Eloy de la Iglesia, adicto al cine, dirigida por el doble ganador del Goya Gaizka Urresti, ha sido nominada a Mejor Película Documental en los Premios Goya 2026, consolidando su recorrido como una de las obras documentales más relevantes del último año en el cine español. El documental, estrenado en salas el pasado 25 de diciembre de 2025, llegó a los cines tras un sólido paso por festivales y un amplio respaldo de la crítica y del público. Previamente, la película fue nominada a Mejor Largometraje Documental en los Premios Forqué y galardonada con el Premio a Mejor Documental Vasco en Zinemastea, la Semana del Cine Documental Vasco de Vitoria-Gasteiz.
Aprovechamos el estreno de la película en Madrid para entrevistar a Gaizka Urresti, que nos desvelará claves importantes de la producción y de Eloy de la Iglesia.
Asistí a la proyección que tuvo lugar en los cines Embajadores de Madrid. Comentaste que esta película había sido un encargo. ¿Cómo surgió este documental y cómo cayó en tus manos?
Efectivamente, Eloy de la Iglesia, adicto al cine es un encargo. Ohiana Olea, amiga, productora y sobrina de Pedro Oléa, y amiga de Eloy de la Iglesia, quería hacer un documental sobre él porque ella le trató mucho y produjo junto a su tío y Fernando Guillén Cuervo, Los novios búlgaros (2003), y le quería mucho. Pero no tuvieron financiación hasta que hace tres años entró TVE. Ohiana entonces me ofreció la posibilidad de dirigirla, ya habíamos hecho antes dos películas juntos. Al final terminé haciendo mío el proyecto pero es un encargo.
¿Con qué materiales y apoyos has contado para hacer el documental? ¿Encontraste trabas a la hora de tratar la vida y obra de este cineasta tan controvertido?
En cuanto a documentación, me ayudó sobre todo Juan Sánchez, el documentalista, que tenía recopilados un montón de artículos de la época. También todo lo que se ha publicado en libros sobre Eloy, especialmente Lejos de aquí (2021, Ed. Uno Editorial), de Eduardo Fuembuena, y Conocer a Eloy de la Iglesia (1996, Ed. Festival Internacional de Cine de Donostia), de Carlos Aguilar. Y también el propio archivo de TVE, todas las entrevistas y material de archivo que facilitó TVE, entrevistas, platós, toda la época de su vida en Versión Española.
No hubo trabas ni limitaciones por parte de Oliana o Julio Díez, los productores. Teníamos claro que teníamos que contar la vida de Eloy con sus luces y sus sombras. Hay algunos de los personajes que no aparecen en el documental y algunos entrevistados a los que intentamos llegar no salen por motivos de agenda, o porque directamente no querían hacerlo. No nos limitamos en nada pero sí hubo respeto a la hora de tratar a Eloy teniendo cuenta que ya no está entre nosotros y no se podría defender. Y cuando ha habido alguna diferencia de puntos de vista sobre algún episodio de su vida lo hemos reflejado enfrentando totales y ya está.

Como cineasta vasco, ¿qué peso tiene Eloy de la Iglesia para la filmografía vasca?
En los años 70 y 80 en Euskadi apenas existía cine como concepto industrial, Eloy de la Iglesia pertenece a esa primera hornada de cineastas, como más tarde fue Imanol Uribe, que tuvieron que ir a Madrid a aprender y desarrollaron su carrera allí en los años ochenta. En ese momento ya empieza a haber financiación autonómica con la creación del Gobierno Vasco y de la ETB, y hubo un intento para recuperar a estos cineastas para lo que se llamó “el nuevo cine vasco”.
Pedro Olea hizo su magnífica Akelarre (1984), en esa época Imanol Uribe hace La muerte de Mikel (1984), y en ese entorno Eloy de la Iglesia monta una productora con Gonzalo Goitkoetxea, Lauco Cinema, para con la financiación de ETB y del Gobierno Vasco, hacer Otra vuelta de tuerca (1985). Recuerdo el rodaje de esta película cuando era adolescente porque se trató como un hito. Eloy era un cineasta que había rodado El Pico (1984) en Bilbao, que fue una película muy importante, pero su carrera la desarrolló principalmente en Madrid. Otra vuelta de tuerca, la adaptación de la novela de Henry James, supuso un hito porque era una película con más recursos, más producción y se enmarca dentro de ese “nuevo cine vasco”. Junto a El Pico fueron las dos únicas películas que Eloy rodó en Euskadi, pero nos quedó en el imaginario que todos queríamos hacer cine en Euskadi, tener la posibilidad de hacer cine allí, con financiación autonómica, como hacen ahora mismo la mayoría de los cineastas vascos.
¿Cuál crees que es la película más arriesgada de Eloy de la Iglesia? ¿En qué reside ese riesgo?
Es difícil decirlo pero quizás La semana del asesino (1972). En ese momento existía la dictadura, la censura. No para ir a la cárcel pero sí podrían prohibir una película con el descalabro económico que eso suponía. Seguramente, La semana del asesino o Los placeres ocultos (1977), por lo que contaban y cómo se contaba, y en aquel momento de nuestra historia socio-política, eran películas muy arriesgadas porque había muchos techos que romper. Estoy pensando que Los placeres ocultos, que refleja la vida de un homosexual, con sus conflictos familiares, ocultando su homosexualidad y las dificultades para encontrar relaciones sexo-afectivas de forma clandestina, plantea una realidad que de alguna forma se conocía, pero que nunca se había planteado en el cine. Fue una película muy valiente en su época.

Aunque a Eloy de la Iglesia se le relaciona mucho con ese cine quinqui que ahora está tan de moda, él era un realizador de dramas. ¿Cuánto hay de autobiográfico en sus películas?
Efectivamente, Eloy de la Iglesia ha quedado para muchas generaciones como un director de cine “quinqui”, que es una parte de su filmografía. La tercera parte de la primera parte de su filmografía, lo que fue de finales de los 70 hasta el 86, hasta La estanquera de Vallecas (1987). A partir de ese momento empieza a sufrir una época de abandono personal y por parte de la profesión hasta el año 2001.
Colegas (1982), Navajeros (1980), El Pico (1983), son películas que yo había visto en los videoclubs por mi edad. Las otras, La criatura (1977), El sacerdote (1978), La mujer del ministro (1981) eran películas calificadas para mayores de dieciocho años y no pude ver en su día en cines.
Pero es cierto que Eloy de la Iglesia es mucho más que un director de cine “quinqui”. Eloy era un constructor de dramas y sus historias estaban bien construidas dramatúrgicamente. Él fue adaptándose en función de las posibilidades políticas durante la primera época. Nadie la oyó gritar (1973), El techo de cristal (1971) o La semana del asesino (1972) son películas de género cercano al terror y al misterio, pero en el fondo estas películas de terror son dramas.
¿Cuánto hay de autobiográfico? Como cuenta el documental, él utiliza el cine como una forma de expresarse y de entenderse. Evidentemente hay mucho. No en el sentido de que sus películas estuvieran inspiradas en episodios de su vida pero sí que el clima y las preocupaciones que él cuenta y expresa en películas sobre la represión, sadismo, voyerismo, homosexualidad y droga, evidentemente eran cosas que él sentía e indagaba personalmente. Nosotros a veces, en nuestra película, utilizamos fragmentos de películas suyas para explicar momentos biográficos, como con Una vuelta de tuerca, para explicar las relaciones que pudiera haber tenido con una hipotética vocación religiosa. Insisto, no eran episodios que le pasaran tal cual a Eloy de la Iglesia, sino que reflejaban el tipo de preocupaciones que estaban en la vivencia emocional de Eloy de la Iglesia.
Y hablando de cine “quinqui”, ¿qué diferencias encuentras entre el cine de Eloy de la Iglesia y el de José Luis de la Loma? También hubo otros nombres como Ignacio F. Iquino.
La gran diferencia de Eloy de la Iglesia sobre otros directores como De la Loma o Iquino, es que, en primer lugar, Eloy de la Iglesia era comunista, los otros directores eran más conservadores. Y que Eloy vivió personalmente con los personajes del cine “quinqui”, de alguna manera, y una prueba es su relación con José Luis Manzano, que no era un delincuente pero sí venía de esos barrios suburbiales con familias desestructuradas y del mundo de la calle. Había una diferencia fundamental entre contar las cosas desde fuera o lo que hacía Eloy de la Iglesia, que las contaba desde dentro, hasta tal punto que terminó arrastrado por estos mundos suburbiales que le gustaba reflejar. Ese fue su drama.

Ahora vamos con un nombre ineludible en su filmografía y en su vida, José Luis Manzano. ¿Contaste con testimonios directos de gente allegada a José Luis Manzano? Y por añadidura, como definirías en pocas palabras la relación de Eloy con José Luis.
Claro, la relación con Manzano es fundamental para Eloy de la Iglesia. Contamos con testimonios de gente allegada a José Luis Manzano que le conocieron en ese mismo momento: Alejo Lorén y Ángel García, eran amigos y colaboradores de Eloy de la Iglesia e intervinieron directamente en ese primer contacto, en el casting de José Luis Manzano para Navajeros; también Josetxo San Mateo, que era el ayudante de dirección, y efectivamente contaron cosas de su relación, una relación tóxica, compleja y desde la óptica actual seguramente cancelable. También hay que tener en cuenta que Eloy de la Iglesia le conocía antes, había estado con Manzano como chapero, no sé si en los billares o que alguien se lo presentó y le llevó a su casa, y fue después cuando se acordó de él, cuando estaba preparando Navajeros pidió que fueran a buscarlo y que le hicieran el casting, convirtiéndose en una estrella.
La relación entre ellos es compleja, entonces era un menor. Contactan con la abuela para que vaya a vivir con Eloy para preparar mejor el personaje, pero evidentemente ya tienen una relación sexo-afectiva, se convierte en su amante, en su pareja, pero también en su pigmalión porque le abre un mundo lleno de posibilidades, tanto en convertirle en un actor como presentarle el mundo de sus amigos, sus veladas nocturnas, de gente mayor que él y de una preparación cultura e intelectual que él no tenía.
Y luego, desgraciadamente, también entraron juntos en el mundo de la heroína y Manzano fallece de una sobredosis en el año noventa y dos en el baño de la casa de Eloy. También fue una relación de descenso juntos a los infiernos.
¿Cómo juzgarla? Pues con los valores de hoy en día es una relación tóxica. Es difícil valorar una situación de episodios que ocurrieron hace cuarenta y tantos años. Pero también eran así las relaciones homosexuales de la época; unos chicos que se buscaban la vida y unos adultos que tenían una necesidad afectiva y que podían encontrarla pagando.
¿A qué crees que se debe el interés actual por Eloy de la Iglesia? Ciertamente sigue siendo un director maldito en España. Ni siquiera podemos comprar aún todas sus películas.
Me sorprende el interés de las nuevas generaciones que, a diferencia de la mía, no vivió el fenómeno Eloy de la Iglesia o del cine “quinqui” en vivo, y sobre todo que a partir de la Estanquera de Vallecas no es un director que ha estado suficientemente representado ni en las filmotecas. En televisión sí, los éxitos como La Estanquera de Vallecas o El Pico se programaban, pero para parte de la crítica oficial o de los estudios de cine no era un cineasta muy bien valorado. A pesar de ello, la gente ha podido acceder a muchas de sus películas.
Es cierto que desde el año 96, con el homenaje que se le hace en San Sebastián de la mano de Diego Galán, no ha habido una exposición pública integral de su cine ni en la filmoteca española, o al menos no me consta. Sí me consta, y se ve en la película, que en la cinemateca francesa sí hizo una integral del cine de Eloy pero aquí no.
Es muy curioso ver cómo la gente sigue queriendo conocer cómo es Eloy de la Iglesia. Pudiera pensar que su cine era muy coyuntural porque estaba muy pegado a la realidad de la España que reflejaba, de los años 70 y 80, pero yo creo que los jóvenes encuentran en lo prohibido una atracción especial, en lo oculto, y Eloy de la Iglesia sigue siendo hoy en día un cine transgresor. De hecho nuestro documental ha sido calificado para mayores de dieciocho años porque refleja imágenes de sus películas que siguen siendo tremendamente turbadoras e impactantes, y eso a mucha gente joven le sigue llamando la atención. Y luego, suelo decir en las entrevistas. que eso hace que esos jóvenes de veinticinco, treinta o cuarenta años, conozcan cómo era la España de sus padres, ese momento tan convulso del tardofranquismo, de la transición, de la entrada de las libertades, sobre todo de una forma tan desaforada como lo fue algo tan dañino como la heroína. De repente, descubren una parte de nuestra historia que se ha ocultado, y de una forma muy cruda la están conociendo. Creo que esto es muy interesante para ellos.

Sobre el documental. Ha sido nominado a los Goya. Siendo el género documental uno de los géneros cinematográficos menos comerciales. ¿Cuál es el recorrido comercial que le puede aguardar a tu película?
La película se estrenó el día de navidad. Seguramente no es la mejor fecha para estrenar una película de Eloy de la Iglesia pero ha estado en quince o dieciséis salas en provincias como Mallorca, Madrid, Valladolid, Barcelona, Valencia, Málaga, Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Huesca… No ha tenido una explotación económica boyante porque hay que tener en cuenta que a los documentales solo les ofrecen una sesión diaria sin apenas promoción, la que hemos podido hacer con nuestros escasos medios y poco tiempo. Pero en algunas salas de Madrid en las que ha estado con más tiempo de promoción ha funcionado bastante bien, como el Círculo de Bellas Artes o el Cine Embajadores, llenando sesiones de hasta cien espectadores, cosa quitando las grandes superproducciones norteamericanas, es difícil de conseguir.
Yo creo que la película seguirá teniendo un gran recorrido por festivales nacionales, internacionales y festivales gays también.
Afortunadamente, para la producción hemos contado con la colaboración de Movistar y TVE. A través de estos dos canales creo también llegará a mucho público y yo creo que esa puede ser la explotación de la película, y más cineclubs. Va a haber muchas proyecciones a lo largo de estos meses, y también el hecho de estar nominada a los Goya le ofrece la posibilidad de que se vea más.
Muchas gracias, Gaizka Urresti. Buena suerte con la andadura de Eloy de la Iglesia, adicto al cine, y mucha suerte en los Premios Goya.








