Póster de la película A Desert

Crítica de A Desert, una película de Joshua Erkam

A Desert. Año: 2024. Duración: 100 min. País: Estados Unidos. Dirección: Joshua Erkman. Guion: Bossi Baker, Joshua Erkman. Reparto: Kai Lennox,  Zachary Ray Sherman, Ashley Smith, Sarah Lind, David Yow. 

A Desert (2024) es el debut cinematográfico de Joshua Erkam, un cineasta norteamericano muy conocido por los videoclips que ha realizado para bandas como Ty Segall o Fuzz, y cuyo anterior bagaje en el cinematografía se ha limitado a unos cuantos pero notables cortometrajes, imprescindibles para poder comprender tanto en fondo como en forma a su ópera prima. Muy amante de las texturas áridas y pedregosas, su camino como director de los citados artistas, encajados en el género stoner, y el trabajo en los cortos, le ha conducido de forma inexorable a la realización de A Desert,  pieza maestra del puzle que sintetiza y continúa sus recorrido temáticos y formales.

A Desert es un crisol de su, hasta el momento, andadura como cineasta, que está vestido de cine negro árido y polvoriento, un neo-noir salvaje y despiadado que rehuye todo tipo de refinamiento estético, como un reverso oscuro de El demonio bajo la piel (Michael Winterbottom, 2010) o la ultra estilizada serie de Nicolas Winding-Refn, Too old to die young (2019), quedándose más cerca de propuestas hardcore como Kalifornia (Dominic Sena,1993), e incluso hay ecos a Las colinas tienen ojos (1977), el clásico mutante de Wes Craven.

A desert
Zachary Ray Sherman en A desert

Si bien la película comienza con una premisa más bien poco optimista, a medida que avanza el metraje, la cinta cae en un desbocado nihilismo que raya lo animalesco. Un fotógrafo en decadencia creativa (Kai Lennox) realiza un viaje por el Área 51 del desierto de Mojave en busca de la chispa que encendió su carrera. Tras el encuentro con una pareja (súperlativos Zachary Ray Sherman y Ashley Smith), el fotógrafo desaparece; su mujer (Sarah Lind) decide contratar a un detective maduro y decadente para encontrarlo (el cantante de hardcore, David Yow). Este esqueleto noir va desvelando un mundo duro y cruel, donde el débil es engullido por el desierto y sus criaturas, que no son necesariamente mutantes.

A Desert no huye de los tópicos del cine negro más obtuso, desde ese detective decrépito de pasado tortuoso hasta el encuentro con los siniestros personajes del desierto, las carreteras tortuosas y polvorientas o lo moteles destartalados. No oculta su naturaleza de vehículo para un viaje en el que Joshua Erkman lleva al espectador a rincones oscuros de la psique humana, a esa reminiscencia de cerebro reptiliano que la ciencia dice que aún conservamos, e igual que su antítesis, la glándula pineal, aquel que lo desarrolla se convierte en un reptil, en un animal de la noche y del desierto.

Ashley Smith en A Desert
Ashley Smith en A Desert

Joshua Erkman comete algunos errores de guion, sobre todo un abrupto giro que rompe la equilibrada dinámica de la cinta en un momento dado. Aunque ese giro sea imprescindible para la buena marcha de la historia, su falta de delicadeza hace un daño terrible al ritmo de la película. Unido a otros momentos que bajan la intensidad de la historia y de las imágenes que vemos, la nota de A Desert se ve rebajada inevitablemente. Aún así, la película de Joshua Erkman es de una potencia e interés sobresaliente. Más, cuando aparte de su adhesión al cine de género, propone una reflexión sobre la naturaleza de las imágenes y de su poder para intervenir en nuestras mentes.

Si eso no fuera suficiente, cuenta con la banda sonora de Ty Segall, que nos regala sonidos de guitarra eléctrica íntimamente ligados con la psicodelia stoner, género musical que íntimamente ligado al desierto y a sus visiones lisérgicas, bien sean estas producidas por estímulos naturales o químicos. 

A Desert es una estupenda cinta de debut, aún con las consideraciones que hemos comentado. Joshua Erkman es un cineasta al que aún le falta pulir su estilo, pero que indudablemente es un nombre a considerar seriamente en nuestro scoop. Invitamos también al lector de esta reseña a que se acerque a su trabajo como cortometrajista (Hidden Mother; In the night; The Sound of Blue, Green and Red)  y realizador musical, con eso la experiencia será completa.