Crítica de Evil Dead Burn, dirigida por Sébastien Vanicek
Evil Dead Burn. Año: 2026. Nacionalidad: Estados Unidos. Guion: Sébastien Vanicek y Florent Bernard. Reparto: Souheila Yacob, Tandi Wright, Hunter Doohan, Luciane Buchanan, Erroll Shand.
Durante el pase de Evil Dead Burn (Posesión Infernal: en llamas) al que asistí, pocos fueron los espectadores que se quedaron cuando se encendieron las luces de la sala de cine y sonó la canción de los créditos finales. Elegir un tema para el cierre de un filme es harto complicado, sobre todo en lo referente al cine de terror. La canción que suene debe relajar al espectador y bajar su nivel de adrenalina sin que olvide lo que acaba de ver, el tema debe estar íntimamente relacionado (aunque sea de forma metafórica) con el argumento o lección moral de la película. En esta ocasión, el dúo francés Double Danger, responsable del score de la película, colaboró con la rapera francesa Chilla en la composición y producción de Paradis, el tema de cierre. Paradis (Paraíso) es una canción que habla sobre una pareja tóxica que vive en un universo tóxico, plagado de humillaciones y malos tratos. El tema también tiene un halo romántico, que obviamente profundiza en esa sensación de desasosiego y comprensión del mensaje de la película.
Vaya, cuántos franceses en Evil Dead Burns, una franquicia norteamericana. ¿Y a qué viene esta canción? ¿No hubiese sido mejor un buen tema a lo Danny Elfman? Así el público se iría con esa sensación de haber visto un buen blockbuster de terror veraniego. Vamos a responder a esas preguntas y a analizar el aire fresco que aporta Evil Dead Burn a la franquicia creada por Sam Raimi. En esta ocasión, dirige el francés Sébastien Vaniceck, responsable de Vermin (2024), que coescribe el guion junto a Florent Bernard, con quien también escribió el libreto de Vermin.

Sin quitar ni un ápice de respeto a la franquicia que en su día protagonizó Bruce Campbell, Sébastien Vanicek ha creado la obra más outsider de la saga. Primero porque es una película con una gran carga francesa, empezando por el realizador y el guionista y pasando porque la protagonista es Souheila Yacoub, una actriz suiza, de padre tunecino y afincada en Francia. El guion de Evil Dead Burn no solo incluye una línea argumental francesa (el personaje protagonista es de nacionalidad francesa y está casada con un norteamericano), también se eco de preocupaciones sociales que, al parecer, solo se manifiestan en Europa, siendo completamente invisibilizados en Estados Unidos; véase el racismo como forma de chauvinismo norteamericano, y la toxicidad y malos tratos dentro de la pareja.
Evil Dead Burn también satisface las exigencias de cualquier fan de la saga pero Sébastien Vanicek añade un importe bonus a esta propuesta de sangre, mutilaciones y posesiones, alejándose de la montaña rusa de Lee Cronin en Evil Dead Rise (2023) para crear un filme más íntimo, en el que la toxicidad de una pareja y la de una familia entera son los generadores últimos de la maldad que les poseerá dentro de la cochambrosa casa familiar. Y no es únicamente su guion el que resalta esa diferencia fundamental ante el avance de la saga en esta década, es también una estética de Evil Dead Burn, basada en una paleta de colores grisáceos y apagados, con cenizas digitales rodeando continuamente el exterior de la casa familiar, metáfora de desintegración del hogar y necesaria catarsis familiar.
Evil Dead Burn no supone ninguna ampliación del universo de Posesión Infernal. La película sortea la manida invocación del libro de los muertos y su punto de partida lo sitúa en la persecución a la familia del viejo profesor que en otrora descubre el libro del maleficio. Desde ahí, el drama familiar está servido con el desarrollo de las líneas argumentales ya comentadas. El gore y los efectos prácticos conviven con desarrollos CGI que convencen más en la apoteosis de la cinta (que recuerda enormemente al de Terminator) que en otros momentos en los que parece que estemos visualizando una pantalla de un videojuego. Sébastien Vaniceck no rehuye el tono de comedia característico de la saga e incluye un personaje, el de la abuela, que será motivo de chistes y momentos de desenfado y relajación, pero el tono sombrío de la cinta puede con sus buenas intenciones y la parte de comedia se ve demasiado impostada.
Sébastien Vaniceck demuestra un acertado uso de los espacios. El 80 % del metraje de la cinta transcurre en la casa, también protagonista de la película. Al igual que hizo en Vermin, los espacios son manejados con soltura y maestría. El punto en contra del uso tan frecuente de espacios angostos es el abuso del primer plano, aunque en los momentos más truculentos, estos primeros planos regalan sensaciones efectivas.
Evil Dead Burn no amplifica el universo Evil Dead pero introduce elementos que nunca habían estado presentes en la franquicia. La película se aleja de la comedia y la manida cabaña en el bosque para presentar espacios físicos y mentales nuevos, espacios donde la vida de las personas puede ser un infierno y las familias están compuestas por auténticos demonios de carne y hueso.









