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Crónica de nuestro primer día en el Festival Internacional de Cinema IndieLisboa

Por segundo año consecutivo hemos venido a la ciudad de Lisboa para asistir al veterano Festival Internacional de Cinema IndieLisboa, que ya celebra su friolera de 23 ediciones. Sus secciones habituales no cambiaron con respecto al año anterior, pero sí cambio la temática de su leitmotiv, esta vez dedicada al género del mockumentary. Este género suele narrar una historia de forma satírica o dramática, haciéndose pasar por un auténtico documental. Este género, refugio de muchos cineastas que han demostrado una intensa agilidad narrativa, como Rob Reiner o Peter Watkins entre otros, el festival ha recogido este año algunos títulos que ya son auténticos clásicos del género. Aparte, las secciones Rizoma o la selección de títulos a competición, han captado nuestros interés.

En el siguiente enlace el lector tendrá acceso a toda la variedad de títulos, secciones y actividades que ofrece el festival: IndieLisboaIndieLisboa.

En nuestra primera jornada, que se desarrolló en una de las sedes más queridas del festival, el Cine San Jorge, situado en la céntrica Avenida de la Libertad. Sin salir del edificio vimos la coproducción española-lusitana, Anoche conquisté Tebas (2025) y la austríaca The Blood Countness (2026)

Anoche conquisté Tebas (2025)

Dirigida por Gabriel Azorín, nos propone un viaje íntimo y sensorial, con una estructura casi teatral, a la intimidad de un amistad. El realizador logra suspender el relato en el tiempo, con una atmósfera cuidada, húmeda y voluptuosa de unas termas romanas ubicadas en un antiguo campamento de legionarios romanos ubicado en la provincia de Orense (Galicia). En esa suspensión espacio-temporal nos traslada también a la antigua Roma (de forma figurada) y el guion aprovecha para hacer una reflexión sobre la naturaleza humana y la amistad, que conecta con el extenso diálogo que sostienen dos de sus protagonistas.

Anoche conquisté Tebas es una película íntima, de buenas interpretaciones y de gran complicidad entre los actores. Lo peor de este título es falta absoluta de emoción, nada es relevante desde un punto de vista anímico, todo transcurre en una absoluta linealidad, la cámara no se acerca a los personajes, hay una total ausencia de primeros planos. Estos factores alejan irremediablemente al espectador de la historia, de por sí poco interesante, que está contando.

Nos quedamos con las formas y la intención, pero eso no es suficiente para sostener la atención del espectador durante casi dos horas. Anoche conquisté Tebas es ese cine de autor reflexivo y existencialista que apuesta por un espectador de paladar delicado. No obstante, es una propuesta que puede quedar como clásico del cine español reivindicada como rara avis del cine patrio, o como un título caduco que tendrá su eco en algunos festivales y que caerá en el saco del olvido tan pronto termine el momento de su promoción. El tiempo lo dirá.

Anoche Conquisté Tebas
Anoche conquisté Tebas

Vamps (2025)

Previo a la segunda sesión se presenta el cortometraje del veterano Lluís Miñarro, Vamps (2025). Con una misericordiosa duración de 7 minutos, reúne a dos viejas glorias del cine como son Arielle Dombasele y Myriam Mézières. El propio director, que vino a presentar el cortometraje, comentó que lo dirigió en medio de su última producción, Emergency Exit (2025).

Lluís Miñarro quiere crear cierta analogía entre el mundo vampírico y la explosiva situación del mundo hoy en día. Pero esta propuesta realizada a matacaballo no empieza ni termina bien, hueca y falta de concreción, y de un idea sólida detrás de ella. La única gracia es poder contemplar a estas dos divas del cine europeo.

Vamps
Vamps

The Blood Countness (2026)

La veterana Ulrike Ottinger no se prodiga mucho en la dirección de largometrajes de ficción. Su extensa carrera se ha centrado más en el documental y en el cortometraje experimental. The Blood Countness tiene mucho de experimental, pero su auténtico ADN es el de una desatada comedia vampírica ambientada difusamente entre los siglos XIX y XXI, donde hay mofas al chovinismo austríaco de época, al clasismo social o a la iglesia. The Blood Countness juega con los tópicos vampíricos saltándose las reglas del género por la torera, como no podría ser de otra manera.

The Blood Countness
The Blood Countness

Isabelle Huppert es la maravillosa condesa Bathory, la condesa sangrienta, un papel estupendo para el momento en el que se encuentra su carrera. Apoyada por su eficaz y fiel criada, interpretada genialmente por Brigitte Minichmayr, su misión es recuperar un libro que podría extinguir la estirpe vampírica de su familia y condenarles a todos la triste vida de humanos comunes. Hay ecos a una de las películas canónicas de la comedia vampírica, El baile de los vampiros (1967), pero lo mejor es que The Blood Countness es una película con vitalidad e ideas propias. Como guinda, vamos a poder ver cantar a la transformista, cantante y actriz Conchita Wurst, impagable y desternillante.