Lucio Fulci, el realizador de lo repulsivo


Lucio Fulci (1927-1996) nace y muere en la ciudad de Roma. Tras estudiar medicina y pelear con su superior en el hospital en el cual trabajaba, abandonó aquella profesión y decidió entrar al mundo del cine donde desarrolló labores como guionista, director y productor. Tocó todos los géneros de moda en su tiempo: el giallo, el spaguetti-western y el terror. Es sin duda, y por méritos propios, un realizador de culto y uno de los más valorados de su hornada, junto a Dario Argento, Umberto Lenzi o Rugero Deodato. Su estilo cuenta con admiradores y detractores a partes iguales, y es que su obra es capaz de provocar la nausea en el aficionado más clásico y el aplauso en el más gore. Lo que sin duda no escapa a nadie es el carácter personal de su obra, calificado como subsersivo y transgresor, sin que eso sirva de excusa para no poder acusarlo de falta de profesionalidad en algunos aspectos de sus films -principalmente en el guión-, amén de otros aspectos psicológicos de su personalidad que, por escalofriantes, no dejaremos sin comentar.

 Dentro del spaguetti-western, abordó las temáticas que más tarde le obsesionarían hasta el final de su carrera: la moral, el sexo, el castigo y la condenación. En la película Cuatro para el Apocalipsis (Quattro dell´Apocalisse, 1975) un cruel forajido depelleja a un sheriff con su propia estrella y viola a una prostituta embarazada. Este mismo sujeto causa una masacre de pioneros creyentes que es filmada en una larga toma. Por aquel entonces Lucio Fulci ya buscaba lastimar la sensibilidad del espectador o hacer que éste se regodease en el sadismo.

El giallo fue el género que posibilitó a Fulci atravesar el spaguetti-western para adentrarse en el terror (gore). Entre sus obras más destacadas, Una lagartija con piel de mujer (Una lucertola con pelle di donna, 1971), Angustia de silencio (Non si sevizia un paperino, 1972) o la impresionante -porque impresiona- El destripador de Nueva York (Lo squartattore di New York, 1982). A pesar de que ninguno de sus giallos son precisamente blandos, el más duro, con diferencia, es El destripador de Nueva York. En ésta, los asesinatos explícitos y sangrientos se combinan con escenas eróticas violentas y perversas. La sordidez sexual y la violencia nihilista impregnan de principio a fin todo el film.

Los fantasmas sexuales de los personajes, la represión, el moralismo, la muerte, el sentimiento de culpa, la condenación y la religión pervertida, son los motores de estas películas. Todos estos serán tópicos que repetirá de forma reiterada en su filmografía. La introducción de personajes con marcados rasgos de perversión sexual -ententida esta perversión como un moralismo extremo, malsano y reprimido- también son frecuentes en la obra de Fulci: violadores, pervertidos, prostitutas, homosexuales o mujeres adúlteras. A veces simplemente unos jóvenes practicando sexo se convierten en blancos de salvajes asesinatos. Es célebre la escena del film Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (City of the living dead, 1980) en la que sorprende a dos tortolitos a punto de enrollarse y ante el supuesto abuso del chico trepana el cráneo de éste con una taladradora industrial.

 

 En el género del terror, Lucio Fulci muestra el horror saliendo de oscuros mundos parapsicológicos que traerán a la tierra un violento infierno nihilista.  En este terreno el exceso gore está servido. Quitando las temáticas de brutales asesinatos que también practicaba en el giallo, tenía predilección especial por el género zombi. Entre sus obras más destacables, teniendo por ello aquellas que reunían cierta calidad en cuanto a la producción y al guión, destacaríamos Nueva York bajo el terror de los zombis (Zombi 2), Aquella casa al lado del cementerio (Quella Villa Accanto al Cimitero, 1981), El Más Allá (L´Aldila, 1981) y Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (Paura Nella Citta Dei Morti Viventi, 1980). Algunos de estos filmes son puros sucedáneos de producciones americanas de cierta envergadura mezclados con tramas sobrenaturales. Este género exploit que fue consumido en Europa a la sombra formal de dos títulos señeros de la época: La noche de los muertos vivientes (Night of the living dead, 1968)   y Zombi (Dawn of the dead, 1978).

Los zombis de Fulci son monstruos singulares: literalmente, son sacos de pus y gusanos a los que les faltan instintos antropófagos y les sobran instintos puramente asesinos, masacrando cruelmente a sus víctimas. El reconocido maquillador Giannetto de Rossi crea, a gusto del realizador un zombi macabro, primo pustulento del zombi romeriano. Hay que considerar como célebres aportaciones al género zombi aquella escena del zombi subacuático en Zombi 2, que ha servido de inspiración a George A. Romero en su segunda parte de Diary of the Dead, y aquella otra escena del ataque de los zombis en el hospital en la película El Más Allá, que inspirada en una escena similar de la cinta española No Profanar el Sueño de los Muertos (1974).

El carácter exploit de las cintas se transmitió al guión no sólo en las situaciones terroríficas sino también en la identidad de los personajes y lugares, intentando construir una falsa película americana: las películas están ambientadas en Estados Unidos, los personajes tienen rasgos raciales muy exagerados, los nombres de los personajes están construidos con nombres de pila y apellidos muy comunes, fácilmente identificables por el público europeo al que iban dirigidas sus producciones.

Tanto en su vertiente giallo como en el terror, Fulci usa y abusa del gore machacando la carne mediante las torturas más inimaginables, un émulo de Marqués de Sade revisitado para el siglo XX. La carne como vehículo de condenación es vejada hasta el extremo de la pornografía. Los asesinatos, bien llevados por humanos o zombis, son brutales, sin la más mínima compasión hacia la víctima, produciendo una falsa sensación de terror: quiere hacernos sentir miedo mediante el uso desmedido de la violencia, produciendo en lugar de pavor una repulsión muy visceral. El asincronismo con el que construye algunas de las escenas y la sobreactuación de las scream-queens son elementos que utiliza de forma efectista para reforzar esa falsa sensación. Otro detalle puntuable es la reiteración con la que usa al gusano como devorador de la temporalidad de nuestra carne, y vehículo de ésta hacia una sanguinolenta putrefacción: para Fulci un cadáver pudriéndose no un cuerpo morado e hinchado si no un amasijo de carne roja y húmeda que es pasto de miles de gusanos.

Y tras estos breves apuntes sobre la obra de Lucio Fulci invito, al lector que tenga estómago, a un que realice un maratón con algunas de las películas que he mencionado. La visión de tanto sadismo no dejará indeferente a nadie.

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10 comentarios

  1. Un gran reportaje Alfredo, muy completo. El cine de terror de Lucio Fulci siempre y sus spaguetti-western no sabria decir…porque no he visto sus films de western, pero nunca es tarde…

    saludos!

    1. Gracias Toño! A mí este hombre me fascina y me produce un poco de rechazo a la vez, sus películas son muy bestias y eso que son de hace treinta años. Para la época tenían un nivel de gore muy extremo :)

  2. [...] citaremos a Dario Argento, Umberto Lezzi, Mario Bava, Enzo G. Castellari o el controvertido Lucio Fulci. Tomando como epicentro fantástico a Italia y a todos estos nombres y muchos, el cine fantástico [...]

  3. [...] Lucio Fulci, el realizador de lo repulsivo [...]

  4. [...] podemos encontrar títulos esenciales de los años 70 y 80 firmados por directores de culto como Lucio Fulci, Jess Franco, Sergio Martino, José María Larraz o Dario [...]

  5. Zombi 2/Zombi/Zombi Flesh Eaters, whatever the title you see it under, see it. This was one of the films that rellay sunk me so deep into horror, I still have yet to return from its depths. It’s great because of its unflinching brutality and pure creative genius. We laugh at a zombie fighting a shark now a days, but that’s some wild shit when you think about it. Wild and inventive. The acting is the acting. 70 s zombie film, no academy steeping in here to give anybody any awards. The gore is top notch, and I do believe that the Italians had some of the best effects men this side of Savini. Disgusting, violent, and a bleak riot from start to finish.Fulci is a fucking legend. The only that tops this is his film The Beyond , which is a opus of a gore film.

    1. Fulci had a great talent showing gore performances and released a new idea about zombies. The shark attack scene has been copied (more or less) by the creators of the new unfinished zombie The Unliving (click here and watch the trailer http://www.unliving.com). From a sexual point of view, I think Fulci had a problem!! The mix of gore and sex is really impressive. It seems like every sexual act has to be punished in his films. Anyway, Fulci was a horror master and their films are more valuable each day.

      Bye Mattia!! Nice to meet you.

  6. [...] Lucio Fulci, el realizador de lo repulsivo [...]

  7. En serio, ese tio se merecia acabar trabajando codo con codo junto a la Troma. Justo lo mismito que sucedio en el año 1984 con la pelicula Roma 2072: Los gladiadores del Futuro ochenteros..

    1. Y sus películas fueron de mal en peor. No se me olvidará el trauma que pillé con El Destripador de New York en el que el asesino mutilaba a una mujer (por supuesto, con Fulci tenía que ser una mujer) a ritmo de una aterciopelada melodía de jazz. Y la escena del taladro tela…un clásico.

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