El Tren de la Carne de Medianoche


the midnight meat train poster

Año: 2008. Duración: 100′ País: EE.UU. Director: Ryuhei Kimatura. Guión: Jeff Buhler (Historia: Clive Barker). Música: Nobuhiko Morino. Fotografía: Jonathan Sela. Reparto: Bradley Cooper, Vinnie Jones, Brooke Shields, Leslie Bibb, Roger Bart, Tony Curran, Barbara Eve Harris, Peter Jacobson, Ted Raimi, Quinton ‘Rampage’ Jackson, Stephanie Mace, Dan Callahan.

“El cuerpo colgaba bocabajo y se balanceaba siguiendo el ritmo del tren, al unísono de sus tres compañeros”

(The Midnight Meat Train; Clive Barker)

El tren de la carne de medianoche es uno de los relatos más reconocidos de Clive Barker, cuya publicación tuvo lugar en su famosa serie Libros de Sangre. Los aficionados siempre se habían preguntado cuando se adaptaría este relato, que es sin duda una de las obras que mejores resultados podría dar en manos de un director adecuado. Esta adaptación ha tenido que esperar al año 2008 para poder llevarse a cabo, aunque en el primer visionado nos encontramos ante una película un tanto mediocre que cuenta con un director que logra imprimir algunos momentos de grandeza.

Ryuhie Kitamura es el director de la cinta en su primer trabajo para la industria USA, siendo anteriormente reconocido en el ámbito internacional por la película de zombis ciberpunk Versus (2000), su corto precursor Down To Hell (1997) y por la curiosa película de artes marciales Azumi (2003). El tren de la carne de medianoche (The midnight meat train, 2008) supone el desembarco del director nipón en Hollywood y la oportunidad de adaptar todo un clásico con mayúsculas de la literatura de horror.

Es curioso observar como todos los directores orientales que han triunfado con propuestas novedosas en sus países de origen, vienen a Estados Unidos a realizar películas bastante impersonales, films que apenas contienen los elementos que un día les hicieron famosos en Oriente. Desde el legendario John Woo hasta los Pang Brothers, ningún realizador ha conseguido mantener su personalidad en las obras producidas en los USA. Las causas de este fenómeno son más que conocidas: la industria hollywoodiense impone estándares poco creativos, con la única preocupación de que su maquinaria de horror siga lubricada y que no falten films firmados por autores de cierto renombre, aunque las producciones sean mediocres.

A Clive Barker se le denominó “el escritor de la inhumano”. Su obra, ahora muy alejada de las coordenadas del horror, describió un mitología con referencias lovecraftianas. Aunque no contaba con la cohesión de la saga de los  Primigenios ideada por Lovecraft, concibió una forma distinta de adentrarse en húmedos subterráneos, callejones de barrios marginales, sucias estaciones de metro, e incluso utilizando para el horror tabúes como la homosexualidad, la promiscuidad sexual o la erótica sadomasoquista. En sus obras el horror es muy orgánico y las formas que éste adopta son tan irreales como despiadadas, y la ilusión de los sórdidos ambientes que describe en sus relatos se convierte en realidad, ofreciendo un mundo oculto y ancestral de sangre, deformidad, dolor y placer. La referencia en el film a los seres “Antiguos” como primeros moradores de la ciudad y a su pretendida inmortalidad otorgada por el canibalismo que practican es muestra de la mezcla de tendencias fantásticas que aúna El tren de la carne de medianoche.

En el relato, Kaufman, un oficinista gris se ve envuelto en la trama de un asesino metódico y bizarro, Mahogany. Este último se dedica a despedazar gente y a preparar y almacenar su carne en un tren de medianoche, carne que estará destinada a alimentar a una legendaria raza de seres monstruosos que habitan el subsuelo de la ciudad.

Aparte de la aparición de personajes y situaciones que hacen consolidar el largometraje no hay grandes variaciones argumentales entre el relato y su adaptación, pero una gran diferencia con el relato original reside precisamente en el carácter de los personajes principales y la puesta en escena de estos. En el relato Kaufman es un hombre gris que trabaja como contable y El Carnicero es un sádico matarife de aspecto rudo y desaliñado. En el film Kaufman se ha convertido en un prometedor fotógrafo (Bradley Cooper) con una guapa esposa. El Carnicero (Vinnie Jones) tiene el impecable aspecto de ejecutivo de los años 50 aunque es igual de metódico que su referente literario. Estos cambios son muy significativos y van en detrimento de la naturaleza insana del relato especialmente. El material tenebroso que contiene el texto está desaprovechado a favor de una película de horror que tira a lo convencional.

Pero no todo van a ser despropósitos en esta adaptación. Kitamura se atreve con el uso de planos en picado a modo de elipsis, modo arriesgado pero efectivo de cambiar de situaciones y tiempos. La carga sanguinolenta aunque moderada, es matizada por un uso muy eficaz de gore digital, fórmula a cada vez más corriente en el actual cine de horror. También se pueden rescatar escenas muy interesantes como aquella en la cual el carnicero prepara a sus víctimas para ser devoradas: los arranca los ojos y les depila, convirtiéndoles en seres de apariencia andrógina, o la visita que Kaufman hace al matadero donde trabaja Mahogany. El tren de la carne de medianoche de Kitamura es una película que no se toma demasiado en serio a sí misma pero que como divertimento de horror funciona. Lamentablemente no tiene la carga dramática necesaria para mantener el intenso pulso que si encontramos en el relato. Todos esperábamos encontrarnos con el universo  “Clive Barker”: sordidez, horror, demonios, sangre, sexo. Nos podemos ir olvidando, poco queda de todo eso en aras de una producción más bien aséptica y comercial.

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2 comentarios

  1. Esta la intente ver, pero sinceramente es un bodrio antológico. Vamos que el autor parece en verdad haber leído algo sobre seres ancestrales y a partir de ahí. Crea un espectáculo gore sin la mas mínima coherencia, ni tan siquiera sordidez. Mas bien algo para contentar a la masa de adolescentes que pueblan los cines modernos. En mi opinion claro. Saludos

    1. Estoy parcialmente de acuerdo contigo. Es un buen relato completamente desaprovechado. Demasiado blando para los aficionados y demasiado duro para los que no lo son. Una pena de adaptación. Saludos.

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