Crítica de Jimmy and Stiggs, una locura neón dirigida por JoeBegos
Jimmy and Stiggs. Año: 2024. Duración: 80 min. País: Estados Unidos. Dirección: Joe Begos. Guion: Joe Begos. Reparto: Joe Begos, Matt Mercer, James Russo.
Jimmy and Stiggs es la vuelta de Joe Begos delante y detrás de la cámara. El realizador norteamericano se ha alidado con Eli Roth en lo que promete ser la primera de una lista de ambiciosas producciones del recientemente inaugurado Horror Section Studio, propiedad de Roth. Pero Joe Begos no solo dirige y protagoniza esta película, como buen hombre orquesta que es, también se encarga también del guion y de la producción, algo a lo que Begos está más que acostumbrado, sus películas son ejercicios de pura artesanía y economía de recursos.
En este título, el estilo de Begos se asemeja más a la psicodélica Bliss (2019) que a otras de sus obras más sencillas y minimalistas. Aunque tiene bien presentes las influencias del cine ochentero y noventero, también asume la necesaria distancia para crear un producto genuino, más personal, teniendo muy presente títulos como Braindead (1992), pero ofreciendo un twist más moderno y actual en lo argumental y lo visual. Joe Begos nunca ha ocultado su lado más canalla y destructivo, pero en esta ocasión, lo lleva hasta el paroxismo, creando un cóctel ultra colorido, explosivo y paranóico.
El reparto es escueto, únicamente dos actores aparecen físicamente en el metraje, el propio Joe Begos como Jimmy y Matt Mercer en el papel de Stiggs, son las únicas personas que aparecen de manera física en el filme. Estos dos personajes tendrán que lidiar con una psicotrónica invasión alienígena mientras su consumo de alcohol y drogas alcanzan niveles de auténtico vértigo. Todo ello en una alucinante estética de neones y una paleta cromática de colores eléctricos. A esta estética visual le añadimos la textura de la filmación, en formato 16 mm, y la locura de los movimientos de cámara.
Y si lo que hemos dicho no es suficiente estimulante para estimular apetito del aficionado, vayamos al apartado de los efectos visuales. El aspecto de los alienígenas es naïf al tiempo que retro y no oculta su factura puramente artesanal. Tampoco los efectos visuales más gore (aunque apenas se ve sangre de color rojo) son realmente sofisticados, pero sí muy efectivos, y están ayudados por un caos cinematográfico y compositivo que usa y abusa del gran angular..
El camino de Jimmy and Stiggs no ha sido fácil. En total ha tardado cuatro años en rodarse. A pesar de que su escasa duración (80 minutos) pudiera apuntar a lo contrario, su densidad fílmica hacen de esta película un ejercicio mayúsculo de planificación, dirección de fotografía y preparación de trucajes y efectos especiales. No vamos a decir que sea la mejor película de Joe Begos; para el firmante de estas líneas, aún no ha superado Bliss, pese a los irregular de aquella propuesta, pero Jimmy and Stiggs es un título a considerar, bien como película híper lúdica para los aficionados o como ejercicio de cinematografía para los profesionales.
Jimmy and Stiggs es un ejercicio nostálgico y gamberro, una vuelta de tuerca al protocine de gore desmedido y comedia fantástica, pasados por el tamiz de Joe Begos, véase: abusos visuales de desmembramientos, disparos a bocajarro, colores chillones y drogas y alcohol a mansalva. En la parte negativa tenemos un guion con poca consistencia, pero la justa y necesaria, ¿quien necesita un guion elaborado en una película como Jimmy and Stiggs? los requerimientos intelectuales para su visionado son los mínimos, únicamente hay que tener ganas de divertirse, escandalizarse y admirar la factura de un filme artesanal a mil años luz de los excesos digitales y de IA que pueblan el cine de horror contemporáneo.










