SITGES 2012, crónica del 13 de octubre


El director de la muy interesante Brick, Rian Johnson, llega a Sitges con su segunda película, Looper. Esta vez abandona el cine indie que le hizo triunfar y se embarca en una superproducción de ciencia ficción que combina la distopía y el thriller. Por supuesto también hay unas buenas escenas de acción que aderezan esta historia de viajes en el tiempo, telequinesia y crimen organizado: en el futuro asesinar a alguien es muy difícil debido al estricto control que el gobierno realiza sobre sus ciudadanos, pero gracias a la invención de la máquina del tiempo, los sujetos a eliminar son enviados al pasado y allí asesinados por criminales expertos llamados loopers.

Protagonizada por Bruce Willis, Emily Blunt y Joseph Gordon-Levitt, la película recorre entornos urbanos futuristas y ambientes rurales que recuerdan a novelas como A Sangre Fría, funcionando muy bien gracias a la excelente combinación de elementos fantásticos con otros más propios del cine negro. Brick era una película de cine negro y parece que Johnson se encuentra muy cómodo en el género, aunque ahora lo haya combinado con la ciencia ficción.

La proyección a la que asistimos fue a las nueve de la mañana pero Looper también se ofrecía como plato fuerte en la gala de clausura del Festival. Fue una buena manera de empezar la mañana en lo que sería nuestro último día de Festival.

Outrage Beyond es la continuación de Outrage, película que también estaba escrita y dirigida por Takeshi Kitano, y que incide en el mismo esquema argumental de su predecesora: guerras entre clanes yakuza, corrupción policial y traiciones. Es pero aún más aburrida si cabe. Otomo (Takeshi Kitano) sale de la cárcel, donde ha permanecido convaleciente de un disparo en el estómago –si no nos falla la memoria su personaje moría en Outrage, pero esto parece ser que no es óbice para su presencia en esta secuela-.

Los tiroteos, que al fin y al cabo son los platos fuertes de la cinta, son tan estáticos como tediosos, sin una chispa de originalidad ni dinamismo, una marca de fábrica de Kitano que debería revisar urgentemente si quiere seguir haciendo cine yakuza.

Nada aporta Outrage  Beyond al imaginario yakuza que otros realizadores japoneses han cultivado con gran éxito artístico –valores que no existen en esta cinta. Para lo único que sirvió esta lamentable película del llamado Clint Eastwood japonés (Takeshi Kitano) fue para echarnos una buena siesta en los cómodos sillones del Auditori.

When Lights Went Out está inspirada en una historia real que sucedió en un pueblo inglés en los años setenta. El film respeta la ambientación de la historia y mezcla elementos tópicos de las películas de fenómenos poltergeist y de las de posesiones demoníacas. Se dibuja una historia en la que una adolescente sufre el acoso de un  insistente espíritu, y donde el drama familiar adquiere tanto peso como el relato de horror, con momentos que logran poner la piel de gallina. El final, aunque menos atrevido que el que hubiéramos esperado, es simpático y sorprendente para una producción de una envergadura tan limitada.

Con esta proyección dijimos adiós al cine Retiro y como alma que lleva el diablo (nunca mejor dicho después del visionado de When The Lights Went Out) nos dirijimos de nuevo al Auditori para terminar el festival con una película atrevida a la par de divertida, Spring Breakers.

Spring Breakers es la nueva película de Harmony Korine, guionista de Kids y director de la extrema Gummo. Spring Breakers es su obra más lograda artísticamente y también la más asequible para el público. Mezcla de viaje iniciático, desparrame estudiantil y cine gangsta, la película trata sobre un grupo de amigas que viajan a Florida durante las vacaciones de primavera para correrse un buen montón de juergas. Allí conocerán al personaje de James Franco (de lo mejor de la película), un gangster blanco que las introducirá en un mundo de drogas, sexo y armas. Esta cinta recuerda en cierta manera a la reciente producción de Oliver Stone, Salvajes, pero vista de de una perspectiva muchísimo más hardcore y menos complaciente.

La película tiene un montón de momentos impagables pero nos quedamos con la secuencia en la que se produce el ataque a la guarida de un gangster rival, todo un ejercicio de estilo hiperrealista que finaliza esta parábola sobre el sueño americano.

Spring Breakers ha sido un buen colofón a nuestra andadura por el Festival de Sitges 2012, quizás el festival más importante de España por conjugar el cine fantástico con otros tipos de propuestas. A las 12 de la mañana de esta jornada ya conocíamos el palmarés, que os ofrecemos en el siguiente post.

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