SITGES 2012, crónica del 9 de octubre


Hay días en todo festival donde se espera todo y no se encuentra nada. Momentos en los que las promesas hechas deben cumplirse: los directores de culto que presentan su nuevo material deben respaldar el aura de prestigio que siempre les acompaña. En la jornada del día 9 hubo más de promesas incumplidas que otra cosa. Grandes nombres estrenaban títulos largamente concebidos en los departamentos de producción y ,con igual magnitud,  esperados por el público; los resultados quedaban lejos de las expectativas puestas en ellos, sobre todo en el caso de la nueva obra de Dario Argento.

Ya que no se nos dio oportunidad a conseguir el pase de prensa para la última película de Jennifer Lynch en horario de prime time, tuvimos que acudir al pase de mañana a las 8 15. Toda una proeza para compañeros que se habían acostado a las 4 de la mañana y que acudieron allí con tiempo de sobra para tomar un café y charlar un rato. Podemos decir que valió la pena. La película de Jennifer Lynch, Chained, retrata la psicología de un psicópata desde su mismo interior, desde su cubil y teniendo muy presente el entramado de las relaciones que le hicieron caer en desgracia desde su infancia.

La hija de David Lynch trata con gran mimo a los personajes, siendo enteramente respetuosa con las circunstancias y traumas que les llevan a una vida de amoralidad y crímenes, mediante un estilo muy medido y alejado de los histrionismos de otras producciones que tratan esta temática. No obstante, parece que Lynch se ha encasillado en un género en el que se encuentra muy cómoda: Surveillance, que ganó el premio a mejor película en otra pasada edición del Festival de Sitges también trata sobre asesinos psicópatas, y su primera obra, Packing Hellena trata sobre la dependencia entre víctima y verdugo enmarcada en una relación absolutamente bizarra.

Muy destacable y empática la interpretación de Vincent D´Onofrio, el entrañable “recluta patoso” de La Chaqueta Metálica.

La espera película de David Cronenberg, Cosmópolis, basada en el libro homónimo de Tom Dillio, resultó ser una inteligente disertación sobre la crisis económica actual y la posición personal de cada cual ante ella. Robert Pattison encarna a un financiero cuya riqueza es incontable. Toma su limusina para ir a la otra punta de la ciudad a cortarse el pelo y en el transcurso va encontrarse con personajes que irán dibujando un fresco, casi surealista, en el que se realizan disertaciones casi filosóficas sobre el verdadero valor del dinero, como concepto más etéreo que real. Si los dos primeros tercios del film son sumamente interesantes, cuando el personaje de Pattison abandona la limusina y tiene lugar un duelo narrativo entre él y el personaje de Paul Giamatti  el film naufraga en el hermetismo más tedioso, echando por tierra todos los logros conseguidos.

Cronenberg ha tenido un regreso que no ha gustado ni a sus fans. Aún así se pueden rescatar buenos momentos en la película pero el resultado global no llega a convencer.

La película ¿Quién  puede matar a un niño?, de Narciso Ibáñez Serrador, es un título de culto para los aficionados del fantástico, más conocida fuera que dentro de las fronteras españolas. Una pena, como siempre. Come out and play es el remake realizado en México por el director de arthouse Makinov, una versión que guarda un gran respeto por la original española. Elimina la parte introductoria que aclara el porqué de la rebelión de los niños y salva algunas barreras idiomáticas que si se subrayan en el guión original, pero el título actual es absolutamente respetuoso con la atmósfera mediterránea –aunque obviamente la acción se ubique en otra parte del planeta, México- y con la violencia naïf que dejó impresionado al público de los años 70 reforzada con algunos elementos splatter.

Quizás tenga muchas críticas por ser un remake tan milimétrico pero debemos resaltar el cariño con el que Makinov ha realizado esta nueva versión. Sin duda se agradece que una obra tan redonda como ¿Quién puede matar a un niño? siga siendo un objeto de culto y respeto.

A la hora de la siesta nos enfrentábamos a una película que habla del cine dentro del cine, una propuesta que generalmente es mal recibida por la mayoría del público, ajeno a la intraconcepción de la obra fílmica y sus códigos. Berberian Sound Studio trata de un técnico de sonido inglés que es contratado por un estudio italiano para la terminación de una película al estilo giallo. El encuentro de la encosertada mentalidad inglesa con un proyecto tan visceral y creativo crea en el protagonista sensaciones contrapuestas que le empujan a dejar su trabajo por un lado y a sumergirse en él aún más por otro, hasta llegar a la obsesión.

Esta película es más que un homenaje a un género que perteneció a una época y que ahora sólo tiene salida en las colecciones de los formatos domésticos. También es una lección de cine, de su producción y de la sangre, sudor y lágrimas de la gente que trabaja y lucha para que se obtenga un resultado realmente artístico. Y más, es la crónica de alguien que evoluciona interiormente y que aprende a ver más allá de las imágenes, llegando a sitios donde una mentalidad convencional nunca llegaría.

Su director, Peter Strickland, presentó la cinta con la misma parquedad con la que otros directores ya citados en esta web presentaron las suyas ¡tanto les cuesta contar algo sobre su película!

A mitad de la tarde acudimos a la presentación de uno de los mejores cortos españoles del pasado año Historia Muerta, dirigida por Fran Mateu. El corto se presenta en un libro con el nombre de Historias Muertas, que también incluye varios relatos escritos por el propio Mateu, anejos al universo prefigurado por el cortometraje, en una edición muy cuidada. Fran Mateu, junto a miembros del equipo y a Miguel Herrero, coordinador del videolibro, realizaron una amena presentación en la que se desvelaron algunos secretos de la producción y de la elaboración del cortometraje y del videolibro.

A las 23 00 todo estaba preparado para la llegada de uno de los grandes del cine de género: Dario Argento. El veterano realizador italiano llegaba para presentar su nueva obra, Drácula 3D, que como sagazmente se puede adivinar, trata sobre el mito del conde transilvano, esta vez en formato tridimensional. En la misma gala en la que a Enrique Cerezo (productor de la cinta) del dieron la María Honorífica a toda una carrera dedicada al cine, se estrenaba esta esperada película.

Si generalmente el uso del 3D suele ensalzar la labor técnica de la película en cuestión de efectos especiales y escenas de acción, en este film las tres dimensiones sirven para enmascarar una superlativa falta de medios. Si viésemos la película en formato normal nos encontraríamos con una cinta ramplona en medios y en potencia visual, rodada casi de manera casera, con una puesta en escena que alcanza lo que podríamos llamar minimalismo histórico –al ser, en definitiva, una película de época-.

Lo mejor es que la película no engaña a nadie, es lo que es y lo demuestra desde su primer plano. Destacan en este experimento maldito –pues acabará siendo un film de culto, y en el peor de los casos, maldito- presencia de la bella Asia Argento, hija del realizador. Las intervenciones de Rugther Hauer como Van Helsing y Thomas Kretschmann son  utilizadas por el realizador para poner caras conocidas a unos iconos que se han visto revividos gracias a la buena idea de él y Enrique Cerezo, quienes tuvieron claro que tarde o temprano se haría un Drácula 3D, y ellos querían ser los primeros. Fueron los primeros pero a esas horas -salimos de la sala a la 1 30 de la mañana- el público aprovechó tamaño aburrimiento para echarse un sueño.

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3 comentarios

  1. ¿Quién puede matar a un niño?,, todo un clásico de culto, No sabia que habían hecho una versión.mexicana Habra que buscarla. De cualquier forma, flojuelo parece que esta siendo la cosa,, aunque visto las horas que te acuestas…espero que lo otro valga la pena. Cuidate

    1. Digamos que cada día tiene su cosilla. Ayer mismo la película de Tim Burton fue impresionante (la podrás ver pronto en el cine) y la del hijo de Cronenberg también me gustó mucho pues trata el tema de la nueva carne, como su padre en los primeros tiempos. A ver si hoy tengo un hueco y hago la crónica. Fue más flojo el año pasado créeme. Lo que echo de menos es el terror…a ver si hoy con la de Rodrigo Gudiño y un giallo que tengo en un rato puedo resarcirme.

      Seguiremos informando :)

      Un abrazo.

    2. Que mala la de Drácula…cualquier cosa que se diga…ufff

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