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Año: 1984. Duración: 84′. País: Italia. Director: Lucio Fulci. Guión: Elisa Briganti, Cesare Frugoni, Lucio Fulci, Dardano Sacchetti. Música: Riz Ortolani. Reparto: Jared Martin, Fred Williamson, Howard Ross, Eleonora Brigliadori, Cosimo Cinieri,Claudio Cassinelli, Valeria Cavalli, Donald O’Brien, Penny Brown, Al Cliver, Mario Novelli, Hal Yamanouchi, Lucio Fulci, Cinzia Monreale.

Tu duda resuelta: la fusión blasfema entre la Troma, Lucio Fulci con banda sonora midi

Preparaos para un “Santas hidrofonias azules”, un “mecachiscristo”, o simplemente un “Hostiaputajoder”, porque esta enfermiza película lo tiene todo para que a nadie sacie sus inquietudes audiovisuales.

Se dice que las generaciones futuras nos juzgaran por lo que hayamos hecho en el pasado y el legado que les dejemos. Si eso es cierto y miran las películas de mierda que se han llegado a hacer, solo me espero que digan que fuimos lo bastante gilipollas como para permitirlo. Pero todos diréis que no es posible impedirlo y cuando alguien como Uwe Boll, La Asylum, o Rutger Hauer se le mete en la cabeza hacer una pelis de estas, no hay quien los detenga.

Muy al estilo de Juggernaut

Para este experimento masoquista “extreme” nos fuimos a hincarle el diente a algo que sonase potente. No me refiero precisamente a un buen argumento si no a una buena combinación de gentuza que prometiese desde el minuto cero, que veríamos algo poco mas que una montaña de basura “jugosilla” (ya sabéis a que me refiero si sacáis alguna vez la basura). Tras buscar por Internet ese Santo Grial de la mierda, nos topamos con una colaboración entre la Troma y Lucio Fulci que hizo que se nos erizasen los pelos del sobaquillo. Así pues directamente desde el país que nos trajo las pizzas, Bud Spencer y Terence Hill, y al mejor cantante de todos los tiempos: El Emperador Neron, os traigo la impía fusión entre la productora mas chana de la serie Z de los Estados Unidos: La Troma, y el director mas decadente de la historia del cine italiano: Lucio Fulci  y la absolutamente infumable película Roma año 2072 D.C: Los Gladiadores (I guerrieri dell’anno 2072, 1984).

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Si esperáis que vaya a poner verde a estos dos titanes de la manufactura de la mierda (la Troma la dejare para otro día), no estáis equivocados, pero si queréis saber mas de Fulci, en este mismo blog hay una bonita reseña sobre el, ya que aquí solo haré “añadidos interesantes” a su “carrera”. Esta producción (lo dudo) italiana de un casi inexistente presupuesto y carente de todo buen gusto fue perpetrada por el anteriormente citado director italiano. Este artesano del modelado de “Moncayitos” (si, caca) ya era conocido por haber popularizado el genero “giallo”, un genero que mezclaba en plan a “cascala” el Thriller (no el de Michael Jackson) y el terror para convertirse con los años en el precursor del tan poco reverenciado por mi genero Slasher (mas que nada porque ese genero era bueno en los ochenta y los noventa pero ahora como que no). Este incombustible director (que por cierto nos quemaba a todos con sus películas) alcanzo su mayor éxito como solo un gran director puede llegar a hacer: Plagiando a George A.Romero y haciendo una película de dudosa calidad y procedencia, llamada en Italia simplemente como Zombi (1979), para ver si podía ganarse unos cuartos a costa de ese gran director de cine de muertos vivientes que andan y te canibalizan. Parece ser que el muy degenerado lo consiguió y aunque había hecho mas películas como Una lagartija con piel de mujer (Una lucertola con la pelle di donna, 1971), Aquella casa al lado del cementerio (Quella villa accanto al cimitero,1981), El descuartizador de Nueva York» (Lo squartatore di New York, 1982), El más allá (L’aldilà, 1981), Angustia de silencio (1972) Siete notas en negro (1977) entre otras pestes, lejos de rendirse firmo un pacto con su Señor Lucifer para acabar trabajando con nuestros héroes de la ficción “casposil” favoritos: Lloyd Kauffman y Michael Hertz los fundadores de la Troma.

Lucio Fulci en compañía de su pareja de siempre (¿Romántica?) y guionista Dardano Sachetti, dejaron de degenerar un tiempo en el género de Terror y decidieron perpetrar un crimen a escala global haciendo Ciencia-Ficción cutre (ademas de cine de Espada y Brujería) y hecha a desgana en una “explotation” que nos lleva vagamente a recordar alguna película querida por todos nosotros de John Carpenter (No diré cual, porque su nombre es demasiado sagrado como para ser nombrado, aunque fijo que la acabo nombrando), teniendo en cuenta si esta hubiese sido una película de Carpenter hecha con dos duros, muy poca imaginación y poco o nulo esfuerzo coral. En aquella dramática época de dedicarse a explotar lo bueno que había hecho los Estados Unidos por el séptimo arte, decidió encararse (y estamparse de morros) con dos proyectos enmarcados en otras tantas corrientes muy de moda dentro del estilo de imitación de chinos de todo a un euro, que había adquirido el cine de género italiano de la época: , cinta de espada y brujería realizada a la estela de Conan, el bárbaro (Conan the Barbarian, 1982) de John Milius, y esta Roma año 2072 D.C. Los gladiadores (I guerrieri dell’anno 2072, 1984).

Pero centrémonos en los recursos de la película de la que hablamos. Esta película usa miniaturas de esas que entregábamos en el cole pero que luego no sabíamos donde acababan (si, acababan en las películas de Lucio Fulci) con un acabado a lo Tente, con cierto tufillo pretencioso intentando imitar a Blade Runner que acaba haciéndote pensar que quizás podría haberlo hecho un poco mejor.

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Pero esta unión no presagiaba nada bueno desde el principio

El film del que estoy hablando es un producto de serie Z total y absoluto pero con una “especie de gran critica en su fondo” que en realidad no te llega a criticar absolutamente nada y simplemente pierdes el hilo y no te enteras de nada en absoluto. Es algo rollo filosófico-metafisico como cuando los gladiadores romanos en películas piensan en tonterías como la libertad y tal, como se demostro en Espartaco, Roma de la HBO y demás películas del palo, pero gracias a los creadores queda como algo cutre y salchichero.

Fulci juega (no creo que estuviese dirigiendo sino jugando) con la hipotética idea de que en un futuro no muy lejano la sociedad en decadencia total y rendida ante el poder de la televisión (me refiero al grupo Mediaset ya que esta ambientada en una Italia con escenarios acartonados) únicamente consigue disfrutar con programas ultra-violentos y sanguinarios. La lucha entre dos de las cadenas más importantes del país por conseguir los indices de audiencia mas “chachipirulis”, hará que los condenados a muerte sean la nueva diversión del populacho creando así un nuevo programa televisivo en donde la única finalidad es retransmitir el enfrentamiento, lucha y muerte de todos ellos (pan, circo y decadencia máxima). Al ver que no cumplen satisfactoriamente con sus expectativas le cargan el muerto a Drake (Jared Martin) un gladiador motorizado de élite, asesinándole a su familia y encerrándolo en prisión donde su condena se rige, precisamente en una última batalla en la arena (es un decir eso de arena). Pero aunque la historia tiene buena pinta, puedo confesar que no es así. Es horriblemente lenta, pausada, aburrida, lleno de “Hard Casio” (proporcionada por el músico sin talento Riz Ortolani), donde los sonidos de esta banda sonora te dan ganas de apagar el televisor y no ver ni un segundo mas, a menos que empieces a pensar en bajar unas cuantas tallas (por eso del vomito que produce). Ademas el mensaje de la película simplemente desaparece porque es ahogado por las terribles “Psicofonias Casio”, los comentarios que no vienen a cuento de los actores, una actuación mas que paupérrima por parte de todos (equipo técnico y director incluidos) y el simple hecho que no te crees que todos esos ordenadores llenos de led, hagan nada de lo que dicen que hacen en realidad. Especial mención a la “Tecnología futurista” que llega a veces a cargar tanto como un juego de tu querido Spectrum y otras veces va mas rápido que Flash el relámpago humano.

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Este horrible bodrio suele estar metido en el saco de películas de temática post-apocalíptica que la industria Italiana pusiese en marcha a imagen y semejanza de 1997: rescate en Nueva York (Escape from New York, 1981) de John Carpenter y Mad Max 2, el guerrero de la autopista (Mad Max 2, 1982) de George Miller, Roma año 2072 D.C. Los gladiadores es, en realidad, una descarada vergüenza fílmica que toma como modelos diversos films ambientados en futuros distópicos como Rollerball (Rollerball, 1975) de Norman Jewison, Blade Runner (Blade Runner, 1982) de Ridley Scott, o Perseguido (The Running Man, 1987) de Paul Michael Glaser (y Andrew Davis), adaptación de cierta historia corta de Stephen King (que por cierto poco tiene que ver con la película en realidad y que encima edito bajo su seudónimo Richard Bachman)y que tras el visionado de la película de Fulci (con gladiadores futuristas pero sin aceite en los pectorales) te hace pensar por un momento que quizás fuese un borrador estético y argumental de Perseguido. Bueno The Running Man fue después de esta película así que aceptaremos que Fulci hizo bastante del trabajo de Paul Michael Glasser cuando se encargo a tres días de empezar a rodar la película del “Chuache” y Jesse Ventura (conocido por estos lares como Abraxas Guardián del Universo).

La película nos sitúa en un futuro muy, muy lejano donde la violencia es el mayor reclamo que tienen las televisiones para lograr audiencia. En este contexto, un canal en horas bajas con un Berlusconi de los de andar por casa (Mediaset) decide poner en marcha un nuevo programa con el que llevar los gustos de los espectadores hasta sus últimas consecuencias: un enfrentamiento a muerte entre un grupo de reclusos al modo de los gladiadores de la antigua Roma (Gladiadores sin aceite en los pectorales y el torso igual a cagada de película). Como no es difícil de adivinar (y en realidad ninguno de nosotros, amable lector, es un completo gilipollas), y al contrario de lo que era habitual en esta clase de productos en los que solía primar la acción por encima de cualquier otro tipo de despropósito (no digamos ya el de hacer una denuncia contra algo maligno futuro que se ahoga entre midis ochenteros), tras esta trama se esconde un furibundo ataque hacia la televisión, y hacia el pensamiento de que quizás algún día se llegue tan lejos y ninguno nos sorprendamos por ello. Pero no sólo eso, sino que la cinta también ofrece diversos avisos en torno al peligro de la evolución tecnológica que, a su modo, copian el discurso de 2001: una odisea en el espacio (2001: A Space Odyssey, 1968) de Stanley Kubrick. Pero aunque copian descaradamente el discurso tecnofóbico en relación a Hal-9000 (con su propio ordenador cutre ochentero que tiene representación física y todo) no consigue ser ni de lejos tan impresionante como fue en su momento la película del difunto Kubrick. Igualmente y para mas descarados plagios, el director se permite el lujo de hacer un culto a la ultraviolencia como en La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971), como si no hubiese suficientes mensajes en la película, para que encima ninguno cale a ningún nivel posible.

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O como si estuviese de moda en aquel momento copiar a Kubrick

Esta película (aparte de estar condenada al olvido absoluto) desde el principio parece ser un cumulo gigantesco de esbozos perdidos en medio de la “casposidad” de un subproducto carente de toda gracia y simpatía (Que la Troma si conseguía hacer), que se ve treméndamente perjudicado por la narración caóticamente enfermiza  (¿qué cojones pasa con el personaje de Fred Williamson en la escena final?) o la falta de ritmo narrativo (defectos todos ellos a los que no es ajeno su guión lleno de agujeros y despropósitos), como por la pobreza de medios con la que fue llevado a cabo, (algo que Fulci trata solucionar como buenamente puede combinando la tenebrosa fotografía de Giuseppe Pinori con un psicotrópico diseño de producción repleto de luces brillantes led). Y es que Roma año 2072 D.C. Los gladiadores se constituye en un perfecto ejemplo para ilustrar la incapacidad productiva de la industria italiana de género para hacer frente a la competencia hollywoodiense (por mucho que cierta productora épica les echase un cable), cosa que poco tiempo después demostró dejando definitivamente de lado este tipo de chorradas y centrándose mas en sus superestrellas “fostiadoras” Bud Spencer y Terence Hill.

Decir que es decadente y llena de despropósitos es poco, pero solo hay que ver el atrezzo (del rastro), las motos llenas de plástico barato y gomaespuma, las miradas bizcas entre personajes, los insulsos comentarios que se cascan, todo ello para conseguir crear una atmósfera de cutrez homogénea y casposil al alcance de muy pocos productos de la serie Z.

Como en todos mis post mención a Rutger Hauer, persona que tuvo el buen gusto de no hundir su carrera definitivamente al no implicarse en el film, porque ya se olía el cagarro desde lejos. Y eso que el tío es un Holandés Errante.

Para finalizar solo deciros que si no la veis jamas me entenderéis. Esta película deja muy mal sabor de boca (a cloaca) y es de las peores películas que he visto jamas (y he visto tela). Esta película es de las que son fáciles de tragar si estas haciendo otra cosa (como subiéndote un personaje en un juego de rol online) pero después se convierte en algo difícil de digerir.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=jfAKSnFYx4E&w=420&h=315]

2 COMENTARIOS

  1. Como me entretengo al ver este tipo de filmes, no se si es por la mala produccion o el bajo presupuesto pero es uno de mis preferedos. Muy buen blog y contenido que hace salir a mi cinofilo interno. Le estoy dando un vistazo a tu blog, excelente trabajo el que haces date una vuelta por el mio 😀 http://www.artecolectiva.com

    • Mucha gracias por tu visita Jorge. Acabo d evisitar tu blog. También soy diseñador así que tus consejos me vendrán de perlas. De entrada ya me he descargado las tipografías. Un abrazo

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