia en realidad de las civilizaciones extraterrestres y su contacto con los humanos. Dicho esto así, chocará a muchos espectadores, que posiblemente vean en las películas reseñadas anteriormente un motivo de entretenimiento hollywoodiense, de simpatía personal del director californiano por las películas de alienígenas, sin más. Vamos a analizarlo.
De las cinco películas indicadas, La Guerra de los Mundos supuso una puesta al día del clásico de la ciencia ficción, que a Steven Spielberg le sirvió para hablar del miedo post 11-S en la sociedad norteamericana. Como buen patriota, la paranoia terrorista y el pánico generado por el atentado a las Torres Gemelas se salda con el triunfo de la civilización contra el invasor, en este caso el extraterrestre, pero usado como recurso metafórico. A.I., el proyecto abandonado por Stanley Kubrick se adelantaba a nuestra época y en su tramo final elegía a una raza extraterrestre como heredera de un mundo donde el ser humano ya no existía. Esta película es un acercamiento, aunque sea de soslayo, a la convivencia en nuestro universo de seres extraplanetarios con humanos. Pero son las dos primeras, junto a El Día de la Revelación, las que forman un tríptico en el que Spielberg hace una auténtica declaración de intenciones: él cree firmemente en el contacto de extraterrestres con seres humanos y tiene claro que ha habido interacciones que, con poca fortuna, han intentado hacer avanzar a nuestra civilización hacia un lado más amable.
El Día de la Revelación llega en el crepúsculo de la carrera de Spielberg, el realizador cuenta ya con 79 años de edad en el momento del estreno de la película. Spielberg es muy consciente de que este filme podría ser su testamento cinematográfico. El Día de la Revelación es una declaración de intenciones, un intento de recrear lo que los gobiernos no muestran: escalofriantes filmaciones ocultas que escamotean al mundo una realidad que Spielberg muestra como hechos probados. Ahí queda, por ejemplo, la recreación del encuentro del actor y comediante Jackie Gleason con el presidente Nixon y la visita a la escalofriante morgue extraterrestre de la base militar Homestead, solo por poner uno de tanto casos que recrea.
Quizás esta película hubiera necesitado un guion centrado en un argumento más íntimo y vivencial, pero una película de Steven Spielberg, y más aún con un mensaje que debe llegar de un lado a otro del orbe, no lo haría con una película excesivamente dramática. El anzuelo de El Día de la Revelación es plantear una historia de acción y conspiraciones gubernamentales, donde un bando pelea por que la verdad emerja, mientras que el bando gubernamental es el guardián del secreto extraterrestre, en aras del status quo del orden mundial. Steven Spielberg tiene claro que el mensaje se debe envolver en una superproducción si quiere una audiencia lo más amplia posible.
Mientras que en las partes más íntimas, El Día de la Revelación da de sí lo mejor, las partes de acción y persecuciones, algunas de ellas impostadas, y otras resultas con mejor fortuna, son el punto débil de esta producción. La recreación de los animales, de aspecto infantil, es un acierto deliberado en tanto que profundiza en la intimidad y pasado de los protagonistas, no así las persecuciones y choques vistos mil veces, que no dejan de crear incómodos agujeros en el guion de David Koepp. En lo referente a las actuaciones, frente a una versátil Emily Blunt, mostrando su vulnerabilidad y fuerza, contrasta el frío y a veces incomprensible e infantil comportamiento de otros personajes, como el de Eve Hewson (hija, por cierto, del cantante Bono, de U2). En fin, esto es una gran producción made in Hollywood para todos los públicos, era lo esperable.
El Día de la Revelación no pasará a ser un clásico dentro de la filmografía de Spielberg. Es una película a la que le falta esa materia prima que sirve de enganche con el gran público. Concebida como un proyecto personal que Spielberg sabe que puede ser uno de los últimos de su carrera, su declaración de intenciones y su explícito mensaje no van a llegar a calar en el gran público, como sí lo hizo Encuentros en la Tercera Fase. Son tiempos de intoxicación informativa, saturación visual e inteligencia artificial; la verdad, el mensaje velado o explícito, más si no se muestra con la épica que cautive a un público sobreexpuesto, no calará y será arrinconado el desván de los artefactos de la cultura pop que quisieron y no fueron. Pero el trabajo ya está hecho y quien quiera que lo tome. El Día de la Revelación no es el Disclousure Day, “disclousure” significa divulgación, y eso es lo que Spielberg está haciendo.










